"Todos ejercemos fe; sólo cambia el objeto de la fe"

El horóscopo - delirante.orgQuizás seas uno de los miles que se acercan al horóscopo a diario buscando alguna guía para la vida. Si es así, tienes puntos en común con nosotros como cristianos. Quizás también te consideres cristiano. Lo cierto es que hay algo en nosotros que parece insinuarnos que no todo se reduce a átomos y leyes físicas sin propósito trascendente alguno. C. S. Lewis dijo: “si encuentro en mí mismo un deseo que nada en este mundo puede satisfacer, la explicación más probable es que fui hecho para otro mundo”. Porque existe el agua tenemos sed, existe la comida y tenemos hambre. La trascendencia quizás deba existir porque todos la anhelamos.

Algo o alguien pareciera tratar de convencernos de que tanta belleza alrededor no puede ser la tapadera de un cosmológico fraude perpetrado por el azar. Algo o alguien parece invitarnos a sospechar de que tras lo visible hay algo trascendente que está por encima de nosotros. Afirmar que solo somos un montón de gases que salieron de la nada y que, de forma casual, acabaron convirtiéndose en personas no deja de ser una afirmación extraña. El concepto “azar” es una afirmación de fe en la casualidad absoluta, en el vacío y la ausencia total de propósito. Aunque suene paradójico, es la razón misma la que a muchos nos lleva a sospechar que nuestra capacidad para creer nos ha sido dada por algo o alguien para enfocar nuestras esperanzas en aspectos más sublimes y liberadores que la nada o el azar. La realidad es que todos ejercemos fe y que sólo cambia el objeto de la fe.

Tal y como dicen los tópicos de las grandes preguntas de la humanidad, lo que nos angustia es la falta de respuesta ante el innato deseo de conocer hacia adónde vamos ¿Hay propósito en nuestra vida? Ante este interrogante antiguo, creer que el movimiento de los astros o que el día de nuestro nacimiento pueden darnos algunas respuesta no soluciona demasiado el problema acerca del para qué existimos. Creemos que debe haber una verdad. Pero la astrología no nos llena porque ella misma es quien deja entrever que detrás de los supuestos guías cósmicos no existe nadie sino sólo materia y caos.

Así que si creemos en el horóscopo como supuesta guía nos quedamos solos en nuestro viaje. El “¿Quienes somos?” o “¿Adónde vamos?” no tienen respuesta. Sin dejar de mirar hacia arriba y hacia dentro de nosotros mismos, el Jesús de la Biblia es Dios acercándose a nuestro encuentro como una persona. Él se llevó nuestras culpas en una cruz y ahora nos escucha. Y afirma que nos ha creado para darnos un futuro estelar sin nada al azar. Dios nos habla de nuestro futuro, presente y pasado por medio de Jesucristo.

Por Delirante.org

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