No estamos en este mundo por casualidad. En todo lugar y tiempo, el ser humano siempre ha intuido que debe haber algo más que nacer para morir y que debe ser posible relacionarse con el Dios creador de tanta complejidad.
Muchos nos hemos convencido de que Dios no es una fuerza ni una idea sino una persona que no se ha olvidado de nosotros. Sin embargo, por causa de la maldad que anida en cada uno de nosotros (lo que la Biblia llama pecado) nos ha sido imposible acceder a Él y conocerle desde el principio. Pero Dios es amor y no nos ha dejado sólos con una relación con Él rota para siempre. La Biblia, considerada por Jesús como la misma Palabra de Dios, afirma que hay una esperanza de reconciliación con Dios. Nosotros no podíamos acceder a Él por nosotros mismos, pero Dios lo ha hecho posible...
UN DIOS PERSONAL, UN PLAN PERSONAL
Muchas imágenes vienen a la cabeza cuando se habla de Jesús de Nazaret. Quizás una caricatura, una visión oscura de un Dios frío y castigador.., etc. O puede que enseguida pensemos en los abusos cometidos en el nombre de Dios. Pero la realidad revelada en el evangelio está por encima de errores humanos y nos muestra a un Jesús que nos ve a cada uno como alguien especial, deseándo acercarse a ti para darte sentido y propósito, pues:
"Dios nos amó tanto que decidió enviar a Jesucristo para adoptarnos como hijos suyos, pues así había pensado hacerlo desde un principio. Dios hizo todo eso para que lo alabemos por su grande y maravilloso amor. Gracias a su amor, nos dio la salvación por medio de su amado Hijo. Por la muerte de Cristo en la cruz, Dios perdonó nuestros pecados y nos liberó de toda culpa. Esto lo hizo por su inmenso amor. Por su gran sabiduría y conocimiento Dios nos mostró el plan que había guardado en secreto y que había decidido realizar por medio de Cristo" (Carta de Pablo a los Efesios 1, 4-9. La Biblia). Seamos realistas: No hace falta haber matado o robado para darnos cuenta de que todos hemos fallado a los demás, a nosotros mismos y a Dios. Esto nos hace estar perdidos y rebeldes delante de un Dios que no se mezcla con el mal ni la injusticia, pues, como dice la Biblia: "Así está escrito: «No hay un solo justo, ni siquiera uno; no hay nadie que entienda, nadie que busque a Dios. Todos se han descarriado, a una se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno ¡No hay ni uno!" (Romanos 3, 10-12).
|

|
Por tanto, todos necesitamos ayuda ¿Y dónde está la solución?
"Antes, ustedes estaban muertos para Dios, pues hacían el mal […] Pero Dios es muy compasivo, y su amor por nosotros es inmenso. Por eso, aunque estábamos muertos por culpa de nuestros pecados, él nos dio vida cuando resucitó a Cristo. Nos hemos salvado gracias al amor de Dios, aunque no lo merecíamos. Dios, al resucitar a Jesucristo, nos resucitó y nos dio un lugar en el cielo, junto a él. Hizo esto para mostrar en el futuro la bondad y el gran amor con que nos amó por medio de Jesucristo. Ustedes han sido salvados porque aceptaron el amor de Dios. Ninguno de ustedes se ganó la salvación, sino que Dios se la regaló. La salvación de ustedes no es el resultado de sus propios esfuerzos. Por eso nadie puede sentirse orgulloso. Nosotros somos creación de Dios. Por nuestra unión con Jesucristo, nos creó para que vivamos haciendo el bien, lo cual Dios ya había planeado desde antes" (Efesios 2, 1 y 4-10).
Ser cristiano no es apuntarse a una religión sino nacer a una nueva relación, pues Jesús está hoy vivo. Orar es sencillamente hablar con Dios por fe. Empezar una nueva vida de la mano de Jesús de Nazaret es la decisión más importante que puedes tomar en tu vida, un paso que puede comenzar expresando tu decisión con una oración como ésta:
"Jesús, gracias por tu amor y porque viniste al mundo para morir por mí. Reconozco que he planeado mi vida y he actuado sin tenerte en cuenta. Ahora quiero entregarte mi vida y que seas mi Señor. Te pido que perdones mis pecados, todo el mal que he cometido. Quiero vivir para ti. Gracias porque me perdonas, porque me regalas la vida eterna sin que yo lo mereciera y porque a partir de ahora vives en mí. Gracias por dar sentido a mi vida"
Si has decidido dar este consecuente paso, te animamos a ser parte de una iglesia donde la Biblia -la Palabra de Dios- sea guía e inspiración para la vida. Ninguna iglesia será perfecta, pero Dios también habla y se mueve a través de personas imperfectas que igualmente han reconocido que sólo Jesucristo puede perdonarnos, sanar nuestro pasado y darnos nueva vida. Aceptar esta realidad conlleva una dimensión que traspasa lo natural, pues ahora el Espíritu Santo de Dios comienza a actuar en ti, dándote paz e inspiración en tu relación personal con Él. Bienvenido a la mayor aventura posible. Si quieres compartir esta decisión de fe con nosotros , preguntarnos por alguna iglesia cercana a dónde vives o si tienes alguna otra pregunta, escríbenos desde aquí. Estamos al otro lado.