FRANCESC CAPDEVILA, MAX, PRIMER PREMIO NACIONAL DEL CÓMIC Algunos demonios de Max
Max junto a la portada de "Hechos, dichos, ocurrencias y andanzas de Bardín el Superrealista", la obra premiada.
El dibujante barcelonés Francesc Capdevila, conocido artísticamente como Max, es el ganador del primer Premio Nacional del Cómic, concedido por el Ministerio de Cultura de España, por su obra Hechos, dichos, ocurrencias y andanzas de Bardín el Superrealista. Dotado con 15.000 euros, este galardón nació con el objetivo de lograr un mayor reconocimiento para el género de la historieta y distingue el mejor cómic publicado a lo largo del año en cualquiera de las lenguas oficiales que se hablan en España. El cuarentón autor espera que este galardón ayude a que "el cómic se equipare a otras actividades artísticas".
Para quienes nos sepan nada del cómic premiado hay que presentar a Bardín como un personaje enormemente cabezón que recorre mundos oníricos vestido con chaqueta azul, y muñecote que nació en la revista "La más bella", pero consolidándose en otra, en "Nosotros Somos Los Muertos", codirigida por el propio dibujante, y que apareció por vez primera en formato libro-cómic en el año 2000, autoeditado por Max. Según su creador, el ingrediente básico de Bardín es que "habla
"Bardín habla de la realidad, pero de manera no realista, pues trata de temas que afectan a la gente corriente trasladados a escenarios inverosímiles y fantásticos"
de la realidad, pero de manera no realista, pues trata de temas que afectan a la gente corriente trasladados a escenarios inverosímiles y fantásticos". El jurado ha valorado Bardín como una obra "gráficamente deslum brante, con un guión original y repleta de referencias literarias, filosóficas y cinematográficas", y como un cómic que marca "un antes y un después en la historieta española", según comunicó a finales de 2007 (1ª edición de este premio) el propio Ministerio de Cultura en una nota de prensa.
La cuantía, 15.000 euros, equipara al cómic con los Premios Nacionales de Literatura, Historia de España, Mejor Traducción y Literatura Infantil y Juvenil, tal y como publicó el Boletín Oficial del Estado (BOE) a finales de marzo de 2007. Hasta ahora, el mundo de las historietas obtenía sus reconocimientos a través de premios profesionales en distintas ferias del cómic y del manga. Y es que el cómic en España cuenta con una gran tradición lectora. Hoy vive un momento de enorme auge gracias a la creatividad de los autores y a la expansión de la industria editorial. Los seguidores cuentan con una red de al menos 150 librerías especializadas. Según el estudio Comercio Interior de libros en España 2005, en España se editaron en ese año 13.883.540 ejemplares de 1.139 títulos distintos de cómic, lo que supone un 6% más de títulos y un 55% más de ejemplares respecto del año anterior.
LA VERDAD INALCANZABLE Y LA TORTURA POR LA CULPA
En esta historieta, Bardín nota que le acechan tres demonios: Bondad, Verdad y Belleza, provocando sentimientos sobre la culpa, la búsqueda de significado y la estupidez de la vanagloria.
Las reflexiones espirituales y profundas son una de las características de este autor. Un ejemplo es la tira titulada Bardín y los tres demonios, que recoge toda una batalla espiritual. Verdad, Bondad y Bellaza son esos tres entes fantasmales que, según ellos, están ahí para importunar a Bardín. Bondad es el sentimiento de culpa que acecha al protagonista por no ser una mejor persona. Verdad tiene la misión de torturarle "en la búsqueda infructuosa de la Verdad, aunque sea de por sí inalcanzable", tal y como el propio demonio le explica a Bardín. A estas alturas de las presentaciones, el propósito del demonio Belleza ya se deduce: tratar de mantenerle "en vilo con deseos y anhelos de posesión hacia lo que no son más que espejismos". Ante estas sentencias, la respuesta espontánea de Bardín es una oración a Dios para que le de fuerzas para aceptar "lo que no puede cambiar, valor para cambiar aquello que está en su mano y visión para distinguir lo uno de lo otro". La plegaria ahuyenta y confunde a unos demonios que no obstante tienen firmado un contrato con el personaje.
La reflexión de Max es menos surrealista de lo que parece, pues ¿quién no se ha encontrado alguna vez con los tres demonios de Bardín? La ironía y perspicacia del autor presenta a modo de trinidad diabólica tres de las realidades más profundas que, paradójicamente y según el Evangelio, son sopladas en nuestra conciencia por el mismo Espíritu de Dios. A pesar de las sórdidas resignaciones de nuestros tiempos, el anhelo de conocer la verdad sigue estando dentro de cada uno, a pesar de que esta sociedad, una vez tras otra, nos invita a abdicar de la idea de que tal encuentro liberador es sencillamente "inalcanzable". Del mismo modo, el sentimiento de culpa derivado del mal que todos cometemos a diario -unos más y otros menos- se presenta también como un tormento que de vez en cuando sentimos que nos acompaña. El otro demonio de Max es la belleza, y a pesar de que a priori muchos no lo vean como muy evangélico, lo hermoso es un don de Dios. Otra cosa muy distinta es que la superficialidad, la vanagloria y lo efímero del entorno se conviertan en dioses de nuestro tiempo, en marginadores de quienes no dan la talla y de quienes no dan la cara bonita, convirtiendo este orden de valores en una sarcástica y paradójica deformación de la vida. Para sorpresa de los que se alimentan de tópicos religioso, lo que los cristianos llaman la Palabra de Dios -la Biblia- no presenta una religión o una doctrina concreta como respuesta a las torturas de los demonios de Bardín. El Dios que Max dibuja con un gran ojo que todo lo ve en Una polémica metafísica, se presenta en el evangelio como un Dios hecho humano, siendo el propio Creador del cosmos la respuesta a esos puñeteros demonios que, a quien más y a quien menos, nos suelen visitar a deshoras para sacudirnos por dentro. Pero ese Jesús de Nazaret que muchos vieron resucitar sigue retando hoy a cada uno en particular ofreciendo una oportunidad de reconocerle tal y cómo Él se presentó, como "El Camino, La Verdad y La Vida" (Juan 14,6; La Biblia). Tomando este Camino sin ambigüedades, la culpa se libera, la Verdad comienza, poco a poco, a revelarse para siempre y la esperanza de la Vida eterna se convierte en lo más bello que jamás podremos tener. Como si fuera otra paradoja al estilo Max, es precisamente la rendición de nuestra rebeldía la que nos libera. Es la paz que comienza a brotar tras la fe, que aunque es fe en "lo que no se ve", nada tiene que ver con el surrealismo. No hay max pax que ésta.