Una respuesta al nuevo ateísmo

¿Científico vs. creyente? y Fe atea

Este artículo es la parte 3 de 3 respuestas al nuevo ateísmo, especialmente al documental The Four Horsemen [i] (Los cuatro jinetes), un diálogo entre Richard Dawkins, Daniel Dennett, Cristopher Hitchens y Sam Harris. Estos 4 jinetes del ateísmo son los autores antirreligiosos más populares del siglo XXI. El término "nuevo" destaca una mayor beligerancia contra las religiones respecto a ateos anteriores.

Parte I: ¿Ateísmo brillante o fundamentalista? Parte II: El supuesto peligro de la religión moderada y el mal cometido por no religiosos.

¿Contradicción entre científico y creyente?

Cuando Sam Harris arenga a los otros ateos para que nos muestren a los religiosos la contradicción existente entre nuestra fe y el universo que observamos está pidiendo que nos muestren... algo contrario a los hechos. Al menos desde el cristianismo.

La evidencia de que la fe cristiana y la ciencia son más que compatibles la tenemos personificada en científicos abiertamente cristianos como Francis Bacon, Kepler, Robert Boyle, Michael Faraday o Maxwell. O en los autores de tratados de teología como Isaac Newton o Leibnitz. O en Georges Lemaître, el clérigo padre de la teoría del Big Bang que muchos ateos rechazaron de inicio por sus prejuicios religiosos hacia una hipótesis que “sonaba a la creación del libro del Génesis [1]”. O en el padre de los inventores, Nikola Tesla, quien dijo hacer ciencia “inspirado por el cristianismo [2]” y que desarrollaría la corriente alterna o la tecnología inalámbrica que hoy permite a los ateos criticar la ignorancia de los cristianos desde internet.

Los nuevos ateos desconocen la influencia de La Biblia en el desarrollo de la ciencia actual. Ignoran su papel crucial de desmitificación de la naturaleza[3] o su llamamiento para “examinadlo todo” (Génesis 1, 28). La idea cristiana de un Dios racional que deriva en una naturaleza ordenada y cognoscible no era algo asumido por entonces. Cuando la imprenta y La Reforma hicieron de La Biblia un libro de dominio público, muchos creyentes fueron impulsados a ser pioneros de la Revolución Científica. Anhelaban examinar la maravillosa creación de Dios.

Los típicos casos de supuesta incompatibilidad entre ciencia y cristianismo nunca fueron tales. Bruno, Servet, Vanini o “la representación mediática del caso Galileo como una cuestión de la ciencia contra la religión es una construcción social de finales del siglo XIX. Galileo fue víctima de una lucha de poder dentro del Vaticano, que se enfrentaba al ascenso del protestantismo. Una facción papal apoyó firmemente a Galileo; a otra no le gustaba. Al final, una de esas facciones se impuso [4]”. Era una cuestión de amenaza del poder e intolerancia de la época. El propio Galileo fue un cristiano que hizo importantes aportes teológicos, por lo que resulta absurdo colocarle como antagonista del cristianismo. Algo que a Galileo le gustaba señalar era que los astros dicen cómo va el cielo y Las Sagradas Escrituras dicen cómo ir al Cielo. Buena frase.

Llama la atención lo que Dawkins dice de los científicos cristianos: “todos conocemos personas que son capaces de realizar la proeza de dividir su cerebro y creer una cosa el domingo y luego otra totalmente contradictoria e incompatible el resto de la semana [5]”. Resulta chocante que un científico niegue aquello que él mismo admite como un hecho: la existencia de grandes científicos que son religiosos. Dawkins insiste en que debemos basarnos en los hechos. Pero aquí los niega porque no le gusta el resultado. Así que Dawkins (con el beneplácito de los otros ateos) define como “incompatible y contradictorio” ser científico y creyente a pesar de haber comprobado que tal incompatibilidad sólo habita en sus prejuicios. No parece propio de científicos ¿Verdad? Podemos entender a Peter Higgs, el descubridor del bosón, cuando considera que “ciencia y religión son compatibles […] y que no todos los creyentes son fundamentalistas”, unos hechos que según un reputado ateo como Higgs convierten a Dawkins en “fundamentalista en el extremo opuesto [6]".

Fe, fe ciega y el dogma del reduccionismo naturalista

Este ateísmo afirma que no existe un Dios más allá de la materia. Si Dios existe –dicen- debería ser demostrado científicamente. Y como esto no ocurre –concluyen-  Dios no existe.

Su reduccionismo naturalista es un dogma de fe. Y es contradictorio. Dawkins admite que un ateo “es alguien que cree que no hay nada más allá del mundo natural y físico [7]”. Así que la premisa no es tan solo una creencia sino una contradicción porque no puede ser establecida por el método científico, una paradoja admitida por ateos como Jacques Monod [8]. Tengamos también en cuenta que la ciencia asume la provisionalidad y la incertidumbre en sus procedimientos. Así que quizás debamos buscar a Dios de otro modo más allá del método científico.

No usamos fórmulas para considerar a Beethoven o Miguel Ángel grandes artistas, y casi todos afirmamos que lo son. No hay ecuaciones para demostrar que mi madre me ama, aunque sea una de las cosas de las que tenga más certeza en la vida.  Los nuevos ateos generalmente también creen en los Derechos Humanos cuando afirman que "todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad". Pero ¿Pueden demostrarlo? La respuesta es no. Pero lo creen.

Los psicólogos han constado que los argumentos freudianos que algunos utilizan para explicar la religión como algo ilusorio también pueden ser usados para explicar el ateísmo [9]. Pero la fe cristiana es una respuesta a las evidencias, no a la ausencia de ellas. No es la fe ciega que los cuatro jinetes dibujan. Y ellos tienen también mucha fe como hemos visto. Solo cambia el objeto de la fe, un aspecto que parece inherente a la condición humana.

Sí debo aplaudir a Dawkins por admitir aspectos que le hacen bacilar de su ateísmo. Reconoce que “las constantes vitales del Universo son demasiado buenas como para ser ciertas. Me parece que eso necesita algún tipo de explicación [10]”. Es una declaración incómoda para un documental a favor del ateísmo, por lo que de inmediato Dawkins rompe el hielo y se pregunta: “Pero entonces ¿Quién creó a Dios?”. Y ahí zanja el asunto.

¿Quién creó a Dios?

Pero preguntarse: ¿En qué momento el Dios que ha existido siempre no existía y fue creado? no tiene sentido lógico alguno. Para Dawkins el punto de partida es su conclusión de que Dios no existe. Y si suponemos como Dawkins que nuestro creador ha sido la materia, podemos devolverle la pregunta: ¿Quién o qué creó esa materia? Esto fue lo que le preguntaron a Dawkins en un debate, y aún no ha respondido.

El influyente ateo Thomas Nagel critica que haya ateos que traten de “explicar la existencia de Dios como una concatenación aleatoria de átomos. [...] Eso no es lo que nadie entiende por Dios [11]”.

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"Si demuestras la existencia de Dios creeré en Él"... ¿De veras?

El Dios cristiano no es medible por definición. Y esto nos lleva a un punto  importante del debate: Estoy convencido de que aunque pudiera demostrarse científicamente la existencia de Dios (como piden estos ateos), ninguno de ellos creería en él. Por lo que ellos mismos dicen, nunca identificarían un hipotético resultado como la demostración del Dios todopoderoso, omnisciente, omnipresente y creador del Universo. Y con razón. Aunque por otro lado digan lo contrario, dudo que ni siquiera estos ateos esperen que Dios pueda ser contenido en una probeta o una fórmula. Sus contradicciones al referirse al tema así como sus fuertes emociones antirreligiosas me llevan a pensar así.

En El relojero ciego Dawkins dice que si una estatua le saludase con la mano sin mediar truco alguno (algo imposible), sólo diría “¡qué casualidad!” y lo consideraría un repentino choque sincronizado de partículas subatómicas. Pero nunca un milagro. O si Dios se le apareciese hablándole pensaría que es una alucinación. Así que, pase lo que pase, no creerán. Y menos aún satisfaciendo su demanda de un experimento que demuestre a Dios, porque dirían: “¿Cómo va a ser Dios una cosa medible? ¡Esto no puede ser Dios! “. De hecho es lo que Dawkins ha manifestado en otras de sus asombrosas contradicciones. En la revista TIME el biólogo admite que racionalmente no se puede descartar a Dios y que “si hay un Dios, será mucho más grande e incomprensible [12]” de lo que nadie “haya propuesto y podamos contemplar jamás” ¡Aleluya! Aquí Dawkins se convierte en salmista que tumba de un plumazo su propio dogma de reducción naturalista ¡Tú lo has dicho Dawkins! Éste sí se parece algo más al Dios cristiano. Así que Dawkins se rebate a sí mismo -y muy bien- cuando habló para TIME.

No quisiera abandonar el asombro de Dawkins ante el ajuste fino del universo (constantes vitales, o universo sincronizado). Se trata de un hecho sumamente extraordinario [13]. O mejor dicho, de una combinación cercana a lo imposible de millones de hechos extraordinarios cuasi-imposibles. Anthony Flew, uno de los ateos más influyentes de finales del siglo XX, aceptó finalmente la existencia de Dios estupefacto ante este ajuste fino del universo que pide a gritos una inteligencia.

 

El curioso caso de Hitchens y Francis Collins

En el documental sucede algo sumamente elocuente. Hitchens parodia a los cristianos por su absurda forma de usar el cerebro. Nada nuevo. Se burla de Francis Collins por su conversión al cristianismo (min. 8). Curiosamente, cuatro años después de la grabación del coloquio, Hitchens pedirá que su cáncer terminal sea tratado… ¡Por Francis Collins! [14] Existen miles de extraordinarios especialistas ateos en el mundo y Hitchens decide confiar su vida a un cerebro absurdo e impredecible sometido (según Hitchens) al delirio religioso ¿Y sí durante el tratamiento Collins recibe una visión divina (alucinación para ellos) de ese Dios tiránico para hacerle daño por ser un ateo malvado? ¿Y si la religión moderada le hubiera llevado al Dr. Collins a alguna locura? ¿No hubiera sido mejor pedir ayuda a cualquier ateo bien preparado? La conclusión es que Hitchens -a la hora de la verdad- sabía que la fe cristiana genuina funciona de forma diferente a lo que él mismo decía.

Termino con el testimonio de Collins: “Con la mente libre de todas distracciones de lo que es realmente cierto e importante, sentí que había llegado a un punto en el que ya no había razones para oponerme. Mi anhelo era, sin duda, entregarme a esto. Ese día me hice cristiano. Hace ya treinta y un años. Me sentí asustado; temía convertirme en un ser sombrío, sin sentido del humor, y que me viera impulsado a marcharme a África o algo así. Pero no ocurrió nada de eso, sino que experimenté una gran sensación de paz y alegría por haber cruzado por fin ese puente. A diferencia de lo que había esperado, la fe no era algo en lo que sumergirse a ciegas, sino que iba de la mano con la razón [15]

Por Delirante.org

[i] The Four Horsemen, Coloquio organizado por RDFRS, grabado por Josh Timonen. 30/04/2007.Con subtítulos en español en: https://www.youtube.com/watch?v=tS_MT79m4Vw

[1] El País, Un cura dio la “más bella explicación de la Creación”, según Einstein, 30 octubre 2015

[2] El problema de aumentar la energía humana, en The Century Magazine, 1900

[3] Delirante.org, ¿Ciencia vs. fe y Biblia?

[4] El Pais, Alister McGrath, “El nuevo ateísmo está cayendo en desgracia”, 18/03/2016

[5] The Four Horsemen (Los cuatro jinetes). 1:04´:45”

[6] El Mundo. 27/12/2012. Actualizado 03/01/2013.

[7] El espejismo de Dios. Espasa Calpe, 2007, p. 23

[8] Jacques Monod. Chance and Necessity: An Essay on the Natural Philosophy of Modern Biology, Vintage Books, New York 1972, pp 160-180 [trad. Esp. Del orig. Francés: Azar y necesidad, Tusquets, Barcelona, 1989]

[9] Delirante.org, ¿Es Dios una proyección psicológica?

[10] The Four Horsemen (Los cuatro jinetes). 51´15”

[11] Thomas Nagel, The Fear of Religion, p. 26

[12] Time, 13/11/2006

[13] Revista RYPC, ¿Qué es el ajuste fino del Universo? 01-2011

[14] Daily Mail, Atheist Christopher Hitchens turns to evangelical Christian doctor in his fight against cancer, 26-03-2016

[15] Foro Veritas, Instituto de Tecnología de California, 2009. Adaptado del español: Fe, ciencia y ateísmo, Andamio, 2015, pp. 33-34

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