¿Es Dios una proyección psicológica?

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Tú crees en Dios… ¡Yo en Unicornios rosas! ¿Cuál es la diferencia?

El Monstruo Espaguetti Volador o Pastafarismo tiene iglesias por todo el mundo y nace como una parodia de las religiones, especialmente del cristianismo.

OBJECIÓN: Los creyentes en Dios destacan las evidencias de un creador al examinar la naturaleza. Y cuando junto a esta premisa se dice no puede demostrarse la “no existencia” de Dios, ateos como Richard Dawkins responden a esto que: “No podemos probar la no-existencia de alguien, del mismo modo en que no podemos probar que en el fondo del jardín no hay hadas".

Pero, ¿Es esto así? ¿Es más racional no creer en Dios que creer? ¿O existe una diferencia entre creer en el Dios cristiano y creer en hadas? ¿Es más racional no creer en Dios que creer? ¿Es Dios una proyección psicológica? ¿Y qué puede decirnos la ciencia?

RESPUESTA: La primera inconsistencia de esta analogía entre creer en hadas y creer en Dios es que nadie comienza a creer en hadas o en el Ratoncito Pérez de adulto ¿Y por qué? Vayamos por partes:

¿Es razonable apelar a la razón para rechazar la fe?

Como Sigmund Freud, muchos afirman que Dios es una proyección psicológica fruto de nuestros miedos, culpa o inseguridad. Pero este planteamiento también podría ser un boomerang contra el ateísmo. Paul C. Vitz, profesor emérito de psicología en la Universidad de New York, afirma que “las principales barreras para creer en Dios no son de índole racional sino psicológicas" [1]. ·En este sentido, algunos factores inconscientes que podrían llevar al ateísmo serían la necesidad de aceptación en una sociedad cada vez más antirreligiosa, el individualismo que rechaza la dimensión comunitaria y hacia el prójimo, la figura de un padre ausente y/o decepcionante [2] o haber recibido abusos de religiosos, entre otros factores. El filósofo ateo Thomas Nagel admite que "no es únicamente que no crea en Dios; es que no quiero que lo haya [3]”.

El psiquiatra Manfred Lütz señala que la explicación freudiana de Dios como una proyección psicológica está muy bien… siempre y cuando no exista Dios, claro. Pero si Dios existe, el argumento freudiano mostraría que el ateísmo es esa ilusión reconfortante. Sería esa huida de la percepción de una realidad más profunda, una proyección del deseo de no encontrarse con alguien a quien darle explicaciones de mi vida [4]. Es en este sentido que el premio Nobel Czeslaw Milosz observa que "estamos siendo testigos de una transformación. Hoy el verdadero opio del pueblo es creer que no existe nada tras la muerte. Vivir con el consuelo de que todo nuestro mal, nuestra codicia no serán nunca juzgados [5]".

Apelar a la razón para negar categóricamente la existencia de Dios implica además otros problemas de lógica ¿Cuáles? Veamos:

Libres pensadores... ¿Seguro?

La razón no siempre se mueve en una dirección plana y única como ocurre en física o matemáticas. La lógica puede usarse más o menos correctamente desde diferentes modos y enfoques. Por eso afirmar que La Razón debe llevarnos obligatoriamente al ateísmo es un reduccionismo bastante pretencioso y falaz. Es una afirmación visceral, poco racional.

¿Llevados por la masa o pensamiento crítico?

Algunos dicen que los cristianos creemos en una religión porque fuimos educados en ella. Pero esto ya tiene poco sentido en el occidente del siglo XXI. Si quieres problemas o que te miren mal… ¡Di que eres cristiano! El ambiente se hiela si te presentas como creyente convencido. Rara vez sacas algo bueno para tu imagen y prestigio al hacerte cristiano. Por esto, al tratarse de una decisión contra corriente debería hacernos pensar el hecho de que hoy haya muchas personas racionales abandonen su ateísmo para creer en Dios. Y en todo caso, no será por costumbre y educación.

En los medios de comunicación seculares el cristianismo suele ser un tabú excepto si se le ataca. La sociedad funciona como si Dios no existiera. Así que gran parte de las nuevas generaciones no creen en Dios tras haber examinado seriamente el asunto sino por una inercia social. El periodista David Robertson cuenta su visita a un instituto británico para hablar de ciencia y cristianismo: “Los alumnos eran públicamente agresivos (aparte de un par de musulmanes y un cristiano) sugiriendo que solo las personas ignorantes creen en Dios y que era por su cultura y su familia. Cuando les pregunté cuántos de ellos tenían padres que creyeran – o amigos o profesores – prácticamente no había nadie. No vieron la ironía en sus reclamaciones [...] su falta de creencia provenía justamente de eso. No era producto de un pensamiento razonado, evaluación de evidencias o reflexión de diferentes visiones del mundo [6]”.

Se ha hecho mucho daño en el nombre del Dios cristiano y hasta cierto punto es comprensible en que los medios de comunicación centren su atención en la fe religiosa de estúpidos, terroristas y abusadores. Pero esto confunde a la gente porque los principios objetivos del cristianismo no son los casos patológicos y las parodias. Los medios no religiosos rara vez muestran en qué consiste el verdadero seguimiento de Jesús. Se ridiculiza La Biblia sacando textos de su contexto y se airean las interpretaciones de fundamentalistas y frikis religiosos. El resultado es que la gente asume que el cristianismo es para ignorantes. Creen saber todo sobre el cristianismo. Pero saben muy poco y lo saben mal.

He pensado y decido ir a contracorriente: Sigo a Jesús

Todos tenemos fe en algo. Cambia el objeto de esa fe. El popular antirreligioso Richard Dawkins define a un ateo  como “alguien que cree que no hay nada más allá del mundo natural y físico [7]”. Pero esta premisa no es solo una creencia sino una contradicción porque no puede establecerse por el método científico, una paradoja que evidencia que el ateísmo es también un tipo de fe.

Pero el Dios cristiano no contradice la razón sino que va más allá de nuestra mente limitada. Hablamos de Dios, así que ¡No podía ser de otro modo! Incluso Dawkins llegó a decir que “si hay un Dios, será mucho más grande e incomprensible [8] ” de lo que nadie “haya propuesto y podamos contemplar jamás” ¡Y tiene razón Dawkins! Nuestra razón no puede entender plenamente a Dios porque entonces seríamos Él. Pero el Dios cristiano ha creado la razón y no puede ir en contra de ella, aunque esté muy condicionada, limitada y hasta deteriorada. Él sana e ilumina nuestra razón. En La Biblia vemos que las personas creen por algún tipo de evidencia. No porque sí.

Los creyentes observamos cada día cómo es vivir con Dios y cómo es vivir sin Él. Así que conocer a Jesús no es una visión más corta del mundo sino más amplia. Proporciona más parámetros de juicio. El uso de la razón, la reflexión y la búsqueda de La Verdad son inherentes a la revelación bíblica que dice “examinadlo todo” (1ª Ts. 5, 21) o amad a Dios y a los demás “con toda nuestra mente” (Mt. 22:37-39). Este mismo artículo es una evidencia de que los creyentes nos esforzarnos en pesar en qué creemos y por qué. Los padres cristianos recordamos a nuestros hijos que deben analizar y un día decidir por ellos mismos sobre la fe que han recibido. En los evangelios vemos que Jesús hacía preguntas en público todo el tiempo para que la gente pensara por sí misma.

Recuerdo como una chica atea de padres ateos se lamentaba por no haber recibido nunca una visión correcta del cristianismo durante su infancia. En su adolescencia se hizo preguntas sobre el sentido de la vida y se dispuso a elegir entre el ateísmo y una imagen distorsionada del cristianismo. Hoy se da cuenta de que rechazó un cristianismo falso. No era el de Jesús. Se sentía defraudada por un entorno social que le había transmitido como verdad una parodia del cristianismo.

¿Qué puede decirnos la ciencia?: Evidencias de una mente detrás del Universo

Es común apelar a la ciencia para defender el ateísmo. Pero, ¿Es esto algo racional o basado en prejuicios? La ciencia ha llevado a científicos ateos a creer en un Creador. Del mismo modo, muchas de las grandes mentes de la revolución científica se sintieron motivados a hacer ciencia por sus principios cristianos.

Los seres humanos ejercemos fe porque somos atraídos hacia una dimensión de profundidad. El cristianismo explica con evidencias las corazonadas que el ser humano tiene acerca de un propósito más allá de lo natural. Tenemos sed y existe el agua. Tenemos sueño y existe el descanso. Tenemos hambre y existe la comida. Tenemos anhelo de trascendencia y la percibimos. Para los cristianos la historia se conecta como respuesta en Jesús.

Miramos alrededor y vemos la asombrosa existencia de la conciencia, la belleza, la moral, el orden y el diseño en la naturaleza. La existencia de la vida requiere de un extraordinario cúmulo de circunstancias cercanas a la probabilidad cero… ¡Cada una de ellas! Este llamado "ajuste fino del Universo" (o Universo sincronizado) es un hecho extraordinario. O mejor dicho: millones de hechos extraordinarios. Este descubierto consiste en que las leyes físicas están tan finamente ajustadas que si alguna de ellas se alterase en un porcentaje ínfimo la vida no existiría. Y esto es realmente impresionante. Anthony Flew, uno de los ateos más influyentes de finales del siglo XX, aceptó la existencia de Dios por este motivo. Cuando al antirreligioso Richard Dawkins se le preguntó sobre algún aspecto que le haciera bacilar de su ateísmo, admitió que “las constantes vitales del Universo son demasiado buenas como para ser ciertas. Me parece que eso necesita algún tipo de explicación [9]”.

Pero no es solo eso. La probabilidad de que algo como ADN haya podido surgir por azar, por ejemplo, es de 1 entre 200.100 [10]. Esto es algo tan improbable un diccionario escrito a sí mismo tras la explosión de una imprenta. El cálculo para obtener una pequeña proteína al azar es de 1 entre 12 seguido de 134 ceros. “Pero incluso esto podría ser irrelevante, porque resulta que las estructuras proteicas de la célula no pueden replicarse sin la ayuda del ADN, lo cual nos pone frente a lo que los estudiosos sobre el origen de la vida, se conoce como el problema del huevo y la gallina. Para funcionar una célula necesita tanto el ADN como las proteínas; la aparición e integración de ambos a la vez empuja los límites de la improbabilidad hasta lo inimaginable [11]”. Y podríamos seguir asombrándonos con el equilibrio de la fuerza de gravedad de los átomos, la luna, el sol y millones de asombrosas circunstancias imprescindibles para la vida que nos hacen pensar que nuestra existencia es un acontecimiento que requiere de una respuesta más allá del mero azar.

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“La fe cristiana es una respuesta a la evidencia. No una celebración de la ausencia de evidencias”

John Lennox, Doctor en Ciencias en la Universidad de Oxford se pregunta: “¿Cuál es el propósito de nuestra existencia? […] El análisis científico del universo no puede respondérnosla, del mismo modo que el análisis científico de un pastel no nos explica por qué se preparó [...] Sólo el pastelero puede revelárnoslo. La verdadera ciencia no se avergüenza de su incapacidad en este punto [...] Ahora bien, ¿cómo averiguarlo? Existen evidencias a favor de una mente detrás del universo, de una mente que deseaba que estuviéramos aquí. Y disponemos también de una mente propia […] Ello nos lleva directamente a la cuestión de si hay alguna evidencia creíble y seria de que esa mente haya hablado alguna vez a nuestro mundo […] Si lo que hay detrás del universo es un Dios personal, eso tiene implicaciones de muy largo alcance en la búsqueda de la verdad ya que implica que puede haber otras formas de conocimiento aparte del estudio puramente científico. Las personas nos comunicamos de modo diferente que las cosas [...] Por tanto, la siguiente cuestión lógica es: Si el creador es personal, ¿Ha hablado directamente? [12]”. Lennox concluye: “O bien la inteligencia humana debe en última instancia su origen a la materia inconsciente y carece de propósito, o bien hay un creador. Es extraño que algunos afirmen que la inteligencia les lleva a preferir la primera opción a la segunda [13]”.

Francis Collins, premio Príncipe de Asturias de las Ciencias y coordinador del Proyecto Genoma Humano es uno de los científicos más importantes de la actualidad. Fue ateo hasta que, como él dice, “empecé a darme cuenta de que las evidencias relativas a la existencia de Dios, aun sin ser de carácter irrefutable, eran muy convincentes. De hecho, me ayudaron a darme cuenta de que el ateísmo ya no era opción válida para mí por ser la menos racional de todas las posibles opciones [14]

Si hay un Creador ¿No debería habernos hablado?

Algunos piden un argumento irrefutable de la existencia de un Dios personal. Pero ¿Y si ese Dios personal nos ha dado una persona irrefutable? ¿Es Jesús lo que esperaríamos de ese Dios?

Jesús volteó su mundo y sigue transformando vidas en el actual. Escandalizó a la sociedad haciendo bien incluso a sus enemigos. Volcó su énfasis en el perdón, la ayuda al débil y al desfavorecido. Denunció la hipocresía de la jerarquía religiosa y la imposición en el nombre del Dios de La Biblia. Enseñó la importancia del interior y no de las apariencias (¡Cómo se distorsionó esto después!). Su mensaje fue fundamento de nuestros Derechos Humanos mientras que el ateísmo no puede ofrecer una moral objetiva por sí mismo. Jesucristo puso las bases de la igualdad racial y de género. Y un largo etcétera de aspectos que hoy consideramos fundamentales y libertadores pero que hasta la aparición de Jesús no eran dominantes sino raros.

Las palabras y hechos de Cristo no se corresponden con el de un loco que ve unicornios rosas. En Jesús vemos una pureza ética única que no vemos en otros profetas religiosos. Ni en ninguna persona. Él describe perfectamente la condición contradictoria del ser humano a la vez que provee el remedio para restablecer la relación personal con Dios que se había perdido. Constató además que no era solo un gran maestro dando evidencias de su divinidad: Sanó enfermos, dominó el clima y levantó muertos. Era Dios acercándose.

En los testigos de su resurrección se produjo una transformación radical de difícil explicación si realmente no se levantó de los muertos. El gran problema del sufrimiento humano tiene la mejor respuesta y mayor esperanza en Jesús, un Dios descendido y experimentado en quebrantos que entiende nuestro dolor porque lo ha vivido.

Por Delirante.org

[1] Paul C. Vitz. Foro Veritas, Instituto de Tecnología de California, 2009. Tomado del español: Fe, ciencia y ateísmo, Andamio, 2015, p. 99

[2]  Los popes históricos del ateísmo Bertrand Russel y Nietzsche perdieron a sus padres con 4 años. Jean Paul Sartre a los 15 meses. Las biografías de Sigmund Freud describen a su padre como decepcionante y religioso. Camus perdió a su padre con 1 año. La relación entre ateísmo activista y padre decepcionante o ausente son significativamente frecuentes según las conclusiones de Paul C. Vitz.

[3] Thomas Nagel, The Last Word (La Última Palabra) (Oxford: Oxford University Press, 1997), p.130

[4] Manfred Lütz, gott: Eine kleine Geschichte des Grossten, München, Pattloch, 2007

[5] Czeslaw Milosz, The Discreet Charm of Nihilism, _New York Review of Books, 19 Noviembre, 1998

[6] David Robertson. Liberad la educación. Protestante Digital, 9 de abril de 2016

[7] El espejismo de Dios. Espasa Calpe, 2007, p. 23

[8] Revista Time, 13 de noviembre 2006

[9] The Four Horsemen, Coloquio organizado por RDFRS, grabado por Josh Timonen. 30/04/2007. 51´15”

[10] Scott Hahn, Benjamin Wiker. Dawkins en observación: Una crítica al nuevo ateísmo, RIALP,  2011, p. 47

[11] Ibid, pp. 47-48

[12] John Lennox, curso: Fe, razón y ciencia, organizado por el Departamento de Educación de la Universidad de Oxford. En español: ¿Ha enterrado la ciencia a Dios? Publicaciones Andamio, 2003, pp. 138-140

[13] John Lennox. Op. cit., pp. 140-141

[14] Francis Collins. Foro Veritas, Instituto de Tecnología de California, 2009. Tomado del español: Fe, ciencia y ateísmo, Andamio, 2015, p. 24

2 COMENTARIOS

    • ¿Como cuáles? Nos encanta razonar los argumentos, así que te animamos a aportar alguno ¡Un saludo Darwin!

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