lunes, septiembre 27, 2021
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La Biblia no muestra que Moisés escribiera todo el Pentateuco, más bien lo contrario

Durante una reunión de adolescentes de mi iglesia, un joven contaba apesadumbrado cómo su profesor de filosofía ridiculizó públicamente La Biblia por contener un libro atribuido a Moisés (Deuteronomio) que narra su propia muerte. El conocido sitio web cristiano Got Question afirma que plantear que pudiera haber ediciones del Pentateuco (los 5 primeros libros de La Biblia) posteriores a Moisés pone en “entredicho la veracidad del Pentateuco […] Esto sería tratar de debilitar la palabra de Dios, y una forma de hacerlo es poniendo en duda la historicidad y autoría del Pentateuco”, llegando a sentenciar que esto “pone en tela de juicio los testimonios de Jesús [1]”.

Afirmaciones tan categóricas como estas producen temor entre quienes creen en la inspiración divina de La Biblia. Pero ¿Es realmente así? ¿Se refuerza o más bien se pone en entredicho la credibilidad bíblica cuando se niega la autoría plural del Pentateuco?

En primer lugar, en ningún lugar de La Biblia se nos dice que sea importante conocer el número o la identidad de los autores en cada libro bíblico. Como tampoco que sea importante el periodo de redacción para cada uno de ellos. Esto son necesidades apologéticas modernas, creadas a posteriori y que resultan ajenas a los receptores originales de los libros bíblicos.

De forma concreta, La Biblia no afirma que la autoría de estos cinco libros sea exclusivamente de Moisés. Cuando Jesús, por ejemplo, dice: «Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él» (Juan 5:46) no está diciendo que todo el Pentateuco, versículo por versículo, sea una obra monolítica de Moisés. Incluso admitiendo que gran parte procediese de Moisés (Josué 8, 32), quizás oralmente, Jesús aquí simplemente dice que Moisés habló de Él. Pero NO dice que todo el Pentateuco sea obra de Moisés.

¿Una autoría plural en diferentes épocas contradice La Biblia?

En contra de lo que muchos cristianos afirman, a la doctrina de la inspiración no le afecta que el Pentateuco pudiese ser un extenso núcleo originario de Moisés transmitido durante generaciones siendo editado y cerrado siglos después ¿Qué problema tiene la inspiración divina en esto? Ninguno ¿Y si Dios determinó que así fuese? La inspiración sobre los autores bíblicos no depende del número de autores o del proceso completo de composición de cada libro. Lo importante es que Jesús se refiere a estos libros como Las Escrituras.

De hecho, aquellos que exigen al Pentateuco haber sido escrito por Moisés son los primeros en matizar que, como mínimo, debió haber dos autores: Moisés y quien(es) narra(n) su muerte (Dt. 34).

Como vemos, no hace falta ser un erudito para comprobar que referirse a estos libros como “La ley de Moisés” no implica que Moisés fuese autor de cada línea. Incluso los cristianos más conservadores suelen admitir que la parte final describiendo cómo fue su propia muerte no debió ser suya.

La Sagrada Familia de Gaudí… no es solo de Gaudí

En la antigüedad, e incluso hoy, es frecuente referirse a obras literarias o artísticas nombrando solamente a su autor principal, al alma mater o inspirador, a pesar de que posteriormente exista un grupo más amplio de autores de dicha obra que en ocasiones resultan anónimos.

Sirva de ilustración los numerosos profesionales que han trabajado y que aún siguen construyendo la catedral de la Sagrada Familia de Barcelona. Sin embargo, a nadie se le ocurre calificar como engaño que nos refiramos a La Sagrada Familia de Gaudí a pesar de que no es 100% una obra de un único autor que murió hace ya mucho tiempo. Seguimos hablando de la obra de Gaudí a pesar de la implementación de diferentes añadidos que él no tenía en mente y que se hicieron necesarios tiempo después.

Pues algo parecido ocurrió hasta el cierre final del Pentateuco. Hoy mismo, a nuestras leyes se le añaden modificaciones o enmiendas a lo largo de años y siguen considerándose la misma ley.

Una forma de hablar habitual en La Biblia

En Mateo 27, 9 Jesús apela a un escrito de Jeremías cuando en realidad está citando Zacarías 11, 12-13 ¿Miente Jesús? ¿Se equivoca con la autoría del libro? ¿Queda tocada la armonía bíblica? Si descartamos el error del redactor o del copista, es posible que Jesús citase a Jeremías como una sinécdoque, como una alusión al profeta que encabezaba el listado clásico de libros proféticos. Si esto fue así (la opción más plausible según algunos comentaristas) se derriba de un plumazo el argumento de que Jesús debió referirse necesariamente a Moisés como autor único del Pentateuco. Si Jesús no le dio importancia a la autoría de Zacarías hasta el punto de atribuir a Jeremías una cita suya ¿Por qué, entonces, tendría que ser obligatoriamente rígido y abarcar el 100% de 5 libros al referirse a textos atribuidos Moisés? No pongamos en Jesús requisitos apologéticos que no son suyos.

Sea como fuese, Jesús tuvo que dirigirse a aquellos escritos tal y cómo eran conocidos por sus coetáneos, independientemente de que hubiera más autores implicados en la Torá más allá de Moisés.

Lo natural es que Jesús no se dirigiese a aquellos textos de un modo diferente a como ellos los describían. Esto es un principio fundamental de la comunicación y de hacerse entender. Aún así, insistimos, el Pentateuco no reclama para sí mismo que deba ser leído como escrito al 100% por Moisés.

En Las Escrituras no vemos que a nadie le importase quién escribiese –por ejemplo- la parte del Pentateuco que habla de la muerte de Moisés ¿O acaso se observa en La Biblia algún debate o preocupación al respecto? Ni lo más mínimo. Por entonces ya existían hipótesis acerca de quién pudo escribir esa parte, pero lo realmente importante no eran los puños detrás de las letras sino el Dios detrás de los puños. La necesidad actual de algunas tradiciones conservadoras de afirmar que Moisés escribió todo el Pentateuco tiene más que ver con la necesidad psicológica de preservar determinadas tradiciones que un día nos enseñaron como “La verdad” que con lo que realmente nos pide La Biblia.  

Jesús diría que la mostaza “es la más pequeña de todas las semillas” (Mt 13, 31) cuando realmente no es la semilla más pequeña. Así que si aplicamos las mismas exigencias exegéticas de los defensores de la plena autoría mosaica tendríamos que afirmar que Jesús se equivoca con la semilla o miente. Pero caeríamos en el error de no pensar como los hebreos antiguos sino de utilizar un tipo de pensar occidental moderno no aplicable al contexto de una conversación donde lo importante es el mensaje espiritual de fondo, no el dato informativo exacto. En el caso de la mostaza Jesús no estaba haciendo ninguna declaración naturalista absoluta y simplemente utiliza un estilo enfático para un público que tenía interiorizado que el grano de mostaza era el más pequeño de todos. Así hablaban. Y aunque la mostaza no era técnicamente el grano más pequeño la pedagogía de Jesús era la ideal porque así se pensaba por entonces. Y lo mismo podemos decir cuando Jesús apela a la Torá del mismo modo en el que lo hacían sus oyentes. Lo importante era qué decían Las Escrituras. No sería tan complicado de entender si determinadas corrientes posteriores a la revolución científica no hubieran salpicado nuestra hermenéutica con exigencias apologéticas de precisión histórica y científica ajenas al texto bíblico.

Evidencias de varios autores y generaciones en el Pentateuco (y por qué no afecta a la inspiración de La Biblia):

Esta breve reflexión pretende traer paz al lector cristiano conservador que descubre con naturalidad que Moisés no pudo ser el autor de todo el Pentateuco. Tu fe no se tambalea cuando compruebas que existen indicios sólidos de una revisión final de La Torá siglos más tarde a Moisés, cerrándose quizás entre los siglos VI y IV a. C. ¿En qué afecta esto a la inspiración de La Biblia? En nada.

Dios ha inspirado a los autores bíblicos como Él ha querido y no como nosotros decimos sin razones de peso reales. Recalcamos esto porque hay personas que han sido sacudidas en su fe tras descubrir que Moisés no pudo haber escrito el Pentateuco como le aseguraron tajantemente en su Escuela Dominical. A esto le sumamos el miedo creado desde púlpitos, artículos y populares videos en YouTube que señalan con nombres y apellidos a los “herejes” que cuestionan la plena autoría mosaica del Pentateuco. Sin embargo, la evidencia bíblica es fuerte y nos llama a una mayor humildad y respeto hacia otros hermanos, pues siempre estaremos condicionados por nuestras experiencias, lecturas y tradición ¡Pero deseosos de conocer la verdad de Dios!

La multiautoría ni siquiera es un planteamiento moderno, ni liberal ni nada de esas cosas que se dicen para provocar cierto temor infundado a la par que se diluye un pensamiento bíblico más rico y profundo. El asunto se ha debatido tanto en el judaísmo como en el cristianismo desde siempre. San Jerónimo (s. IV), por ejemplo, ya desde una mera lectura directa del Deuteronomio sugirió que algunos de sus textos debieron ser de la época de Esdras (s. V a.C.)[2].

En esta búsqueda de evidencias, los eruditos señalan diferentes argumentos para la autoría plural. Entre ellos destacan las diferentes repeticiones de las historias (algunas repetidas hasta 5 veces), los elementos lingüísticos, culturales o de estilo que avalan una clara multi autoría del Pentateuco. Algunos de los elementos del Pentateuco son más característicos de los siglos VI-IV a. C. que de los hipotéticos siglos XIII o XV (a. C.) en los que pudiera haber vivido Moisés. Dicho esto, no nos vamos a meter aquí en complejas erudiciones académicas sobre las que ya existen amplísimos y extraordinarios trabajos al respecto.

Aquí expondremos evidencias sencillas para que cualquier lector común pueda comprobar por qué se habla de la autoría múltiple del Pentateuco tan solo leyendo La Biblia.

Evidencias concretas de autoría múltiple:

-Ejemplo de texto posterior a la vida de Moisés: “Ciertamente pondrás por rey sobre ti” (Deuteronomio 17:14-20)

Dios le dice a Israel: “Ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere“ (Dt. 17, 15). Y posteriormente se adjuntan instrucciones concretas acerca de cómo debe actuar el Rey de Israel (14-20).

Bien. Teniendo esto en cuenta fijémonos en algo sencillo de comprobar:

Si este párrafo hubiera quedado escrito por Moisés estaríamos ante instrucciones monárquicas “proféticas” dadas por Dios al pueblo siendo conocidas por todos los integrantes del tenso debate que mantienen Samuel y el pueblo de Israel (1 Samuel 8) que pide para sí un rey que los gobierne ¿Cierto?

Sin embargo, el pueblo no apela a Dt. 17 para defender su petición y que -supuestamente- ¡Moisés ya la habría avalado al 100% dejándola por escrito afirmando que la monarquía queda establecida por Dios mismo! Así que no tiene sentido pensar que durante el debate acerca de poner rey en Israel NADIE apelase a un texto que cerraba de portazo cualquier discusión.

Es aún más absurdo pensar que el mismo Samuel ignorase adrede que Dios mismo ya había dejado por escrito una declaración que le cierra la boca. Eso colocaría a idea clásica de inspiración bíblica en problemas mucho mayores. Como creyentes en la inspiración divina, más desconcertante aún sería observa que Dios no quiere rey sobre Israel argumentando que esa petición popular de monarquía equivale a rechazar a Dios mismo (1 S. 8, 6-7) ¡Pero! ¿¡Y qué pasa con lo que Moisés (supuestamente) ya habría dicho cientos de años antes en Dt. 17!? Desde la idea de autoría única de Moisés: ¿¡Hay algo de sentido en todo esto!?

La explicación coherente es que la supuesta orden dada por Dios a Israel para poner rey sobre ellos (Dt. 17, 14-20) no estaba aún escrita en tiempos de Samuel (luego veremos algún ejemplo más). Debemos entender que este añadido posterior de Dt. 17 no contradice La Escritura sino que la reafirma. A lo único que contradice este añadido es a la tradición humana (no bíblica) que exige al Pentateuco ser escrito 100% por Moisés. Pero La Biblia no nos dice cómo se transmitieron los textos sagrados, ni el orden, ni los requisitos de Dios para una redacción o edición final del libro que hoy consideramos como Palabra de Dios

¿Qué problema hay si Dios quiso inspirar a los escribas para realizar estas adicciones posteriores que aclararían dudas y que además consolidarían la fuerza de Palabra de Dios ante el pueblo y su rey para generaciones posteriores? Este registro escrito posteriormente cerraba el debate y fortalecía la confianza del pueblo en Las Escrituras. Para nosotros lo importante es que el Espíritu Santo se mueve como quiere y que Jesús refrendó Las Escrituras una vez se cerró su redacción.

Otras evidencias de autoría del pentateuco posterior a Moisés:

Veamos algunos ejemplos más de añadidos posteriores a Moisés en el Pentateuco:

1) “Y los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que reinase rey sobre los hijos de Israel, fueron estos…”.  (Génesis 36, 31). Este texto no pudo ser escrito antes de Saúl, el primer rey de Israel que vivió cientos de años después que Moisés:

2) Se habla en pasado de acontecimientos posteriores a la entrada en la Tierra prometida que ocurrió después de la muerte de Moisés:

Éxodo 16, 35: «Así comieron los hijos de Israel maná cuarenta años, hasta que entraron en la tierra habitada: maná comieron hasta que llegaron al término de la tierra de Canaán«. Dt 2:12: «Y en Seir habitaron antes los Horeos, a los cuales echaron los hijos de Esaú; y los destruyeron de delante de sí, y moraron en lugar de ellos; como hizo Israel en la tierra de su posesión que les dio Jehová«. Dt 4:38: «Para echar de delante de ti gentes grandes y más fuertes que tú, y para introducirte, y darte su tierra por heredad, como hoy«.

3) El Pentateuco se refiere a Moisés en tercera persona. No suele aparecer hablando en primera persona, excepto –obviamente- en la trascripción de sus discursos: Éxodo 11, 3: «También Moisés era muy gran varón en la tierra de Egipto, a los ojos de los siervos de Faraón, y á los ojos del pueblo«. «Y el Señor dijo a Moisés…» (Nu. 2:1, 5:1, 31:1). «Y ésta es la bendición con la cual bendijo Moisés, varón de Dios, a los hijos de Israel, antes que muriese» (Dt. 33:1). «todas las cosas que Jehová había mandado a Moisés» (Éxodo 39:42, 40:27, 29, 32).

4) Dt. 34, 5-6: «Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová. Y enterrólo en el valle, en tierra de Moab, enfrente de Bethpeor; y ninguno sabe su sepulcro hasta hoy«.

Este texto no solo no pudo escribirlo Moisés sino que incluye un “hasta hoy” que transmite la idea de que ya ha pasado mucho tiempo desde su muerte. Ha pasado tanto tiempo, que cuando Dt. 34: 5-6 se escribe ya nadie sabía siquiera la localización de algo tan importante para su historia como el lugar de su tumba.

5) Incluso alguien tan conservador y a favor de la autoría mosaica del Pentateuco como Richard McDonald, del Seminario Teológico Bautista del Sur, admite que “las Escrituras incluyen indicaciones de adiciones y actualizaciones autorizadas divinamente. Por ejemplo, Proverbios 25:1 cuenta que los hombres del rey Ezequías agregaron dichos de Salomón a Proverbios [3]”. ¡Podríamos haber empezado por aquí y hubiéramos zanjado el asunto!

El relato de La Creación

Otro aspecto muy importante, y poco mencionado, es el asombroso encaje del relato de la Creación de Génesis 1 y 2 como revelación y respuesta a la crisis de identidad de Israel durante y tras el exilio en Babilonia. Cada detalle es un golpe demoledor a las cosmogonías que dominaron la antigüedad como Egipto y sobre todo Babilonia. Dios responde a su pueblo dando su propia revelación para liberarles de las cosmovisiones de las superpotencias que marcaban el destino de los humanos y su servidumbre a los reyes paganos. Todo encaja y resulta maravillosamente liberador si nos situamos en la opresión de Babilonia que tanto marcó a Israel (Ver http://delirante.org/?p=181 para un análisis más detallado de La Creación como relato anti-babilónico).

Por otro lado, siendo el relato de Adán y Eva un elemento central para la fe fijémonos en que no hay ni una sola mención a la primera pareja, ni al plan original de Dios, ni al pecado de Adán fuera del relato de la Creación. Nada. Este “olvido” total resulta demasiado raro en un Pentateuco dominado por relatos y explicaciones acerca de la limpieza del pecado y la voluntad originaria de Dios… pero es como si Adán y Eva no hubieran existido jamás. Silencio absoluto. Pero… ¿Cómo ignorar algo tan revelador como el propósito divino con los primeros humanos? Más aún cuando el mismo Moisés (según los defensores de la autoría plena mosaica) había escrito el relato de Adán y Eva. Pero… ¿¡Cómo llenar el Pentateuco de rituales limpiadores y al mismo tiempo olvidar por completo el origen del pecado y otros elementos identitarios del relato de la creación de Génesis 1 y 2!? La respuesta a esta extrañeza es que (tal y como corroboran otros datos) el relato de La Creación debió ser posterior a Moisés, una narración escrita durante y/o tras el exilio de Babilonia, cercana al término de edición del Pentateuco. De hecho, no es solo el resto del Pentateuco. Tampoco se menciona la historia de Adán y Eva en ninguna otra parte del Antiguo Testamento ni tampoco en la literatura extra bíblica judía hasta aproximadamente el siglo II a. C [4].

Y si leen artículos como el antes mencionado (http://delirante.org/?p=181), comprobarán que La Creación es un relato extraordinariamente inspirado para aquel contexto de adiestramiento en la cosmogonía babilonia ¡Gloria a Dios por su liberadora y transgresora revelación!

Si pensamos que Moisés escribió los relatos de la creación nos preguntamos además por qué redactó dos diferentes y con algunas discrepancias entre sí (desde el literalismo). Pero La Biblia nunca dice que fuera Moisés el autor de estos capítulos. Lo que sí vemos es una gran y coherente obra en la provisión divina a su pueblo si aceptamos que los relatos de la creación son posteriores a Moisés. Así todo encaja, nos asombra y nos lleva a rendirnos ante un Dios liberador que habla a sus hijos desde sus problemas y necesidades sentidas, desde su contexto. Esto hace mucho más creíble y fascinante a La Biblia que pensar Moisés escribe el relato de La Creación para luego olvidarse totalmente de él en el resto de las explicaciones del Pentateuco acerca del pecado o la identidad del ser humano.

¿Josué escribió la muerte de Moisés?

Lo que vemos en Deuteronomio es una narración propia de historias ya finalizadas. Los argumentos para una interpretación de varios autores y editores inspirados encajan con el sentido común y el pensar hebreo. La armonía de La Biblia se sostiene ante las evidencias de la pluriautoría del Pentateuco. Las Escrituras están llenas de argumentaciones y expresiones lógicas tipo: “¿Acaso no entendisteis…?”, “por tanto…”, “así que…”, “¿No visteis que…”, “porque…” “escudriñar…”, “¿No pensarán que estáis locos…?”, “sed sabios”, etc. Son apelaciones a la lógica para poder entender, analizar y creer en la Biblia como verdad de Dios. Somos llamados a la fe, pero no a barrer debajo de la alfombra el sentido común que Dios nos ha dado.

El problema es que un día a alguien se le ocurrió afirmar que todo el Pentateuco es obra única de Moisés y que creerlo así es parte esencial de la fe cristiana. Y que afirmar lo contrario hace a La Biblia (¡Y a Jesús!) mentir ¡Uf! ¿No es demasiado atrevido poner así la fe de tantos pequeños en jaque? Nosotros creemos que sí.

Pero no solo eso. La total autoría de Moisés del Pentateuco no ayuda a ver La Biblia como algo realmente coherente. Más bien al contrario, dando como triste resultado a millares de personas sacudidas en su fe o a otras que no se interesan por el cristianismo cuando se les presentan estas teorías tan inestables como la única opción de verdad indiscutible revelada por Dios. Nuestra respuesta no puede ser el dogmatismo sino un diálogo abierto y responsable.

El Pentateuco es la historia de un pueblo exiliado de Egipto buscando su propósito en tierra extraña. Son libros que proporcionaron identidad y consuelo a los cautivos de Babilonia que probablemente cerraron la edición final del Pentateuco (Ver video “EXILIO” abajo). Y no solo no pasa nada por ello, sino que decimos: ¡A Dios sea la gloria por una provisión tan contextualizada y pertinente mediante Las Escrituras!

Paralelamente, estos libros son actuales porque de algún modo también son nuestra historia, no solo la de Israel. Nos muestran nuestra torpeza y esclavitud, nuestra salida del Edén caído, de Egipto y Babilonia tratando de encontrar el camino a nuestro verdadero hogar, a la Tierra prometida que Cristo nos señala como el sentido pleno de la vida. En el Pentateuco comienza nuestro peregrinaje a la nueva Jerusalén siendo el punto de partida de todas las historias. El Pentateuco es también la historia del tosco caminar desde La Ley hasta la sublime Gracia que un día rescató a un pecador ciego y perdido como yo. De todo esto y de mucho más nos habla ese Pentateuco de Moisés y otros siervos de Dios que nos revelan un Dios que nos dirige de vuelta a casa. Y su Palabra es verdad.

Lo que sí vemos en el Pentateuco

Lo que vemos en Deuteronomio es una narración propia de historias ya finalizadas. Los argumentos para una interpretación de varios autores y editores inspirados encajan con el sentido común y el pensar hebreo. La armonía de La Biblia se sostiene ante las evidencias de la pluriautoría del Pentateuco. Las Escrituras están llenas de argumentaciones y expresiones lógicas tipo: “¿Acaso no entendisteis…?”, “por tanto…”, “así que…”, “¿No visteis que…”, “porque…” “escudriñar…”, “¿No pensarán que estáis locos…?”, “sed sabios”, etc. Son apelaciones a la lógica para poder entender, analizar y creer en la Biblia como verdad de Dios. Somos llamados a la fe, pero no a barrer debajo de la alfombra el sentido común que Dios nos ha dado.

El problema es que un día a alguien se le ocurrió afirmar que todo el Pentateuco es obra única de Moisés y que creerlo así es parte esencial de la fe cristiana. Y que afirmar lo contrario hace a La Biblia (¡Y a Jesús!) mentir ¡Uf! ¿No es demasiado atrevido poner así la fe de tantos pequeños en jaque? Nosotros creemos que sí.

Pero no solo eso. La total autoría de Moisés del Pentateuco no ayuda a ver La Biblia como algo realmente coherente. Más bien al contrario, dando como triste resultado a millares de personas sacudidas en su fe o a otras que no se interesan por el cristianismo cuando se les presentan estas teorías tan inestables como la única opción de verdad indiscutible revelada por Dios. Nuestra respuesta no puede ser el dogmatismo sino un diálogo abierto y responsable.

El Pentateuco es la historia de un pueblo exiliado de Egipto buscando su propósito en tierra extraña. Son libros que proporcionaron identidad y consuelo a los cautivos de Babilonia que probablemente cerraron la edición final del Pentateuco (Ver video “EXILIO” abajo). Y no solo no pasa nada por ello, sino que decimos: ¡A Dios sea la gloria por una provisión tan contextualizada y pertinente mediante Las Escrituras!

Paralelamente, estos libros son actuales porque de algún modo también son nuestra historia, no solo la de Israel. Nos muestran nuestra torpeza y esclavitud, nuestra salida del Edén caído, de Egipto y Babilonia tratando de encontrar el camino a nuestro verdadero hogar, a la Tierra prometida que Cristo nos señala como el sentido pleno de la vida. En el Pentateuco comienza nuestro peregrinaje a la nueva Jerusalén siendo el punto de partida de todas las historias. El Pentateuco es también la historia del tosco caminar desde La Ley hasta la sublime Gracia que un día rescató a un pecador ciego y perdido como yo. De todo esto y de mucho más nos habla ese Pentateuco de Moisés y otros siervos de Dios que nos revelan un Dios que nos dirige de vuelta a casa. Y su Palabra es verdad.

Delirante.org

[1] https://www.gotquestions.org/Espanol/hipotesis-documentaria.html

[2] Obras completas de San Jerónimo, BAC, Madrid. En inglés: The Principle Works of Jerome (Nicene and Post Nicene Fathers of the Church, vol. 6; trans. W. H. Fremantle; Edinburgh: T&T Clark, 1989), 337-38

[3] Richad McDonald, ¿Quién escribió el obituario de Moisés en Deuteronomio 34?, coalicionporelevangelio.org, 10 julio 2019 

[4] Daniel C. Harlow, Después de Adán: Leer el Génesis después de la era evolutiva. Revista Aletheia, 2012, p. 21

¿Es bíblico el Infierno?

¿Es el infierno bíblico una tortura consciente sin fin?

Para una mayoría de cristianos el Infierno es un lugar de llamas y tormento consciente sin fin. Pero, ¿Fue ésta la interpretación de La Biblia dominante entre los primeros cristianos? ¿Qué argumentos ofrecen quienes creen que La Biblia no sostiene esta idea del Infierno?

Argumentos bíblicos comunes de quienes cuestionan el Infierno clásico

Universalismo

Aniquilacionismo

Reflexiones finales para la Iglesia

Durante el sermón en una iglesia conservadora de Madrid, el predicador señaló –para sorpresa de muchos- que el concepto del Infierno como tortura consciente sin fin “no fue predominante durante los dos primeros siglos del cristianismo. Había como seis escuelas y solo una de ellas asumía esta idea [1]”. Lo cierto es que durante los primeros siglos, teólogos de influencia como Orígenes, Clemente de Alejandría, Dídimo el Ciego, Gregorio de Nisa (editor final del Credo Niceno), Evagrio Póntico, Diodoro o Teodoro de Mopsuestia, entre otros, sostuvieron interpretaciones del Infierno diferentes a la de un castigo sin fin.

Al comienzo de la Iglesia convivían quienes creían en el Infierno clásico y quienes no. Sería en el Concilio de Constantinopla (año 543) donde se afirmaría oficialmente que los sufrimientos del infierno eran eternos. Más tarde, en el Concilio de Letrán (1125), el Infierno se constituiría como dogma que incluía duras penas contra quienes lo negasen. Se trata de eventos claves porque las discrepancias teológicas ya no fueron toleradas aunque el cuestionamiento del Infierno tradicional a la luz de Las Escrituras nunca desapareció del todo. Seguiría poniéndose en entre dicho por Valdenses (s. XII), Anabaptistas, Hermanos moravos, Cristadelfianos o Socinianos, entre otros.

Fuera de Occidente, menos Infierno

El dogma del Infierno no ha cuajado con tanta solidez entre los cristianos orientales. Esto se explica en parte porque la consolidación del Infierno como dogma en Occidente fue después de su escisión con la iglesia oriental ortodoxa. Andréy Kórdochkin, párroco de la Iglesia Ortodoxa rusa de Madrid, asume que “el Infierno no es un lugar en conformidad con la doctrina patrística [2]«.

Pero ¿No habla La Biblia claramente del Infierno como un castigo en llamas eterno y sin fin? ¿Qué interpretación bíblica proponen estos creyentes?

Las alternativas más comunes al Infierno clásico son dos: 1) El aniquilacionismo que afirma que los malos son eliminados y dejan de existir tras el juicio final. Y 2) El universalismo que aboga por la salvación final de todos los humanos tras un juicio con final restaurativo.

Estas dos posturas comparten algunos argumentos que pretenden ser bíblicos y que veremos a continuación. Buscando un mayor rigor los expondremos tal y como ellos mismos podrían hacerlo procurando conocerlos correctamente antes de juzgar y retener lo bueno (1ª Tesalonicenses 5, 21). Al final de esta serie concluiremos con algunas reflexiones en cuanto al lugar de estas creencias en la Iglesia actual.

Comencemos con los argumentos contrarios al Infierno clásico:

La palabra “infierno” no existe en La Biblia

La palabra “infierno” no existe en el texto bíblico original. El término es “Gehena”, procedente del hebreo gueh hinnóm y que deriva del “valle de Hinón” situado a las afueras de Jerusalén. En tiempos de Jesús este Gehena era el lugar donde se quemaba la basura que en el Antiguo Testamento llegó a albergar sacrificios humanos.

Sería la versión de La Biblia más influyente de la historia, La Vulgata (siglo IV) quien sustituiría por primera vez el término Gehena por “Infierno”. Así que cuando los primeros oyentes escuchaban a Jesús hablar del Gehena lo que visualizaban era un lugar terrenal y conocido. Se hacía difícil, por tanto, relacionar un basurero con un castigo perpetuo ya que todo lo que se arrojaba al Gehena se consumía al poco de ser echado.

El término traducido como “eterno” (aionios) no implica un tiempo sin fin

El significado de las palabras cambia en cada tiempo y lugar. Aquí tenemos aionios (plural derivado de aion), traducido como «eternidad» o “eterno” en nuestras Biblias. Pero en griego aionios no alude necesariamente a un tiempo sin fin sino que posee varios significados. Literalmente significa “que dura un siglo […] Este término destaca el hecho de que algo es continuo y no está sujeto a cambios repentinos. En los antiguos papiros griegos hay numerosas referencias a que el emperador romano era  aiônios [3]”.

En Efesios 1, 21 –por ejemplo- dice: “No sólo en esta edad (aión), sino también en la porvenir”. En el 2, 7: “Para mostrar en los tiempos (aionios) venideros las abundantes riquezas de su gracia”. Fijémonos en que es imposible traducir aion/aionion por “eternidad” en ambos ejemplos. No tendría sentido.

Aionios suele usarse con una connotación de “importancia perpetua” de lo adjetivado más que de su duración. Un fuego o castigo “aionios” reafirma la atemporalidad del valor moral de la acción ejecutada, no tanto lo que ésta dura. Algo aonios es a menudo algo “de Dios”.

En Judas 7 se habla del “castigo del fuego eterno” que cayó sobre Sodoma y Gomorra. Pero… ¿Dónde está ahora ese fuego “eterno”? ¡Se apagó hace siglos! Aquel castigo fue un juicio eternamente inapelable, incuestionable en cualquier época ya que provenía de Dios. Pero el fuego duró solo un rato ¿Se capta la idea? Lo que permanece por siempre es la validez de aquel juicio, no la duración del instrumento usado.

Igual ocurre con eterno (olam) del Antiguo Testamento

Olam es traducido como “eternidad” en nuestro Antiguo Testamento. El término también posee varias acepciones y no tiene un equivalente exacto en nuestro idioma. Olam se relaciona con el verbo alam que significa ocultar y hace referencia a aquello que está más allá de nuestro entendimiento. La concordancia Strong define olam como algo “propiamente escondido, generalmente tiempo fuera de la mente”.

En Génesis 17 Dios calificó la circuncisión como “un pacto eterno”, un pacto que para los cristianos ya terminó. Muchas ordenanzas traducidas como «eternas» (ôlâm) solo duraron un tiempo limitado (Ex. 27, 21; 28, 43) porque no se definía su duración sino su validez indiscutible.

El fuego que nunca se apaga y el gusano que nunca muere como típica hipérbole hebrea

El fuego eterno como hipérbole alejada de cualquier pretensión literal es típico de la retórica hebrea. En Levítico 6, 13 el fuego del sacrificio «se mantendrá encendido continuamente en el altar; nunca se apagará«. Pero aquel fuego se apagaba y hoy está definitivamente apagado. Jeremías 17, 27 exhorta a Judá diciendo: “yo haré descender fuego en sus puertas, y consumirá los palacios de Jerusalén y no se apagará”. Aquel fuego hiperbólico está hoy apagado.

En Isaías encontramos la figura retórica con la que Jesús conecta cuando se refiere al “gusano que nunca muere y al fuego que nunca se apaga”. Isaías advierte a Israel de que “cuando salgan del Templo podrán contemplar los cadáveres de aquellos que se rebelaron contra mí, pues su gusano no muere y su fuego no se extingue” (Isaías 66, 11 y 24). Fijémonos en que el gusano “inmortal” y el fuego eterno constituyen un lenguaje figurado que ilustra un juicio divino temporal y limitado.  No se relaciona con personas torturadas eternamente sino con cadáveres insensibles a la vista de quienes siguen vivos en esta tierra. Se trata de una visión que “resulta espantosa a los vivientes” (Is. 66, 24). A la luz de La Biblia, la desgracia de estos rebeldes fallecidos fue su exterminio en esta tierra, no que pasaran a una terrible tortura sin fin.

Jesús recurrirá a estas metáforas hebreas (Mateo 13, 41-42) como la del Salmo 112, 10 que describe al malo que “se enfada, rechina sus dientes y se consume”.  Como explica Juan Stam: “el sheol era el concepto hebreo de la tierra de sombras de los que ya no vivían físicamente. Era un concepto muy poco definido, aunque no era lugar de castigo […] Mucho del lenguaje descriptivo del infierno tiene que ser figurado. Lo del gusano que no muere, no es para sacar una doctrina de la inmortalidad de los gusanos. Fuego y tinieblas son símbolos contradictorios, si se toman al pie de la letra, pero el ardor del fuego y el temor de la oscuridad son simbolismos [4]”.

Del mismo modo, en ocasiones nosotros también usamos hiperbólicamente estos conceptos en frases como “ese trámite dura una eternidad” o “aquel pueblo es un Infierno”. ¿Qué pensarían de estas expresiones cristianos literalistas de dentro de 2000 años si La Biblia se hubiera escrito en nuestra cultura?

El poder de la metáfora

El cristianismo actual ha ido desarrollado una mentalidad más literalista que las de las culturas bíblicas. La pedagogía basada en epopeyas, parábolas y la profundidad del lenguaje simbólico ha ido perdiendo peso en Occidente. Por diferentes razones de tipo histórico entre muchos cristianos actuales persiste la errada idea de que el lenguaje alegórico es menos verdad que el literal. Pero basta ver a Jesús usando parábolas para transmitir con la mayor de las fuerzas La Palabra de Dios.

Como el erudito William V. Crockett comenta: “en la antigüedad, los maestros usaban frecuentemente expresiones simbólicas para subrayar sus puntos (hipérbole rabínica). Para ser un discípulo, debes «odiar» a tu padre y a tu madre (Lucas 14:26), «arrancar» un ojo cuando miras lo que no debes (Mateo 5:29), o dejar que los muertos «entierren a sus muertos» (Lucas 9:60). Este lenguaje colorista fue entendido por todos como una hipérbole, una retórica que destaca la tremenda importancia de lo narrado. Lo mismo ocurre con las imágenes del infierno [5]

El Gehena: ¿Incluía un anuncio del juicio sobre Israel?

Apenas 40 años después de las palabras de Jesús acerca del Gehena toda la identidad judía sería arrasada por fuego y gusanos (Lucas 21, 5-9). En el documental acerca del Infierno titulado Hellbound (2012) varios teólogos explican cómo la destrucción de Jerusalén del año 70 supuso el fin del universo judío tal y como ellos lo conocían. Fue el fin de una cosmovisión centrada en el sacerdocio, el sacrificio, el Templo, la ciudad santa, etc. El auditorio de Jesús sabía que en el Antiguo Testamento el Gehena a menudo se refería a ejércitos invasores que arrasarían Jerusalén (Jer. 7, 32). Y eso fue lo que pasó en el año 70. ¿Serían las referencias al Gehena una profecía acerca de esta destrucción?

¿Y qué de Mateo 25, 46: “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna”?

Muchos creyentes en el Infierno argumentan: “Pero ¿No dice Mateo 25, 46 que tanto la vida como el castigo son eternos (aionios)? Entonces, si decimos no hay un castigo eterno con el sentido de “duración sin fin” ¿No hay tampoco una vida eterna “sin fin” para el justo?”.

Respuesta:

Para comenzar, fijémonos en que el texto completo dice que quienes alimentan a un hambriento o visitan un enfermo “irán a la vida eterna” (Mateo 25, 42-26). Sin embargo, los creyentes en el Infierno no suelen pensar que estas palabras sean literales ya que creen que por hacer estas obras no se irán a la vida eterna ¡También deberían creer en Jesús como su salvador!, un añadido que el texto no dice en ningún momento. Así que: 1) Los defensores del Infierno son los primeros que creen que el relato es hiperbólico y no debe tomarse al pie de la letra.

Del mismo modo, las cabras y las ovejas del relato (Mt. 25, 32-33) son una metáfora evidente de dos tipos de personas. Esto lo creemos todos, al mismo tiempo que también vemos en los versículos anteriores a Mt. 25, 41 se habla del “fuego que no se apaga” preparado “para el diablo y sus ángeles” Pero: ¿Se quemarán seres espirituales con fuego literal? ¿No es otra evidencia de más simbolismo?

El texto está lleno de retórica y debemos ser cautos a la hora de exigir literalismo solamente a las palabras del relato que nos interesan y desde la traducción a nuestro idioma. Hay que analizar qué dice el texto y qué no dice. Y lo que sí dice es que las acciones justas e injustas tienen repercusiones en la era venidera y que éstas llevan el sello inapelable del juicio de Dios (hasta aquí todos los cristianos de acuerdo). Pero otra cosa es afirmar que ambas “eras venideras” (otro significado de aionios) deben durar lo mismo: para siempre. Pero esto no lo dice el texto.

Es un error pensar que si el castigo no es eterno entonces la vida del justo tampoco debe ser eterna. Creemos que la vida de los justos sí es eterna porque Las Escrituras la describen con una calidad y plenitud sin igual, sin muerte. Esto se observa sin ni siquiera utilizar el término aionios que más bien se centra en la calidad de esa vida que Dios da y que ya empieza en esta tierra (Juan 17, 3).

La eternidad de la vida del justo sí la vemos revelada en 1ª Corintios 15 o en el “ya no habrá muerte, ni más llanto” (Ap. 21, 4), entre otros textos que definen esta vida como algo maravilloso. Como dice Proverbios 10, 25: “el malo no permanece; mas el justo permanece para siempre”. Pero el castigo del malo es una situación absolutamente diferente. Aunque el destino del justo y del injusto son actos de validez eterna ejecutados por Dios (significado básico de aionios) no tiene sentido pensar que el castigo del malo debe ser de la misma calidad y/o duración que la vida del justo.

¿Y cuánto dura entonces el castigo y cuánto la vida del justo de Mateo 25, 46? Pues Jesús no lo dice y no parece que pretenda dar respuesta a este asunto desde el punto de vista cuantitativo. Pero sí sabemos que aquí el destino de las cabras bajo castigo “eterno” (vs. 41) es la misma expresión de Judas 7 para el fuego que destruyó Sodoma ¡Y que ya se apagó! cuyo énfasis era moral y cualitativo, no de duración. La vida plena y sin dolor era el plan original de Dios. No el castigo. Ambos destinos no tienen por qué durar lo mismo. De hecho Las Escrituras apuntan a que uno dura por siempre y otro no.

Por último, observemos que en la mayoría de las traducciones de La Biblia solamente aparece una vez la expresión “castigo eterno” y es aquí, en Mateo 25, 46. La palabra vertida como “castigo” es kolasis, (derivada de kolazo [6]), un término de jardinería referido a la poda. Así que lo que leemos aquí es un “aion de kolazo” que literalmente puede traducirse como «un período de poda” ¿Y qué se pretende en la poda? ¿Hacer sufrir para siempre al ser podado? Para los aniquilacionistas este tiempo de poda equivale a ser eliminados tras ser juzgados. Para los universalistas será un periodo que corregirá al árbol durante un tiempo para finalmente hacerlo florecer. En cualquier caso, ningún jardinero poda una planta para provocarle terribles sufrimientos sin fin. De nuevo el griego original desbarata cualquier idea de Infierno literal percibida en nuestros idiomas y por el peso de la tradición medieval.

Ni rastro del Infierno en las cartas a los gentiles

No obstante,  si Jesús hubiera querido revelar la existencia del Infierno como un lugar literal en el más allá ¿Por qué se refirió a un valle conocido en lugar de explicarlo claramente? ¿Por qué no le dio un nombre propio? Lo cierto es que todas las alusiones de Jesús al Gehena son siempre dirigidas a religiosos judíos. Como observa Julie Ferwerda: “Jesús nunca les habló a las multitudes acerca del “infierno,” ni siquiera por una sola vez como nosotros creemos hoy, únicamente les hablaba en privado y en muy reducidos contextos a sus discípulos o a los fariseos (gente religiosa) a lo mucho en tres o cuatro ocasiones [7]”.

Este carácter local del Gehena explicaría por qué este lugar ya no se menciona fuera del contexto hebreo de los evangelios. Fijémonos en que cuando surge la necesidad de escribir libros fuera de Judea los autores saben que el lenguaje simbólico hebreo debe limitarse drásticamente y entonces… ¡Las advertencias sobre el Gehena desaparecen! (a excepción de la simbólica apocalíptica judía que veremos más adelante).

Pero si algo tan terrorífico como el Infierno existe: ¿No deberían ser advertidos los gentiles desde las cartas fundacionales del cristianismo? ¡Sin duda! Pero fuera de Jesús el Gehena solo vuelve a mencionarse una vez y lo hace Santiago (3, 6) para referirse al poder destructor de la lengua ¡Otra vez un uso metafórico! Luego está el Tártaro, que aparece una vez en La Biblia y que es un término de la mitología griega que Pedro usa para ilustrar el encarcelamiento previo al juicio de “los ángeles que pecaron”, pero no de las personas (2ª Pe. 2, 4). Como vemos, los autores bíblicos no consideraron ningún Infierno del que avisar a los no judíos.

Aquellos predicadores actuales que definen como “evangelio light” aquel que omite el Infierno también deberían calificar como light los más de 20 sermones de Hechos o todas las cartas de Pablo.

La historia del rico y Lázaro (Lucas 16, 19-31)

Una errada interpretación de la parábola del rico y Lázaro ha sido clave para el dogma del Infierno a pesar de que en esta historia ni se menciona el Cielo ni el Infierno. Los dos lugares que aparecen son “el seno de Abraham” (el nombre ya evidencia su simbolismo) y el Hades, lugar al que van los muertos en la cultura grecorromana. Así que desde el literalismo ni Abraham ni Lázaro podrían haber estado en El Cielo ya que “nadie ha subido al cielo, excepto el que bajó de allí, es decir, el Hijo del hombre” (Juan 3, 13).

Curiosamente, desde el literalismo esta historia revelaría la existencia de conversaciones entre los habitantes de ambos lugares, algo que pocos cristianos tradicionales creen que ocurra realmente. Luego está la súplica del rico para que Lázaro ponga el dedo húmedo en su lengua. El lenguaje hiperbólico es de nuevo evidente pues nadie se sentirá aliviado de semejante tormento calcinador porque simplemente le pongan un dedo húmedo en la lengua. Se trata de una historia llena de llamativos y evidentes simbolismos extremos. El pastor conservador y profesor de exégesis del Seminario Teológico Fuller, George E. Ladd, afirma que esta historia del rico y Lázaro es, probablemente “una parábola de uso corriente en el pensamiento judío y no pretende enseñar nada sobre el estado de los muertos [8]”.

En el Israel del siglo I circulaban relatos similares al del rico y Lázaro acerca del destino futuro de ricos y pobres. Jesús lanza un mensaje que conecta con estas historias populares como las del rico publicano Bar Ma´yan y un pobre escriba. En esa historia fijada en el Talmud judío, un amigo del pobre vio en sueños a aquellos muertos en el más allá separados por un río de agua. Allí vio al pobre disfrutando “en jardines de belleza paradisíaca…Y vio también a Bar Maján, el publicano que estaba a la orilla de un río y quería alcanzar el agua y no podía [9]”.

Es muy probable que Jesús quisiera conectar con la famosa historia del pobre y Bar Maján cambiando el nombre de sus personajes para producir un mayor impacto y comprensión. La apelación a narraciones ya conocidas para transmitir el evangelio no es algo extraño en La Biblia. Es una pedagogía similar a la de Pablo cuando en Atenas citó a poetas griegos como Filóstrato o Pausanias (Hechos 17) para conectar con sus oyentes. ¿Y acaso estaba Pablo menos inspirado por el Espíritu Santo por citar a poetas paganos griegos? ¿Lo estaba Jesús al conectar con historias e imágenes conocidas de su tiempo? No. Tanto Jesús como Pablo fueron guiados por Dios en esta metodología. Y si con esta historia Jesús pretendía revelar una realidad tras la muerte tan detallada e inexistente en el Antiguo Testamento… ¿Por qué los religiosos que constantemente tratan de “pillar” a Jesús no le acusaron de introducir nuevas doctrinas?

La historia se incluye dentro de una agrupación temática con las demás parábolas de los capítulos 15 y 16 en las que Jesús sacude a los religiosos que rechazan a marginados como pobres o mujeres. Decir que esta historia no puede ser una parábola porque usa nombres propios es desconocer la cultura hebrea del primer siglo ¡Claro que se usan nombres en parábolas! Tampoco se dice que el rico esté allí por rechazar a Jesús, que es la razón por la que los cristianos dicen que se va al Infierno. Creo que está totalmente fuera de contexto pensar que esta historia pretendía enseñarnos a elegir a Jesús para no ir al Infierno

En cualquier caso, ninguna parábola debe fundamentar ninguna doctrina acerca de lo que ocurrirá tras la muerte. La enseñanza clave de las parábolas no está en su literalidad sino en el mensaje oculto tras los elementos culturales de su tiempo, ya sean semillas, ganado o populares relatos de ricos y pobres. Y aquí las alusiones a Moisés y los profetas presentan a Cristo como un nuevo Camino que incluye a los pobres y enfermos despreciados por aquellos religiosos que creían tener el monopolio de la interpretación bíblica.

Apocalipsis

Si la historia del rico y Lázaro fuese una revelación del más allá nos encontraríamos con numerosos problemas teológicos a la luz de otros pasajes del Nuevo Testamento. En la parábola el rico está atormentado en una llama en el Hades (vs. 23-24). Pero en Apocalipsis 20, 14 el lago de fuego es un lugar diferente al Hades: “la Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda: el lago de fuego”.

Como vemos, desde el literalismo la cosa se complica ante esta existencia de dos lugares diferentes de llamas ¿Y qué del tercer lugar definido como “la Muerte”? ¿Es la muerte algo que se arroja y que se quema literalmente en un lago? En Apocalipsis el Hades ardiente del rico no es algo eterno sino un lugar que será destruido. Así que Apocalipsis muestra que el Hades tiene sus días contados. Además ¿Cómo un lago de fuego literal quemará un Hades de fuego literal? Ese lago que lo destruye todo más bien parece el anuncio del final de todo mal y la inauguración de una era en la que ya no habrá llanto ni sufrimiento (Ap. 21, 4) en ningún  lugar del Universo. Esa es la esperanza final de Apocalipsis.

La apocalíptica usa imágenes extremadamente alegóricas, las mayorías discutidas e interpretadas de maneras muy diferentes a lo largo del cristianismo. Apocalipsis está lleno de simbología judía y grecorromana que incluye bestias cornudas y de varias cabezas, numerologías encriptadas, copas cósmicas, prostitutas extra terráqueas y sí… también un lago de fuego que solo aparece descrito como tal en este libro.

Pero ¿Sería ésta la manera definitiva de asegurarnos que el Infierno es literal? ¿O más bien deja claro que es un símbolo?

El fuego en La Escritura es un símbolo abierto. A menudo de depuración, del fin del mal y de la eliminación de lo inmundo. En el Antiguo Testamento Dios se presenta a sí mismo como fuego purificador: “Y la luz de Israel será por fuego, y su Santo por llama, que abrase y consuma en un día sus cardos y sus espinos” (Is. 10, 17). Dios purifica abrasando, pero él no es literalmente una llama.

En Apocalipsis el tormento con fuego y azufre “pasa” justo “delante de los santos ángeles y del Cordero” (14, 9-11) a modo de una metáfora en las alturas mientras en otros lugares se sitúa en lo más profundo del abismo (Ro. 10, 7) o en los hoyos oscuros del Tártaro (2ª Pedro 2:4).

Estos tormentos recaen en los vivos y no aparece una humanidad “no creyente” en masa sufriendo por siempre. En Apocalipsis solamente vemos al diablo “arrojado al lago de fuego y azufre, donde también están la bestia y el falso profeta, y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos” (Ap. 20, 10). La imagen no evoca un lugar con miles de millones condenados humanos. No. La palabra para “atormentados” es basanizo, que también significa “encarcelar” y que conecta con el libro de Judas: “Y a los ángeles que no guardaron su estado original […] los ha guardado bajo oscuridad en prisiones eternas, para el juicio del gran día” (Judas 1, 6). En estos texto no es la tortura sino las prisiones las que son “eternas” (aionios) como un designio inapelable de Dios. Pero no son prisiones que “durarán para siempre” sino lugares de tránsito de las huestes del mal en espera del juicio final.

Apocalipsis finalmente contiene un mensaje de esperanza para la humanidad. Pero si existiese un Infierno… ¿Cómo podríamos estar de fiesta en un Cielo en el que “ya no habrá más dolor” (Ap. 21, 4) sabiendo que mi amada hija está desgarrándose por siempre en el Infierno? Ambos escenarios no parecen compatibles, pero “el que estaba sentado en el trono anunció: Voy a hacer nuevas todas las cosas. Y añadió: — Palabras verdaderas y dignas de crédito son estas. ¡Escríbelas!” (Apocalipsis 21, 5).

Hasta aquí hemos expuesto algunos argumentos bíblicos comunes a quienes no creen en el Infierno clásico. A continuación veremos argumentos concretos de cada una de estas dos posturas por separado. Comenzamos por el universalismo.

¿Qué es el universalismo bíblico?

Comencemos:

El término universalismo suena rotundamente herético para el cristiano común. Las crecientes “conversiones” de influyentes cristianos tradicionales al universalismo han llamado la atención incluso desde el ámbito secular, especialmente en los EE.UU.

En 2011, la revista TIME se hizo eco de la polémica levantada por el conocido pastor Rob Bell con su libro “Love Wins” titulando en su portada “¿Y si no hay Infierno?”. En 2018, Netflix lanza “Come Sunday”, una película basada en hechos reales que narra la lucha del predicador Carlton Pearson cuando llega a la conclusión de que La Biblia enseña la salvación final de todas las personas.

¿Y qué cree exactamente un universalista cristiano? Nosotros hablaremos del perfil que cree en la inspiración de La Biblia y que no relativizan las consecuencias del pecado. Estos universalistas suelen comenzar aclarando que ellos tampoco afirman que todas las religiones llevan a Dios sino que Jesús es El Camino y que la salvación se produce mediante la cruz de Cristo.

El universalismo no es una corriente esnobista o un producto de la teología liberal tal y como muchos piensan. Como ya vimos en el anterior artículo, el universalismo estuvo muy extendido entre los primeros cristianos hasta la imposición del Infierno como dogma indiscutible. Julie Ferwerda cuenta que “de las 6 escuelas teológicas en los días de Tertuliano (desde los años 170 a los 430 después de Cristo), la única escuela que enseñó la doctrina del tormento eterno o el infierno a sus estudiantes era la escuela latina (romana) en Cartago, África. Cuatro de las otras cinco enseñaron que, a través de la muerte y resurrección de Cristo, toda la gente sería salvada a través del juicio restaurativo y la reconciliación por medio de su diseñado plan [10].

Por uno todos pecan, por uno todos se salvan

¿Y qué apoyo bíblico presentan? Los universalistas se sustentan en textos como Romanos 5, 18: “Por la transgresión de uno (Adán) vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno (Jesús) vino a todos los hombres la justificación de vida”. Fijémonos en que Pablo establece una correlación causal entre el legado de Adán y Jesús en la que “todos” solo puede significar “todos”, no unos pocos, muchos o algunos.

Esta idea es repetida en 1ª Corintios 15, 22-23 con mayor claridad aún: “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden…”.

Propósito de Dios: restaurar todas las cosas

Los malos serán ajusticiados… sí. Pero Jesús cuenta una historia en la que matiza que no lo serán eternamente sino solamente hasta que paguen su deuda (Mateo 18, 34): “De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último céntimo” (Mateo 5, 26). Pagarán “HASTA QUE…” un matiz que lo cambia todo.

En Las Escrituras abundan los textos en los que Dios restaurará mediante un fuego purificador. Esto otorga significado pleno al concepto de Gracia, pues “cuando el pecado sobreabundó, sobreabundó la gracia” (Ro. 5, 20), ya que “el día del Señor pondrá de manifiesto el valor de lo que cada uno haya hecho, pues ese día vendrá con fuego, y el fuego pondrá a prueba la consistencia de lo que cada uno haya hecho. Aquel cuyo edificio, levantado sobre el cimiento, se mantenga firme, será premiado;  aquel cuyo edificio no resista al fuego, será castigado. A pesar de lo cual, él se salvará, si bien como el que a duras penas escapa de un incendio”  (1 Corintios 3, 13-15).

El académico John G. Stackhouse Jr. dice que “el infierno se representa como un fuego. El fuego en La Biblia realiza dos funciones útiles y relacionadas. La primera es probar o juzgar la naturaleza esencial de algo destruyendo todo lo que carece de valor, tal y cómo el fuego quema las cáscaras para exponer las semillas, si las hay. O destruyendo la escoria para exponer metales preciosos, cuando los hay. La segunda función, estrechamente relacionada, es purificar el estado de esa cosa cuando no hay en ella nada de valor permanente. Y en tercer lugar: el infierno se representa como un basurero [11]”.

Del mismo modo, en el Gehena no son las personas las quemadas por siempre sino su basura. El propósito del juicio es una purificación mediante fuego (Malaquías 3, 2-4), nunca la tortura infinita.

Este cuadro final va en línea con 1ª Timoteo 4, 10: “Por esto trabajamos y nos esforzamos, porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen”. Otras traducciones vierten “especialmente” en lugar de “mayormente”. Este sentido de “especial” (mayormente) radica en la diferencia entre vivir una vida con propósito y otra que no lo hace. Pero en todos los textos anteriores queda claro que, aunque sea a duras penas, cada persona será salvada tras y un juicio y el posible cumplimiento de condena.

¿Sería justo que Hitler fuera al Cielo?

Un argumento típico contra el universalismo es lo escandalosamente injusto que sería que alguien como Hitler fuese finalmente al Cielo. Para muchos cristianos el Infierno tiene sentido por personas como él, un planteamiento muy comprensible, pero… ¿No sería igualmente escandaloso que Hitler fuera al Cielo porque se arrepintió de sus pecados en sus últimos 10 segundos de vida? (quizás ha ocurrido) Y respecto a quienes afirman que “todos merecemos el Infierno”… ¿Cuál es entonces el problema con que otros sean salvados inmerecidamente a su debido tiempo? ¿No será que a quienes les chirría el universalismo en el fondo se perciben más dignos que los otros? Los universalistas perciben que el problema de fondo es que muchos cristianos ya no se sentirían tan especiales y exclusivos. No obstante, si este universalismo es cierto, Hitler va a dar cuentas a Dios. No se va a ir de rositas. Aunque el cómo o el cuánto queda en manos de Dios.

Pero desear que el Infierno torture a otros por siempre es desear lo contrario de nuestro Dios quien quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad […], el cual se dio a sí mismo en rescate por Todos” (1ª Ti. 2, 4-6). “Dios no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”. (2ª P. 3, 9). Y lo que Dios quiere lo consigue.

Y ya que estamos con el problema del mal y el nazismo… ¿Define la justicia perfecta de Dios que los muertos en Auschwitz pasen de las torturas nazis a las del Infierno porque no creyeron en Jesús como su Mesías? ¿Llegarán al Infierno tras el sufrimiento de Auschwitz y dirán: “¡Esto es lo que yo merezco! ¡Dios ha hecho justicia!”? ¿Fuimos salvados sin merecerlo pero millones serán condenados por un “Dios que no hace acepción de personas” (Hch. 10, 34; Ro. 2, 11)?

Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere” (Jesús en Juan 6, 44) puede parecer una declaración injusta si pensamos que Dios atrae solo a unos pocos mientras que condena por siempre a otros muchos. Pero estas palabras son solo el comienzo de las Buenas Noticias, pues unos capítulos más adelante dice: “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo” (Juan 12, 32). Este es el cuadro completo.

Siguiendo con el argumento de que gente como Hitler no debe ir al Cielo, recordemos que Pablo, perseguidor y torturador de cristianos, se vio a sí mismo como el Hitler de su tiempo; «el peor de los pecadores» (1 Ti. 12-16). En Pablo vemos cómo el peor criminal recibe el perdón divino sin buscarlo intencionalmente. Esta es la gracia que escandalizó a los religiosos y que acabará por persuadirnos en este mundo o en el venidero. “Él nos ha dado a conocer su plan secreto: Los designios que en su bondad había decidido realizar por medio de Cristo, llevando la historia a su punto culminante y haciendo que todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, recuperen en Cristo su unidad” (Efesios 1, 9-10).

Pero los creyentes en el Infierno afirman que este deseo de Dios no se cumplirá de ningún modo. Aseguran que el fin de la historia será la condenación de millones de humanos en torturas eternas. Pero ¿Es esta la anunciada victoria final de Cristo? ¿No parece más bien la del enemigo? Dios no se glorifica en lo que él insiste que no desea y el Infierno no es el plan de Dios sino aquello que vino a deshacer. Como dice William Barclay, el único triunfo final es un universo amado por Dios y enamorado de Dios ¡Aleluya!

¿Tenemos un libre albedrío absoluto?

La teología del Infierno afirma que aquellos que rechazan a Dios serán eternamente castigados porque libremente decidieron rechazar a Dios. Pero Jesús no dijo de quienes lo ejecutaban: “Estos viles asesinos serán castigados por siempre porque eligieron matar al hijo de Dios”. No. Él dijo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23, 34). Perdónalos a todos ellos. Luego en 1ª Juan 4, 19 se dice que “nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero”. Así que aunque todos poseemos cierta libertad de actuación, vemos que el libre albedrío absoluto no es enseñado como tal en La Biblia.

Millones de personas viven circunstancias muy diferentes. Abundan las malas experiencias e imágenes distorsionadas del cristianismo, comenzando por la distorsión que los propios cristianos hacemos desde nuestras incoherencias. Muchos pecadores no arrepentidos no nacieron en el hogar o país adecuado. Millones no tuvieron la oportunidad de encontrarse con la gente correcta ni recibieron en esta vida el don del arrepentimiento que solo el Espíritu Santo otorga.

¿Gracia y arrepentimiento tras la muerte física?

Sin embargo, la persuasión del Espíritu continuará yendo más allá de esta vida si es necesario. Jesús prometió que el Espíritu Santo “convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 18, 8). Y así lo hará ¿Y por qué la gracia habría de ser injusta si se produce después de la muerte? ¿Dónde dice la Biblia que solo durante esta vida tenemos la oportunidad de arrepentirnos? En ningún sitio. Y como dijo el salmista: “Sobre mí pusiste tu mano. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí. Alto es, no lo puedo comprender  ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?  Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás” (Salmo 139, 5-7).

Algunos responden a esto con Hebreos 9, 27 que dice que “está establecido que todos muramos y que después el juicio”. Bien. Pero el texto no dice nada acerca de tener una sola oportunidad de ser salvados en esta tierra. En cualquier juicio el juez puede ordenar una condena o un trabajo de reinserción como paso previo a la libertad final. De hecho, ningún sistema penal condena con torturas infinitas. “Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios” (1 Pedro 4, 6. Ver también 1ª P. 3, 18-19). Muertos predicados para que vivan. Han leído bien.

Dios no nos va a forzar a creer como algunos dicen. El asunto no funciona así. Él va a persuadirnos hasta que la venda caiga de nuestros ojos. Es como alguien tan trastornado que va a prenderse fuego a sí mismo y tú le impides que lo haga. No infieres en su libertad. Al contrario, su libertad es más real cuando le ayudas a ver las cosas de otro modo rescatándolo de su falta de juicio y de su esclavitud a las circunstancias que le atormentan. Y al final esta persona es liberada y decide vivir. Así funciona Dios. Y cuando le veamos cara a cara, sin espejos ni suciedad, nadie optará por rechazarlo.

La justicia de Dios

En La Biblia la justicia a menudo se relaciona con la misericordia más que con la retribución del derecho romano que heredamos. Lo observamos en los Salmos. En el 7, 17 David dice: “Alabaré a Jehová conforme a su justicia”. Si aquí justicia equivaliese a “dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece” (Justicia según el Diccionario de la RAE) David no hubiera podido decir esto porque como adúltero, asesino y ladrón de esposas él debería haber muerto según La Ley ¡Se le acumularon motivos legales de sobra para ser ejecutado! Así que David no alaba a Dios por una justicia como la del Infierno sino por una justicia de gracia y restauración. Lo mismo en el Salmo 51, 14 “Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; Cantará mi lengua tu justicia”. De nuevo el canto de David a la justicia es un canto al perdón inmerecido. Así que debemos tener cuidado cuando leemos “justicia” en nuestro idioma y decimos cosas como: “pero el Dios de La Biblia también es justicia…”. Sí ¿Pero qué tipo de justicia? La de Dios a menudo equivale a misericordia con quien legalmente no le corresponde. Y ahí entramos todos.

 En cualquier caso, toda retribución bíblica de justicia siempre va a quedar lejos del concepto de tortura sin fin que propone el Infierno. Esto no se concibe ni para las destrucciones del Antiguo Testamento que solo duran un tiempo limitado. Todas las justicias de La Biblia son ajenas al concepto de tortura infinita.

Proporcionalidad

En esta línea, otro argumento que en ocasiones se esgrime contra el universalismo es que “como Dios es Santo e infinito cualquier ofensa contra él (cualquier pecado) merece un castigo infinito”.  Pero este extraño planteamiento no solo no está en La Biblia sino que la contradice. En primer lugar, cualquier pecado contra otro es siempre un pecado contra Dios (Hechos 5, 4). Y son Las Escrituras quienes siempre defienden el principio de proporcionalidad en los castigos (véase La ley del Talión de Levítico, por ejemplo). Jesús dijo que con “del mismo modo que juzguéis a los demás, os juzgará Dios a vosotros, y os medirá con la misma medida con que midáis a los demás” (Mt. 7, 2). Todo juicio bíblico es proporcional, algo imposible de vislumbrar en la doctrina del Infierno.

Finalmente, la justicia bíblica busca arreglar las cosas. La amenaza del castigo posee un propósito preventivo y disuasorio. El “ojo por ojo” del antiguo Israel apenas se aplicaba y fue un triunfo como mecanismo para proteger a los oprimidos. Los castigos de Dios a Israel eran retributivos pero su fin siempre apuntaba a su restauración y salvación final. Y es que el propósito de Dios es  “reconciliar todas las cosas consigo mismo, habiendo hecho la paz por medio de su sangre en la cruz”. Colosenses 1, 20.

Y si afirmamos que Jesús pagó la deuda que a mí me tocaba pagar y se supone que yo debo pagar con el Infierno… ¿Cómo es que Jesús no fue eternamente al Infierno sino que “simplemente” murió en mi lugar?  ¡Y resucitó al tercer día!  Como vemos, la idea de la necesaria justicia del Infierno eterno no encaja con la expiación sustitutoria en la que Jesús pagó aquello que todos deberíamos pagar.

Toda rodilla se doblará

Cristo fue exaltadopara que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra” (Filipenses 2: 9-10). El tono de este texto no parece apuntar a que un día todos serán forzados a decir: “¡Oh no! ¡Mis rodillas se doblan solas sin yo quererlo! Y mi lengua comienza a proclamar que Jesús es el Señor ¡Pero no quiero! No. Filipenses apunta a que todos se prostrarán confesándole auténticamente como su Señor. Y La Biblia dice que todos los que confiesen que Jesús es el Señor serán salvos” (Romanos 10, 9) ¡Y poco después que “toda lengua confesará a Dios”! (Ro. 14, 11) Ahí está otra vez el cuadro completo, sin trocear. Todos los salvados confesarán que Jesús es el Señor, en esta vida o en la venidera.

Por otro lado, resulta paradójico que tantos cristianos tengan problemas morales con la salvación universal a la vez que creen que un día “todo Israel será salvo” (Ro. 11, 27) porque ellos nacieron dentro de este grupo étnico. En todo caso, según Las Escrituras esta salvación total de Israel ocurrirá después de “que el conjunto de las naciones en pleno se convierta” (Ro. 11, 25). De nuevo el cuadro bíblico completo.

¿Para qué evangelizar entonces?

Pero si al final todos se salvarán ¿Para qué evangelizar? -dicen muchos cristianos- La respuesta a esta cuestión debe empezar aclarando que este universalismo no presenta una visión “bonita” del más allá para todos sino que ésta incluye un juicio justo del que advertir. Los autores bíblicos usaron imágenes como gusano, llamas, oscuridad, abismo, etc. que siguen ilustrándonos las consecuencias del pecado en esta vida y en la venidera. Así que ¡Cómo no anunciar que Jesús es el Camino!

Algunos también dicen que el universalismo apaga la pasión evangelística, pero ¿Y qué de los millones de cristianos que sí creen el Infierno y apenas evangelizan? ¡No es el caso de muchos de nosotros! pues en realidad el universalismo abre las puertas a la predicación con gozo porque se libera de la imagen de un Dios perennemente torturador que ahuyenta a cualquier buscador sincero del Dios verdadero. Pensemos en la madre que perdió a su querida hija no cristiana de 19 años. Para ella el Infierno es un mensaje de terror enloquecedor que le quita toda esperanza para su hija y convierte su vida en la peor de las angustias. Para ella el evangelio del Infierno no son buenas noticias sino el fin de toda esperanza. Decirle a esta mujer que solo piense en su salvación no le será de consuelo a alguien que ama. Y tampoco suena demasiado cristiano.

Lo más grave de aquellos que dicen “¿Para qué predicar entonces?” es que menosprecian toda obra transformadora de Dios en esta tierra ¡Y eso sí es fuerte! ¿Qué hay en el interior de quien cree que una vida transformada por Dios no es motivación suficiente para proclamar a Jesús? Pero el anuncio genuino del evangelio lo impulsa un gozo liberador que comienza aquí y ahora, pues “antes éramos sus enemigos, pero ahora, por medio de Cristo, hemos llegado a ser sus amigos, y nos ha encargado que anunciemos a todo el mundo esta buena noticia: Por medio de Cristo, Dios perdona los pecados y hace las paces con todos” (2ª Co. 5, 18-19 TLA). El amor –y no el temor- nos llama a anunciar Su Reino que se ha acercado, que es de lo que más habló Jesús.

Su Reino se ha acercado para transformar las vidas en la tierra al mismo tiempo que se ha complacido en recompensarnos por nuestras buenas obras. También por comenzar a sembrar en ese futuro es por lo que los universalistas predican aunque finalmente el Dios vivo se levantará como “el salvador de todos los hombres” (1ª Ti. 4, 10), aunque sea “salvando a algunos a duras penas” mediante fuego (1ª Co. 3, 15). Como dice La Escritura, “si cuando todavía éramos sus enemigos, Dios hizo las paces con nosotros por medio de la muerte de su Hijo, con mayor razón nos salvará ahora que su Hijo vive” (Romanos 5, 10 TLA).

Israel y la restauración final de todas las naciones

Si Dios nos llama a perdonar a nuestros enemigos ¿Él actuará de manera distinta con ellos? ¿Acaso Dios no se reconciliaba con Israel a pesar de sus continuas transgresiones? Los creyentes en el Infierno citan el fuego sobre Sodoma y Gomorra (Judas 7; Mt. 10, 15) como el paradigma de aquello que les sucederá a los pueblos que rechazan a Dios. Sin embargo, el cuadro completo de La Biblia muestra que los pecados de Israel fueron “mayores que los de su hermana Sodoma” (Ez. 16, 47-51) y que, sin embargo, a pesar de los numerosos juicios de Dios sobre su pueblo, finalmente “todo Israel será salvo” (Ro. 11, 26).

El juicio en La Biblia suele integrar un proceso de reconducción y salvación. Y aquí lo sorprendente para muchos es que no solo habrá una salvación final para Israel. Sodoma, Gomorra, Samaria… ¡Serán finalmente restauradas! “Tu hermana Sodoma y sus ciudades volverán a su situación anterior; tu hermana Samaría y sus ciudades volverán a su situación anterior” (Ezequiel 16, 53-55, 61-63).

Como Robin Parry dice: “En este punto vale la pena echar un vistazo a las profecías de Jeremías contra las naciones. Están llenos de fatalidad, pero encontramos que los vaticinios contra Egipto, Moab, Ammón y Elam terminan, inexplicablemente, con una promesa de restauración (Jer. 46:26; 48:47; 49: 6; 49:39). Este lenguaje de juicio puede parecer definitivo: «Moab será destruido como nación… Sin embargo, restauraré el devenir de Moab en los días venideros” (48:42, 47); «Voy a destrozar a Elam… hasta que haya terminado con ellos … Sin embargo, restauraré el destino de Elam en los postreros días” (49:37, 39). La retórica profética de la ira puede hacernos pensar que estas naciones han llegado al final de su camino. Pero no vayamos tan rápido. Recordemos la promesa que dice que Dios va a restaurar incluso a Sodoma, el modelo de pecadores destruidos por fuego divino (Ezequiel 16: 53). Lo mismo con la profecía de Isaías sobre Egipto: «El Señor irá imponiendo a Egipto castigos saludables, que le harán volver al Señor que los escuchará y los sanará» (Isa. 19:22) [12]”. Y lo mismo ocurre con Asiria: “los bendecirá así el Señor del universo: “Bendito sea Egipto, mi pueblo; y Asiria, obra de mis manos” (Isaías 19, 23-24) ¡El Dios del universo un día hará de todas las naciones (equivalente a “toda la humanidad”) Su pueblo!

Como Romanos 11, 31-32 dice “así también éstos (los judíos) ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros (los no judíos), ellos también alcancen misericordia. Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos”.

Esta misma idea la vemos en Apocalipsis cuando dice que “todas las naciones cayeron borrachas en el pecado de Babilonia” (Ap. 14, 8). Pero unos versos después los ángeles declaran maravillados que “todas las naciones vendrán y te adorarán” (Ap. 15, 4), pues “las naciones andarán a su luz, y los reyes de la tierra traerán a ella su gloria [13]” (Ap. 21, 24) Es la misma profecía universalista que hemos visto en el Antiguo Testamento ¡Qué maravillosa visión del árbol de la vida cuyas hojas son «para la sanación de las naciones» (22, 2)! En esta ciudad “no entrará quien hace abominación, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida” (Ap. 22, 5), pues después de juicio de arrepentimiento finalmente todos entraran por “sus puertas que nunca serán cerradas” (Ap. 21, 25). 

La historia culminará como Dios quiere

En la Ley del jubileo (Levítico 25) todas las deudas eran canceladas, los esclavos liberados y los deudores perdonados cada 50 años. Este acto representaba la gracia real global que adelantaba Génesis 12 cuando Dios hizo un pacto con Abraham prometiendo que de su linaje “todas las familias de la tierra serían bendecidas”. Otra vez ese “todas”, una maravillosa promesa cuyo cumplimiento cuesta imaginar con la historia culminando en millones de familias ardiendo por siempre.

La alegría de Dios como Padre es culminar su plan final de bendecir a todas sus criaturas. Como dice Julie Ferwerda: “Hay un detalle importante de la parábola del hijo pródigo. Antes de que el hijo pudiera articular algún gesto o palabra de remordimiento…  “Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó” (Lucas 15, 20) ¿Qué es lo que esta parábola nos revela acerca del corazón de Dios hacia sus niños, aún para los rebeldes, ingratos e incrédulos, aquellos completamente perdidos, quienes están también  muertos  para él  en el momento? […] ¿Está limitado solo a esta vida o la promesa continúa aún después de esta, siempre que sea necesario? [14]. Lo que aquí vemos es que Dios nos buscará a todos hasta el final sin contar qué méritos hagamos, para que nadie se vanaglorie (Ef. 2, 8-9).

Julie observa cómo la historia del hijo pródigo es la tercera de un grupo de parábolas en las que algo de gran valor se ha perdido: una oveja, una moneda o una persona. Todas son incapaces de rescatarse a sí mismas desde sus circunstancias. Pero Jesús entra en escena. El buen pastor no se queda mirando a ver qué hacen las ovejas “en su libertad” cuando sus criaturas van al precipicio. No. Él va a por la oveja pedida y la trae en sus hombros. La historia no acaba hasta que todas son parte del redil en un relato que habla de cada uno de nosotros, pues “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de Todos nosotros” (Is. 53, 6).

El miedo y la amenaza pueden funcionar como motivadores a corto plazo. Pero no trae el gozo del Señor que es lo que nos fortalece (Neh. 8, 10). El verdadero poder transformador del evangelio no procede del espanto sino del amor. Cuando nos encontramos con Dios en su abrazo incondicional de hijo pródigo “es la bondad de Dios lo que nos lleva al cambio” (Ro. 2, 4) pues “el que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor”.  (1ª Juan 4, 8; 18-19).

¿Consideraríamos este universalismo dominante entre los primeros cristianos como una herejía si nos lo hubieran explicado con estos argumentos bíblicos al momento de convertirnos? No creo.

Por argumentos como éstos los universalistas están convencidos de que su perspectiva es la que mejor armoniza los textos bíblicos y los problemas bíblicos y morales que el Infierno plantea. Para ellos la cruz de Cristo queda en el lugar más alto posible y se vuelve a la interpretación dominante de la Iglesia primitiva.

¿Qué es el Aniquilacionismo?

A continuación veremos argumentos concretos del aniquilacionismo que afirma que, según La Biblia, los malos desaparecerán para siempre tras su correspondiente juicio y retribución después de la muerte. De nuevo trataremos de exponerlos tal y como ellos mismos pudieran hacerlo y concluiremos con unas reflexiones personales acerca de estas interpretaciones alternativas y su lugar en la Iglesia.

Algunos creyentes tradicionales definen el aniquilacionismo como una visión lightbuenista, y por tanto falsa de Dios. Pero los aniquilacioncitas dicen: ¿Acaso no es suficientemente espantoso ser juzgado y castigado para finalmente desaparecer? ¿Qué tiene esto de suave? Obviamente, si lo comparamos con la tortura infinita del Infierno cualquier justicia parece suave. Sin embargo, ya vimos cómo en el Antiguo Testamento la aniquilación no se consideraba algo suave sino un final realmente terrible. Los cadáveres de los enemigos de Dios son descritos sin ninguna alusión a torturas sin fin sino como una imagen que “resulta espantosa a los vivientes” (Is. 66, 24). Como vemos, La Biblia se refiere a la aniquilación como algo terrible, no tan dulce.

El reconocido teólogo conservador John Stott dijo del Infierno: «Encuentro el concepto intolerable y no entiendo cómo las personas pueden vivir con él sin cauterizar sus sentimientos o agrietarse bajo la tensión« [15]. Stott, quien empatizaba con el aniquilacionismo, cuenta cómo el reputado biblista F. F. Bruce le confesó por carta que “la aniquilación es sin duda una interpretación aceptable de los pasajes relevantes del Nuevo Testamento[16]. 2ª de Tesalonicenses 1, 9 (por ejemplo) dice que “estos sufrirán el castigo de eterna destrucción”, siendo la destrucción la que es eterna, no el sufrimiento.

La Biblia habla de un juicio de salvación por gracia y de recompensas por obras para los rescatados por Cristo (2ª Co. 5, 10. He. 9, 27). También del juicio y aniquilación para el injusto, dos aspectos que no son excluyentes sino que van de la mano. No obstante, hay otros aniquilacionistas que creen que el juicio y pago equivale a la destrucción del alma cuando la persona muere. Pero a estos no nos referiremos en esta serie. La evidencia bíblica apunta a que habrá algún tipo castigo limitado para los malos, pero en ningún caso será eterno según el sentido que hoy nosotros le damos al término (El análisis del vocablo aionios (=eterno) y qué se entiende por algo “eterno” en La Biblia lo vimos al comienzo).

La Biblia no es clara en cómo serán todos estos procesos y resulta pretencioso tratar de encajar cada detalle de lo que ocurrirá tras la muerte. Eso es ir más allá de la luz bíblica. No sabemos cómo será exactamente el tribunal de Cristo, ni sus tiempos ni el proceso. Pero sí sabemos que Dios hará lo que es justo.

El Antiguo Testamento es aniquilacionista

En el Antiguo Testamento los muertos iban al sheol, que como Juan Stam explica: “el sheol era el concepto hebreo de la tierra de sombras de los que ya no vivían físicamente. Era un concepto muy poco definido, aunque no era lugar de castigo [17]”. A pesar de esa indefinición, la mayoría de los textos referidos a los injustos son naturalmente aniquilacionistas.

Ejemplos:

Job 20 dice que los malos desaparecerán para siempre. En Salmos 21, 9 ó 37, 20-22 que desaparecerán; serán destruidos. Isaías 1, 18: “los pecadores serán destruidos, desaparecerán los que abandonan al Señor” y el 5, 24 que su fin será desvanecerse como el polvo. Hay docenas de alusiones al final de los malos en el Antiguo Testamento y en ninguna de ellas se intuye idea alguna de tormento eterno. La crudeza del juicio de Dios recae en que el malo es aniquilado, exterminado, eliminado, se desvanece… (Salmos 37, 9 y 22). Sofonías 1, 18 describe en términos aniquilacionistas el “día de la ira del Señor. En el fuego de su celo será toda la tierra consumida; en un instante reducirá a la nada a todos los habitantes de la tierra”. El dejar esta vida por causa del pecado es la tragedia.

Los gusanos y fuegos bíblicos consumen un cadáver hasta que no queda nada. John G. Stackhouse nota que “Ese tipo de fuego también elimina: El resultado final del pecado es la muerte (Ro. 6:23) […] Así que todo lo que no puede durar para siempre se convierte en cenizas y desaparece, ya no contamina, ni ofende, ni hiere [18]”.

Pero si -tal y como argumentan los creyentes en el Infierno- el énfasis de estos textos es lo horrible que resulta la muerte únicamente desde la perspectiva terrenal ¿Por qué en Las Escrituras nunca se menciona que después de “desaparecer” hay un tormento sin fin si ése es en realidad el verdadero drama que espera a los malos? Comenzando por Adán y Eva, a quienes no se les avisó del supuesto y espeluznante Infierno sino que “simplemente” se les dijo que si pecan morirán. Y esta es la tónica de las advertencias divinas del resto del Antiguo Testamento. Como ya se dijo, no parece que los escritores bíblicos imaginaran algo más horroroso que dejar de existir. Y el Infierno es exponencialmente más espantoso que esto. Si el tormento sin fin fuese real y, por tanto, algo urgente de lo que advertir: ¿Por qué Dios lo ocultaba? Desde el literalismo: ¿No sería incluso engañoso afirmar continuamente que a los malos solo les espera el desvanecimiento, desaparición, etc.?

vídeo del pastor Daniel Bosqued a favor del aniquilacionismo bíblico:

Periodo intertestamentario

La aniquilación del malo se mantuvo en gran parte del judaísmo del periodo intertestamentario. En este tiempo hay libros muy apreciados por los primeros cristianos como Enoc, citado dos veces en el Nuevo Testamento [19] y que dice: “el pecador perecerá en la tiniebla por la eternidad y no existirá desde ese día hasta la eternidad” (1ª Enoc 92, 5; siglo II a. C.). Durante este periodo hubo rabinos que incluso especulaban con que “el castigo de los impíos duraría solo un año antes de que fueran aniquilados. Y algunos de los más malvados seguirían siendo castigados por algún tiempo [20]”.

El Nuevo Testamento

Los cristianos creemos que en el Nuevo Testamento se produce una mayor revelación de la perspectiva eterna. Y lo que seguimos viendo es que el fin para los malos continúa siendo su destrucción o desaparición.

Ejemplos:

En Lucas 13, 4 los malos “perecerán”. Jesús se presenta como “el pan que ha bajado del cielo para que, quien lo coma, no muera. Pues el que coma de este pan vivirá para siempre” (Juan 7, 50-51) y en el 11, 26 quien “cree en mí, no morirá”. Jesús no vino a salvarnos de un terrible castigo consciente sin fin sino de la muerte eterna, que no es poco. Otros textos como Romanos 6, 23; 2ª Ts. 1, 9; Judas 7 ó 2 Pedro 3, 7-12 son evidencias aniquilacioncitas si no forzamos su sentido natural. Pero es necesario sacudirse el “chip” mental sembrado por el dogma del tormento sin fin, algo que –por cierto- vino muy bien a la economía de la jerarquía oficial durante siglos.

Pero es Jesús quien apunta a que el castigo de los impíos será el fin de la vida y no una existencia de sufrimiento continuo cuando dice que «no teman a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma. Más bien, tenga miedo de Aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno [lit. Gehena, término que ya analizamos en el primer artículo]” (Mateo 10, 28). Fijémonos en que Jesús habla de destruir el cuerpo y el alma de los malos ¡No solo el cuerpo! Todo el ser.

Cuando el platonismo empapó la Iglesia

Ya vimos que en los años más cercanos a los autores bíblicos una gran parte de cristianos no creían en el castigo sin fin que hoy domina el cristianismo occidental. El problema llegó cuando todos estos textos comenzaron a leerse bajo el influyente platonismo que decía que el alma humana debía ser necesariamente inmortal. Y como La Biblia dice que los justos vivirán para siempre… pues ya lo tenemos: se hizo necesario un lugar también eterno para el alma de los malos. Y desde esta presunción filosófica “del ser que nunca desaparece” se arraigó la necesidad de un castigo sin fin para los injustos.

Las imágenes grecorromanas de un tormento eterno del Inframundo salpicarían al judaísmo y al cristianismo ya desde el periodo intertestamentario. Pero sería sobre todo desde el pensamiento escolástico, especialmente con Tomás de Aquino, cuando se asumiría que toda alma es inmortal y que debe sobrevivir por siempre a la muerte del cuerpo. Pero esto es filosofía antigua, no la revelación bíblica que hemos visto y que nos muestra a un Dios más compasivo que el de estas terribles torturas eternas destinadas a millones de individuos. “Solo durante un momento dura su ira, pero su favor dura toda la vida” (Salmos 30, 5).

En síntesis, estos serían algunos argumentos que podría exponer un cristiano aniquilacionista típico.

Hasta aquí he tratado de relatar con la mayor empatía y rigor posible algunos de los argumentos bíblicos de quienes cuestionan el Infierno clásico.

Una reflexión final

Mi reflexión acerca de cómo abordar estas diferentes interpretaciones bíblicas sobre el fin de los malos es la siguiente:

La Iglesia está inmersa en la era de la información. Hoy la mayoría de los cristianos no vivimos bajo un poder religioso que nos aísla o censura cualquier cuestionamiento teológico contrario al que puedan enseñarnos en nuestra iglesia. Toda postura teológica puede ser contrastada y ponderada con rigor por cualquier creyente de a pie. Gracias a los descubrimientos arqueológicos también poseemos un mayor conocimiento de las culturas y lenguas bíblicas que hace unos siglos. Y esto es algo muy bueno porque tenemos más parámetros de juicio para una correcta interpretación bíblica que en épocas pasadas dominadas por las jerarquías.

Sin embargo, este acceso global al conocimiento incomoda a muchos cristianos que perciben que el debate y la discrepancia teológica son cada vez mayores dentro de las iglesias. Y seguramente esto sea así. Pero ¿Cómo afrontamos esta revolución?

En primer lugar, debemos dejar de confundir unidad con uniformidad. Por alguna razón (o por muchas), a los cristianos nos cuesta horrores convivir con el misterio y la incertidumbre que forman parte de la vida que Dios creó. Hay Iglesias en las que dan respuestas seguras para todo. Pero esto es imposible y  no es sano. Una encuesta de Barna Group reveló cómo la mayoría de los cristianos (59%) desconecta de la Iglesia después de cumplir los 15 años. Uno de los seis motivos principales para esta sangría de abandonos era que “La iglesia resulta hostil para los que dudan[21]. El dato supone una tragedia que requiere actuar con urgencia y de la que Dios nos pedirá responsabilidades. No respetamos La Biblia ni al hermano cuando sentamos cátedra en asuntos en los que Las Escrituras no son suficientemente claras. Debemos reflexionar al respecto, comenzando por leer a Habacuc y cómo Dios respeta su duda. La lección del libro recae en que Habacuc duda y vive lleno de incertidumbres teológicas… pero abrazado con Dios. Eso es la fe.

Obviamente, esto hay que hacerlo con sabiduría. No se trata de caer en el relativismo, ni de quitar importancia a la doctrina. No. Todo lo que se ha expuesto en esta serie parte es doctrina porque desde la doctrina se define la fe. En esta exposición nos hemos asomado a diferentes intentos de viajes profundos al corazón de las Escrituras. Que estemos de acuerdo con ellos es ya otra cosa. Pero todos estos enfoques acerca del fin de los malos se han realizado desde la honestidad y buscando el rigor del contexto bíblico más allá de tradiciones y devenires históricos impositivos. Y sería muy enriquecedor discutirlos desde La Biblia como punto de partida, que es lo que se ha pretendido con esta exposición.

Debería ser una obviedad, pero debemos tomar conciencia de que todos somos meros intérpretes falibles de La Biblia. Todos muy condicionados por épocas, tradiciones, concilios, cultura, recursos, experiencias personales o colectivas… Negar esta realidad y afirmar que el resto de las 33.000 denominaciones cristianas están equivocadas y que solo los míos enseñan la “sana doctrina” resulta demasiado pretencioso. Es un endiosamiento de mi limitada capacidad interpretativa. Por reverencia a Las Santas Escrituras ninguno debemos tener “más alto concepto de sí que el que debe tener (Ro 12, 3).

Y mientras tratamos de profundizar en Las Escrituras es un alivio saber que Jesús no dijera que sus seguidores serán reconocidos por su monolítica precisión doctrinal escatológica sino que “todos conocerán que sois mis discípulos si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13, 35). El Camino es difícil pero las líneas elementales están bien marcadas. Asfixiar la conciencia del otro para esquivar el esfuerzo de la convivencia en la discrepancia es el camino fácil de las sectas y de algunos cristianos que llegan al poder político. Pero el evangelio de Jesucristo es otra cosa.

A lo largo de la historia el llamado a preservar “la fe una vez dada a los santos” (Judas 1, 3) ha derivado con demasiada frecuencia en opresión ¡Cuantos versículos a favor de la “sana doctrina” se han esgrimido para espiritualizar lo que es mero odio y vanagloria personal! ¿Hay algo más repetido en la historia del mal cristianismo que esto? Cuidado hermanos.

La lección que aprendemos de La Biblia y de la historia humana es que necesitamos mucha sabiduría y humildad para gestionar donde colocar las líneas rojas. En muchas circunstancias será bueno que en las iglesias podamos responder cosas como: “existen varias posturas cristianas respecto a tu pregunta… que son ésta, aquella y la otra…todas ellas con cierto peso bíblico. Examínalas con cuidado, ora y reten lo bueno. No todos llegaremos a la misma conclusión en este punto pero nos escucharemos buscando edificarnos mediante La Palabra. Hasta que le veamos cara a cara”. El capítulo 13 de 1ª de Corintios no se escribió para bodas sino para gestionar esta convivencia en la disidencia.

En la iglesia primitiva unos hermanos pensaban que había Infierno y otros que no. Pero juntos daban gloria a Dios ¿Es esto posible hoy? Cada corriente aquí analizada interpreta los textos bíblicos que sostienen las otras dos posturas (ya sean aniquilacionismo, universalismo o castigo perpetuo) a la luz de aquella que consideran correcta. Hemos visto cómo los términos traducidos en nuestras Biblias como “eterno” no significan exactamente lo mismo en los idiomas originales. Igual ocurre con expresiones tipo “el fuego que nunca se apaga” que a menudo se refieren a fuegos que ya se apagaron. Son evidencias bíblicas objetivos que dan para pensar y ser prudentes.

Ciertamente hay textos en nuestras traducciones que parecen afirmar que los injustos serán castigados por siempre. Pero hay otros que parecen apuntar a la destrucción total de los malos. Y otros que dan a entender que finalmente todos se arrepentirán y serán salvados. Todas estas posturas acerca del más allá asumen la existencia de un juicio perfecto que solo Dios sabe cómo será y cuánto durará. Pero no sería justo afirmar que las otras 2 posturas con las que no estamos de acuerdo no se toman en serio La Biblia.

Las dos visiones teológicas aquí presentadas como alternativa al tormento sin fin creen que La Biblia está divinamente inspirada y que Jesús es el Hijo de Dios, que Él resucitó y que nos salva por medio de la cruz. Estas dos visiones junto con la tradicional del Infierno abogan por una retribución y juicio tras la muerte de los que hay que avisar al mundo ¡Son tantas las razones para predicar la maravillosa nueva vida en Cristo que ya comienza en esta tierra!

En conclusión: No veo por qué no podríamos convivir juntos como hermanos aunque no lleguemos a la misma conclusión escatológica acerca del fin último de los malos. Y esto no es un problema sino un reto precioso para la madurez de una comunidad que ama unas Escrituras que nos recuerdan que “tres cosas durarán para siempre: la fe, la esperanza y el amor; y la mayor de las tres es el amor” (1ª Co. 13, 13). La mayor es el amor, sin “peros”. No admite comparación.

Nuestras creencias acerca del fin escatológico de los malos no tienen por qué afectar a nuestra vida cotidiana como discípulos ni a la convivencia en la Iglesia. Todos somos llamados a seguir a Cristo confiados en que él hará lo que es justo mientras caminamos naturalizando la duda y la incertidumbre. Eso significa depender de Él. Si Dios quisiera habernos dado un tratado de teología sistemática, él nos lo hubiera bajado del Cielo. Seguro. Pero no lo ha hecho.

Nos ha dejado algo más creativo, dinámico y vivo: Una Biblia llena de historias, experiencias y enseñanzas que nos ofrecen las suficientes respuestas para vivir una vida plena en amor, fe y compasión. Entre estas respuestas está el llamado a “soportaos unos a otros en amor” (Col. 3, 15), algo esencial para estos tiempos de odio hacia quien no piensa como yo. Tenemos el gran reto de levantar un testimonio vivo de amor y poder en el que la convivencia con “el otro hermano” a quien consideramos débil o ignorante es también un fin (1ª Corintios 8).

Jesús es el centro de Las Escrituras. Y Él dijo que “si os mantenéis fieles a mi mensaje, seréis verdaderamente mis discípulos, conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Juan 8, 31-32). Fijémonos que aquí Jesús nos enseña a vivir de un modo determinado mientras continúa diciendo: “y conoceréis la verdad”.  “Conocer” (del griego “ginosko”) no se refiere a un mero conocimiento intelectual sino a una vivencia personal profunda. Jesús nos llama a que le sigamos para que –luego- podamos conocer la verdad.

Es interesante el orden de los pasos. Si primero vivimos como él lo hizo: amando, sanando, perdonando, liberando, advirtiendo de su juicio, confrontando a los religiosos arrogantes, estando de lado del marginado…etc., será entonces cuando tengamos una experiencia de primera mano de esa verdad que liberta. Una verdad que comenzará a hacernos libres a pesar de que “ahora vemos confusamente, como por medio de un espejo. Pero entonces veremos cara a cara.” (1ª Co. 13, 12).

Delirante.org

[1] https://icono.online/2019/05/05/mas_alla/ Parte 4, 26 de mayor 2019, Infierno (AUDIO)

[2] PeriodistaDigital.com, Ortodoxos rusos: tan cerca, tan lejos, 25-08-2013 

[3] http://diccionariodelabiblia.blogspot.com/2010/06/aionios.html

[4] http://juanstam.com/dnn/Blogs/tabid/110/EntryID/353/Default.aspx

[5] William V. Crockett , Four Views on Hell, 1 edition,, Zondervan, 1997, p. 30

[6] Según el Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento exhaustivo de Vine, Caribe, 1999, de “Castigo, Castigar” dice que “kolazo (κολάζω, 2849) denota en primer lugar cortar, podar, restringir, mutilar (de kolos); de ahí, restringir, castigar”.

[7] Julie Ferwerda. Controversia infernal: La doctrina más controversial del cristianismo bajo fuego, Vagabond Group. Edición de Kindle, 2019, p. 24

[8] O Novo Dicionário da Bíblia, São Paulo: Vida Nova, 1962, vol. 1, p. 512

[9] J. Jeremías, Parábolas de Jesús, Editorial Verbo Divino, 2000, p. 206

[10] Julie Ferwerda. Controversia infernal: La doctrina más controversial del cristianismo bajo fuego, Vagabond Group. Edición de Kindle, 2019, p. 45

[11] John G. Stackhouse Jr., Four Views on Hell (Counterpoints: Bible and Theology), Zondervan, Edición Kindle, 2016, p. 63

[12] Robin A. Parry , Four Views on Hell, 1 edition,, Zondervan, 1997, p. 114

[13] La mayoría de las versiones (NVI, Las América, Nueva Traducción Viviente, Biblia de Jerusalén, La Palabra, Dios Habla Hoy…) vierten una versión similar a la que hemos puesto de Apocalipsis 21, 24. Sin embargo, la RV60 añade un “que hubiesen sido salvas” tras “las naciones”, una frase inexistente en los manuscritos más fiables y antiguos. No obstante, la actualización Reina Valera de 1977 coloca “que hubiesen sido salvas” entre corchetes y la de 2015 ya directamente lo suprime. Como cristianos deberíamos tener más cuidado con añadidos como el de la RV60, más aún cuando es precisamente el autor de Apocalipsis quien advierte de que “si alguno añade a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro” (22, 18).

[14] Julie Ferwerda. Controversia infernal: La doctrina más controversial del cristianismo bajo fuego, Vagabond Group. Edición de Kindle, 2019, p. 9-10

[15] John Stott and David Edwards, Evangelical Essentials: A Liberal-Evangelical Dialogue, Downers Grove, IL: Intervarsity, 1989, p. 314-315

Zondervan, (2016-03-08). Four Views on Hell (Counterpoints: Bible and Theology) (Posición en Kindle259-260). Zondervan,. Edición de Kindle.

[16] John Stott, La lógica del infierno: Una breve respuesta,” Evangelical Theological Review 18 (Enero 1994): 33-34,

[17] http://juanstam.com/dnn/Blogs/tabid/110/EntryID/353/Default.aspx

[18] John G. Stackhouse Jr., Four Views on Hell (Counterpoints: Bible and Theology), Zondervan, Edición Kindle, 2016, p. 64

[19] El libro de Enoc forma parte del canon de la Biblia de la Iglesia ortodoxa etíope y ha sido encontrado en algunos de los códices de la Septuaginta (Códice Vaticano y Papiros Chester Beatty). El Nuevo Testamento cita el Libro de Enoc (1 Enoc, 1, 9 en Judas 1, 14-16) y 2ª Pedro 2, 4 lo referencia.

[20] Harry Buis, “Hell,” in The Zondervan Pictorial Encyclopedia of the Bible, ed. Merrill C. Tenney (Grand Rapids: Zondervan, 1975), 3:114-15

[21] https://www.barna.com/research/six-reasons-young-christians-leave-church/

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¿Científico vs. creyente? y Fe atea

UNA RESPUESTA AL NUEVO ATEÍSMO

¿Científico vs. creyente? y Fe atea

Este artículo es la parte 3 de 3 respuestas al nuevo ateísmo, especialmente al documental The Four Horsemen [i] (Los cuatro jinetes), un diálogo entre Richard Dawkins, Daniel Dennett, Cristopher Hitchens y Sam Harris. Estos 4 jinetes del ateísmo son los autores antirreligiosos más populares del siglo XXI. El término «nuevo» destaca una mayor beligerancia contra las religiones respecto a ateos anteriores.

Parte I: ¿Ateísmo brillante o fundamentalista? Parte II: El supuesto peligro de la religión moderada y el mal cometido por no religiosos.

¿Contradicción entre científico y creyente?

Durante la conversación entre los cuatro antirreligiosos más populares del siglo XXI hay un momento en el que Sam Harris arenga a los otros ateos para que muestren a los religiosos la contradicción que existe entre la fe religiosa y el universo que observamos. Pero lo que Harris está aquí pidiendo que nos muestren… es algo  contrario a los hechos. Al menos desde el cristianismo.

La evidencia de que la fe cristiana y la ciencia son más que compatibles la tenemos personificada en científicos abiertamente cristianos como Francis Bacon, Kepler, Robert Boyle, Michael Faraday o Maxwell. O en los autores de tratados de teología como Isaac Newton o Leibnitz. O en Georges Lemaître, el clérigo padre de la teoría del Big Bang que muchos ateos rechazaron de inicio precisamente por sus prejuicios antirreligiosos hacia una hipótesis que “sonaba a la creación del libro del Génesis [1]” (una especie de anti-Galileos del siglo XX pero auto revestidos de Galileo). O en el padre de los inventores, Nikola Tesla, quien dijo hacer ciencia “inspirado por el cristianismo [2]” y que desarrollaría la corriente alterna o la tecnología inalámbrica que hoy permite a los ateos criticar desde Internet la supuesta ignorancia científica de los cristianos.

Los nuevos ateos desconocen la influencia de La Biblia en el desarrollo de la ciencia moderna. Ignoran el papel crucial de Las Sagradas Escrituras en la desmitificación de la naturaleza[3] o su llamamiento para “examinadlo todo” (Génesis 1, 28). Para hacer ciencia. La idea cristiana de un Dios racional que deriva en una naturaleza ordenada y cognoscible no era algo asumido por entonces. Cuando la imprenta y La Reforma hicieron de La Biblia un libro de dominio público, muchos creyentes fueron impulsados a ser pioneros de la Revolución Científica. Anhelaban examinar la maravillosa creación de Dios.

Los típicos casos de supuesta incompatibilidad entre ciencia y cristianismo nunca fueron tales. Bruno, Servet, Vanini o “la representación mediática del caso Galileo como una cuestión de la ciencia contra la religión es una construcción social de finales del siglo XIX. Galileo fue víctima de una lucha de poder dentro del Vaticano, que se enfrentaba al ascenso del protestantismo. Una facción papal apoyó firmemente a Galileo; a otra no le gustaba. Al final, una de esas facciones se impuso [4]”. Era una cuestión de amenaza del poder e intolerancia de la época. El propio Galileo fue un cristiano que hizo importantes aportes teológicos, por lo que resulta absurdo colocarle como antagonista del cristianismo. Algo que a Galileo le gustaba señalar era que los astros dicen cómo va el cielo y Las Sagradas Escrituras dicen cómo ir al Cielo.

Volviendo al documental, cabe destacar lo que Dawkins dice de los científicos cristianos: “Todos conocemos personas que son capaces de realizar la proeza de dividir su cerebro y creer una cosa el domingo y luego otra totalmente contradictoria e incompatible el resto de la semana [5]”. Resulta chocante que un científico niegue aquello que él mismo admite como un hecho: La existencia de grandes científicos que son religiosos. Lo que por un lado afirma que es un hecho luego lo niega en su teoría antirreligiosa de incompatibilidad entre ciencia y fe. Dawkins insiste en que debemos basarnos en los hechos. Pero aquí los niega porque no le gusta el resultado. Así que Dawkins (con el beneplácito de los otros ateos durante la charla) define como “incompatible y contradictorio” ser científico y creyente a pesar de haber comprobado con su observación que tal incompatibilidad sólo habita en sus prejuicios. No parece propio de científicos ¿Verdad? Es por esto que podemos entender a Peter Higgs, el descubridor del bosón, cuando considera que “ciencia y religión son compatibles […] y que no todos los creyentes son fundamentalistas”, unos hechos que según un reputado ateo como Higgs convierten a Dawkins en “fundamentalista en el extremo opuesto [6]«.

Fe, fe ciega y el dogma del reduccionismo naturalista

Este nuevo ateísmo afirma contundentemente que no existe un Dios más allá de la materia. Si Dios existe –dicen- debería ser demostrado científicamente. Y como esto no ocurre –concluyen- Dios no existe.

Pero este reduccionismo naturalista es un dogma de fe. Y contradictorio. Dawkins admite que un ateo “es alguien que cree que no hay nada más allá del mundo natural y físico [7]”. Así que la premisa no es tan solo una creencia sino una contradicción porque no puede ser establecida por el método científico, una paradoja admitida por reputados pensadores ateos como Jacques Monod [8]. Tengamos también en cuenta que la ciencia asume la provisionalidad y la incertidumbre en sus procedimientos. Y, desde luego, afirmar que Dios no existe es un hecho es usar el nombre de la ciencia en vano porque no es una declaración científica. Así que quizás debamos buscar a Dios de otro modo más allá del método científico.

De hecho no usamos fórmulas para considerar a Beethoven o Miguel Ángel grandes artistas, y casi todos afirmamos que lo son. No hay ecuaciones para demostrar que mi madre me ama, aunque sea una de las cosas de las que tenga más certeza en la vida. Los nuevos ateos generalmente también creen en los Derechos Humanos cuando afirman que «todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad». Pero ¿Pueden demostrarlo? La respuesta es que no. Pero lo creen como verdad.

Los psicólogos han constado que los argumentos freudianos que algunos utilizan para explicar la religión como algo ilusorio también pueden ser usados para explicar el ateísmo [9]. Pero la fe cristiana es una respuesta a las evidencias, no a la ausencia de ellas. No es la fe ciega que los cuatro jinetes dibujan. Y ellos tienen también mucha fe como hemos visto. Solo cambia el objeto de la fe, un aspecto que parece inherente a la condición humana.

Sí debemos aplaudir a Dawkins por admitir aspectos que le hacen bacilar de su ateísmo. Reconoce que “las constantes vitales del Universo [también llamado «ajuste fino»] son demasiado buenas como para ser ciertas. Me parece que eso necesita algún tipo de explicación [10]”. Es una declaración incómoda para un documental a favor del ateísmo, por lo que de inmediato Dawkins rompe el fugaz hielo del momento y se pregunta: “Pero entonces ¿Quién creó a Dios?”. Y ahí zanja el asunto.

¿Quién creó a Dios?

Pero preguntarse: «¿En qué momento el Dios que ha existido siempre no existía y fue creado?» no tiene sentido lógico. Para Dawkins el punto de partida es su conclusión: Dios no existe. Y si suponemos como Dawkins que nuestro creador ha sido la materia, podemos devolverle la pregunta: ¿Quién o qué creó esa materia?

El influyente ateo Thomas Nagel critica, con razón, que haya ateos que traten de “explicar la existencia de Dios como una concatenación aleatoria de átomos. […] Eso no es lo que nadie entiende por Dios [11]”.

«Si demuestras la existencia de Dios creeré en Él«… ¿De veras?

El Dios cristiano no es medible por su propia definición de Dios. Y esto nos lleva a un punto importante del debate entre (algunos) ateos y creyentes: Estamos convencidos de que aunque pudiera demostrarse científicamente la existencia de Dios (como piden estos ateos), ninguno de ellos creería en él. Y decimos esto por lo que ellos mismos dicen, pues nunca identificarían un hipotético resultado tangible como la demostración del Dios todopoderoso, omnisciente, omnipresente y creador del Universo. Y en un sentido tendrían razón. Pues aunque a menudo digan lo contrario, dudo que ni siquiera estos ateos esperen que Dios pueda ser contenido en una probeta o fórmula. Sus contradicciones al referirse al tema de este modo así como sus fuertes emociones antirreligiosas convierten su tesis en un mero planteamiento circular.

En el libro El relojero ciego Dawkins dice que si una estatua le saludase con la mano sin mediar truco alguno (algo imposible), sólo diría “¡qué casualidad!” y lo consideraría como un repentino choque sincronizado de partículas subatómicas. Pero nunca un milagro. O si Dios se le apareciese hablándole -dice- pensaría que es una alucinación.

Así que, pase lo que pase, no creerán. Y menos aún satisfaciendo su demanda de un experimento que demuestre a Dios, porque dirían: “¿Cómo va a ser Dios una cosa medible? ¡Esto no puede ser Dios!». De hecho es lo que Dawkins ha manifestado en otras de sus chocante contradicciones: En la revista TIME, el biólogo admite que racionalmente no se puede descartar a Dios y que “si hay un Dios, será mucho más grande e incomprensible [12]” de lo que nadie “haya propuesto y podamos contemplar jamás” ¡Aleluya! Aquí Dawkins se convierte en un tipo de salmista que tumba de un plumazo su propio dogma de reducción naturalista ¡Dawkins se ha dado una bofetada a sí mismo! Como cristiano digo que Dawkins tiene aquí razón: Si Dios existe nunca será el de la crítica del nuevo ateísmo sino alguien más grande e incomprensible. Éste sí se parece algo más al Dios cristiano. Así que Dawkins se rebate a sí mismo -y lo hace muy bien- en TIME.

No quisiera abandonar el asombro de Dawkins ante el ajuste fino del universo (también llamado constantes vitales o universo sincronizado). Se trata de un hecho sumamente extraordinario [13]. O mejor dicho: una combinación cercana a lo imposible de millones de hechos extraordinarios a cada cual más cuasi-imposible. Anthony Flew, uno de los ateos más influyentes de finales del siglo XX, aceptó finalmente la existencia de Dios estupefacto ante el ajuste fino del universo que pide a gritos una inteligencia detrás.

El curioso caso de Hitchens y Francis Collins

En el documental sucede algo sumamente significativo. Hitchens parodia a los cristianos por su absurda forma de usar el cerebro. Nada nuevo. Se burla de Francis Collins por su conversión al cristianismo (min. 8). Curiosamente, cuatro años después de la grabación de este coloquio, Hitchens pedirá que su cáncer terminal sea tratado… ¡Por Francis Collins! [14] Existen miles de extraordinarios oncólogos y especialistas ateos en el mundo y Hitchens decide confiar su vida a un cerebro absurdo e impredecible sometido al delirio religioso (según dice Hitchens). Pero entonces, ¿Qué pasa sí durante el tratamiento Collins recibe una visión divina (alucinación para ellos) de ese Dios tiránico que le llama a hacer daño a Hitchens por ser un ateo malvado? ¿Y si la religión moderada le hubiera llevado al Dr. Collins a alguna locura contra su paciente? ¿No hubiera sido mejor pedir ayuda a cualquier ateo bien preparado? Nuestra conclusión es que Hitchens, a la hora de la verdad, sabía que la fe cristiana genuina funciona de forma muy diferente, menos dañina, de lo que él y sus colegas del nuevo ateísmo afirman una y otra vez.

Terminamos con el testimonio del Dr. Collins: “Con la mente libre de todas distracciones de lo que es realmente cierto e importante, sentí que había llegado a un punto en el que ya no había razones para oponerme. Mi anhelo era, sin duda, entregarme a esto. Ese día me hice cristiano. Hace ya treinta y un años. Me sentí asustado; temía convertirme en un ser sombrío, sin sentido del humor, y que me viera impulsado a marcharme a África o algo así. Pero no ocurrió nada de eso, sino que experimenté una gran sensación de paz y alegría por haber cruzado por fin ese puente. A diferencia de lo que había esperado, la fe no era algo en lo que sumergirse a ciegas, sino que iba de la mano con la razón [15]

Por Delirante.org

[i] The Four Horsemen, Coloquio organizado por RDFRS, grabado por Josh Timonen. 30/04/2007.Con subtítulos en español en: https://www.youtube.com/watch?v=tS_MT79m4Vw

[1] El País, Un cura dio la “más bella explicación de la Creación”, según Einstein, 30 octubre 2015

[2] El problema de aumentar la energía humana, en The Century Magazine, 1900

[3] Delirante.org, ¿Ciencia vs. fe y Biblia?

[4] El Pais, Alister McGrath, “El nuevo ateísmo está cayendo en desgracia”, 18/03/2016

[5] The Four Horsemen (Los cuatro jinetes). 1:04´:45”

[6] El Mundo. 27/12/2012. Actualizado 03/01/2013.

[7] El espejismo de Dios. Espasa Calpe, 2007, p. 23

[8] Jacques Monod. Chance and Necessity: An Essay on the Natural Philosophy of Modern Biology, Vintage Books, New York 1972, pp 160-180 [trad. Esp. Del orig. Francés: Azar y necesidad, Tusquets, Barcelona, 1989]

[9] Delirante.org, ¿Es Dios una proyección psicológica?

[10] The Four Horsemen (Los cuatro jinetes). 51´15”

[11] Thomas Nagel, The Fear of Religion, p. 26

[12] Time, 13/11/2006

[13] Revista RYPC, ¿Qué es el ajuste fino del Universo? 01-2011

[14] Daily Mail, Atheist Christopher Hitchens turns to evangelical Christian doctor in his fight against cancer, 26-03-2016

[15] Foro Veritas, Instituto de Tecnología de California, 2009. Adaptado del español: Fe, ciencia y ateísmo, Andamio, 2015, pp. 33-34

¿Pretende Génesis 1 y 2 ser leído literalmente?

¿Pretende Génesis 1 y 2 ser leído literalmente?

La falaz dicotomía entre ciencia y fe ha sido en parte promovida por influyentes religiosos a lo largo de la historia, por cristianos que han visto en las Sagradas Escritura un tratado de geología, antropología o astronomía.

Galileo, Bacon creían en La Biblia… y en la ciencia

Esta concepción de La Biblia como un libro que se acopla a las teorías científicas del momento (concordismo) fue criticada, entre otros, por Galileo Galilei como una práctica que socava la credibilidad de La Biblia. Galileo no tenía ningún problema con su fe, ni con La Biblia, pero sí con sectores de una Iglesia Católica inmersa en titánicas luchas de poder. Galileo diría que La Biblia nos enseña cómo ir al Cielo, no cómo va el cielo.

El pionero del método científico moderno, Francis Bacon, también dijo que “dar a la fe lo que le corresponde a la fe y distinguir claramente entre el libro de la Palabra de Dios y el libro de sus obras es premisa fundamental […] La teología revela la voluntad de Dios: la ciencia su poder [1]”. Antes de Bacon y Galileo, el influyente Orígenes, ya en el siglo tercero, dijo sobre Génesis: “¿Qué persona inteligente, me pregunto, consideraría razonable que el primero, segundo y tercer días, en los que se dice que hubo tanto una mañana como una tarde, existieran sin sol, ni luna ni estrellas, y que en el primer día no hubiera ni cielo siquiera? No creo que nadie dude de que éstas eran expresiones figuradas [2]”.

San Agustín (quien escribió mucho sobre Génesis) daba por hecho que no había que leer Génesis literalmente ni en clave de ciencia. Para él, Dios está fuera de las limitaciones del espacio tiempo (2 Pedro 3,8) y daba argumentos como que la palabra hebrea para “día” (yôm) posee un significado más amplio y simbólico en otras partes de La Biblia. Resulta interesante comprobar cómo ya en una era en la que no se hablaba de eras de millones de años, y menos aún de la evolución de las especies, teólogos determinantes que amaban Las Escrituras como Justino Mártir o Ireneo de Lyon tampoco consideraban literalmente todos los elementos de estos capítulos.

Génesis no pretendía mostrar La creación de forma literal para su tiempo

¿Y a quién se le ocurrió que si un texto no lo interpretamos siempre literalmente entonces es falso o lo menospreciamos? Así no funciona la comunicación humana. Menos aún el simbolismo hebreo bíblico. Las parábolas de Jesús, por ejemplo, transmiten un mensaje poderoso sirviéndose de historias ficticias, no históricas. Y no pasa nada (malo).

Ninguno de nosotros habla y entiende las narraciones siempre de forma literal ¿O alguien piensa que el Sol «sale» desde algún sitio concreto cuando leemos: “¿Sale el sol, y se pone, y se apresura a volver al lugar de donde se levanta” (Eclesiastés 1, 5)? ¿No sería absurdo señalar a Eclesiastés como una mentira científica? O como cuando Dios dice: “¿Has estado en los depósitos donde guardo la nieve y el granizo?” (Job 38, 22).

Génesis no pretende revelarnos un catálogo de eras geológicas o taxonomía. Debería ser obvio, pues las necesidades de sus receptores iban por derroteros muy diferentes. En La Biblia Dios se presenta como el origen y sustentador de todo lo creado. Él hizo lo más alto y lo más bajo que existe, ya sean las columnas bajo la tierra (Sal.  75,3), compuertas en el cielo (Gn. 8, 2) o cualquier cosa que por entonces se pensase que configuraba el Universo… o lo que se piense ahora. El punto era comunicarse tal y como hablaba la gente para mostrar pedagógicamente que Dios es el creador y no una parte de la creación divinizada a la que rendir tributos, culto o trabajos. Como veremos más adelante, ¡Génesis libera a sus receptores de yugos que dominaban el mundo! Pero antes hablemos un poco más de por qué los relatos de La creación no deberíamos interpretarlos desde el literalismo que, especialmente desde finales del siglo XIX, fue potenciado por iglesias y misiones estadounidenses hasta hoy.

Deconstruyendo el literalismo

En Génesis hay dos relatos de la creación. Y sus autores sabían que el segundo relato no es totalmente compatible con el primero en términos científicos ¡No eran tan ingenuos como creemos! El problema con la expectativa literalista lo tenemos nosotros como herederos de la revolución científica y de una modernidad que en determinadas corrientes impregnó al cristianismo exigiendo datos verificables a la narración para cuantificar y clasificar su verdad.

Sin embargo, la cultura bíblica era más simbólica y carecía de algunas de nuestras exigencias. No tenían problemas cuando leían un primer relato que habla de seis días mientras que en Génesis 2,4 (el segundo relato) Dios crea los Cielos y La Tierra en tan solo un sólo día. Pero… ¿Son seis o solo un día? La respuesta es que los escritores bíblicos son creativos y no pretenden concordar datos cuantitativos acorde a nuestras exigencias. No se pretende mostrar un orden cronológico sino primeramente un espacio y posteriormente su llenado trayendo orden al desorden. Primero la casa y luego los muebles.

Algunos ejemplos más:

Sin alargar este apartado, otros elementos literarios que confirman la deconstrucción literalista lo vemos en el día primero, cuando Dios «separó Dios la luz de las tinieblas» y lo comparamos con el día cuarto en el que “puso las lumbreras para separar la luz de las tinieblas”… ¿Pero no había separado ya la luz de las tinieblas en el día uno? Sí. La ilustración es de nuevo retórica, poética y recalca que es Dios quien separa la luz de la oscuridad, una alegoría aplicable a nuestra cotidianidad cuando caminamos en la luz de Dios… ¿Y también duró 24 horas el séptimo día en el que Dios «descansó«? (Gn. 2, 2) ¿Dejó Dios de atender su creación durante aquel día? Parece más bien una ilustración para el cumplimiento del Shabat, el día de descanso para Israel. Igual podríamos citar el capítulo uno donde la vegetación aparece tres días antes que los humanos mientras que en el capítulo dos Adán parece ser creado antes que cualquier planta.

Fijémonos también en la serpiente. Para Matthew Richard “el Dios de la Biblia ciertamente tiene el poder de hacer una serpiente parlante. Sin embargo, lo notable de Génesis 3 es que nunca se molesta en decir algo como: “Originalmente, Dios les había dado a las serpientes la capacidad de hablar” o “en aquellos días, las serpientes podían hablar”. Al final de este capítulo, cuando Dios maldice a la serpiente para que se arrastre sobre su vientre, nunca agrega: “Y además, te quitaré tu caja vocal. Aparte del siseo, a partir de ahora estarás muda[3]” ¿Deberíamos preguntarnos entonces por qué las serpientes ya no hablan?… Las serpientes eran animales recurrentes en la antigüedad para representar el mal, una imagen cultural muy pedagógica para ilustrar la tentación, el pecado, etc. Debemos entender que el simbolismo no minusvalora el poder del pecado ni cuestiona la existencia del mal (basta mirar Apocalipsis) o del diablo como ser espiritual. La alegoría más bien ilustra muy pedagógicamente cómo funcionan cada uno de estos elementos.

Luego está Caín cuando tiene miedo de que en otras naciones le tomen como extranjero cuando supuestamente todos los humanos existentes serían familiares directos suyos (Génesis 4,13-14). O Eva pariendo a “naciones enteras”…  ¿Y qué de aquellas espadas giratorias de fuego que impiden entrar en el Edén (Gn. 3, 24)? ¿Alguien se topó con ellas o trató de enfrentarlas alguna vez? La ilustración que aboga por una historia sin vuelta atrás parece más coherente que pretender defender el acceso a un lugar geográfico que nunca nadie se ha encontrado y que, por tanto, no parecía necesario proteger con imponentes armas sobrenaturales tangibles.

Otras evidencias determinantes para asumir un relato contextualizado culturalmente y no histórico-científico en Génesis 1 y 2 (que no desarrollaremos aquí por espacio) son las repeticiones de palabras claves que aparecen 7 veces o en múltiplos de 7, número de la perfección para los hebreos. Lo mismo sucede con las recurrentes formas poéticas y estrofas que no son propias de la narración histórica.

Podríamos seguir pero lo dejamos aquí. Definitivamente, las evidencias para una pretensión simbólica de los capítulos de Génesis 1 y 2 son abrumadoras sin ni siquiera apelar a la ciencia moderna. Basta con reflexionar La Biblia desde su narrativa y contexto.

¿Qué pretende entonces Génesis?

El trasgresor propósito del relato de La creación

Cada relato de La Biblia fue escrito en un contexto étnico, cultural, histórico, lingüístico y literario concreto. Por tanto, debemos realizarle las preguntas correctas: ¿A qué audiencia se dirige? ¿Qué tipo de lenguaje utiliza? ¿Qué tipo de literatura es? ¿Qué propósito tiene? ¿Qué más pasaba fuera de la Biblia?

Aquel pequeño grupo humano hebreo que vivió rodeado y dominado por superpotencias como Egipto o Babilonia necesitaba una respuesta respecto a las inquietantes cosmogonías de sus poderosos vecinos y dominadores. El erudito en antigüedad J.H. Walton señala cómo “la creación cósmica en el mundo antiguo se veía principalmente como un proceso mediante el cual quedaban establecidas las funciones, los roles, el orden, la jurisdicción, la organización y la estabilidad [4]”.

Los poderosos babilonios fueron determinantes para la mayor crisis de identidad de Israel durante su cautiverio, tiempo en el que probablemente se terminaría de editar Génesis[5] y sus dos relatos de la creación. Durante los 70 años de cautiverio hebreo, los babilonios leían el Enuma Elis cada fiesta de año nuevo, un relato que narra la lucha entre Tiamat y Marduk en la que los despojos corporales de Tiamat eran usados por Marduk para crear ese Universo lleno de dioses a quienes los humanos debían servir. El propósito de la vida lo marcaban estos relatos de la creación. Y la mitología babilonia, como casi todas en la antigüedad, reservaba a los gobernantes la capacidad de ser mediadores con estos dioses o incluso encarnarlos con el fin de que todos obedecieran sin discusión al rey, emperador o faraón.

Y ante todo esto… ¿Qué tenía que decir el Dios de la Biblia a su pueblo?

Contra la opresión y por la dignidad humana bajo un solo Dios

La respuesta de Génesis no tuvo parangón en la historia. Sus revolucionarias claves fueron tan profundas que es imposible captarlas todas desde nuestro Occidente del siglo XXI. Deberíamos haber vivido allí para fascinarnos y descubrir que La Biblia comienza con un mensaje único, provocador y liberador sin igual.

Pongamos un ejemplo de esta revolución asomándonos a un versículo a priori poco relevante: Génesis 1, 16: “Y creó Dios la lámpara mayor del día, y la lámpara de la noche. Y creó también las estrellas”

Hoy este versículo nos parece escrito para niños de 3 años. Pero fue un escándalo a todas luces (nunca mejor dicho) en su tiempo. Los imponentes dioses lunares babilonios que regían el destino de la humanidad quedaban reducidos a la categoría de… ¡Cosas! ¡¿Pero cómo puede ser esto?! –dirían-. La Luna ya no era el temible dios babilonio llamado Sin sino una lámpara creada por el único Dios verdadero Yavé ¿¡Un sólo Dios!? ¿Y que además no forma parte del panteón divino de la naturaleza? ¿Un Dios que no puede ser representado en lo que vemos? ¡Wow!

Pero sigamos…  ¿Y qué del todopoderoso Egipto? Ra, el Faraón hijo del gran Dios Sol… ¿Hijo de quién?, o mejor dicho: ¿Hijo de qué? En Génesis Ra ya no puede ser visto como el representante de ninguna divinidad solar a quien someterse sin rechistar. Se les acabó el chollo a los gobernantes explotadores. El Sol es sólo algo material, una lámpara mayor creada por Yavé al servicio de las personas, no al revés.

Por supuesto que el hebreo bíblico también poseía sus términos propios para dirigirse a la Luna y el Sol, pero aquí se evitan para cosificarlos al máximo, para eliminar cualquier duda sobre su falta de personalidad y divinidad dándoles así la puntilla como meros elementos al servicio de la tierra y sus habitantes.

La cosmovisión del mundo cambió para siempre con Génesis 1 y 2. Todo es creado por la Palabra de Dios y nada se resiste a sus órdenes. La creación no es fruto del caos o de las luchas de dioses sino «buena», con propósito. La fertilidad ya no se consigue mediante sacrificios sino que se presenta como un don de un Dios único y preexistente.

Nuestro “infantil” verso de Génesis 1, 16 continúa diciendo “…y creó también las estrellas” casi como un “¡Ah! se me olvidaba… las estrellas también son meras cosas creadas”. El zodiaco actual tiene su base en aquella Babilonia que le atribuía poderes de orientación y destino. Pero en Génesis los astrólogos son desprovistos de sus funciones despóticas.

Hombre y mujer se igualan entre sí como la obra maestra de la creación. Esto también fue una revolución bíblica. Todos somos imagen de Dios, no sólo los reyes ¡Incluso la mujer es imagen de Dios! Génesis es el relato anti-mito, anti-idolatría, anti-miedo, anti-opresión, pro-mujer, pro-personas. Toda la creación procede de Dios para el disfrute y la responsable gestión del ser humano. Hombre y mujer son ahora Adán (literalmente humanidad, Gn. 5, 2). El ser humano no es un resquicio de batallas divinas sino la imagen y semejanza de un único Dios (1, 26) que nos capacita para conocer leyes naturales expuestas racionalmente por un Dios racional. La idea de un universo ordenado y estructurado es revelada como un acto libre de un Dios que invita a la experimentación de la naturaleza sin temor. Génesis proporciona identidad y las bases de la dignidad humana además de fundamentos para hacer buena ciencia.

Creación = Liberación, también en el resto de La Biblia

Fuera del Génesis, los textos acerca de La creación en el resto del Antiguo Testamento también se asocian con la liberación de las naciones opresoras (Isaías 40, 21-13 42, 5-7; 51.,9-11; Salmos 72, 12-14; 19-20; 89, 8-11, 14; 105, 5-9[6]). Prácticamente sin excepción.

Profetas y salmistas vinculan la justicia con el propósito de la creación. Para nosotros, aparentemente son temas que nada tienen que ver entre sí. Sin embargo, el Antiguo Testamento los relaciona repetidamente poniendo la creación al servicio de la liberación y en contra de la opresión de los explotados. Esto nos proporciona una clave esencial para entender las alusiones bíblicas a la creación. Las divinidades atemorizantes encarnadas en mamíferos, aves o monstruos marinos como el Leviatán son nombrados para reafirmar el dominio de Dios sobre ellos: “creó Dios los monstruos marinos…”  (Gn. 1, 21)… ¿Y por qué La Biblia menciona concretamente a los monstruos y no a los cetáceos, algas o insectos (por ejemplo)?

Para comprender mejor este punto, leamos algo más sobre estos monstruos en La Biblia:

“Tú dividiste el mar con poder, rompiste la cabeza de los monstruos marinos; destrozaste las cabezas de Leviatán […] Tuyo es el día, tuya la noche;
tú creaste la luna y el sol, fijaste los límites de la tierra, verano e invierno tú formaste […] ¡No arrojes a las fieras la vida de tu tórtola, no olvides jamás la vida de tus humildes! Dirige tu mirada a la alianza, pues hasta los últimos rincones del país están repletos de violencia. Que el oprimido no regrese avergonzado, que el humilde y el pobre alaben tu nombre. Oh Dios, ponte en acción, defiende tu causa”
(Salmo 74, 13-22 LP)

¿No es extraño vincular “rompiste la cabeza de Leviatán» con el rescate de pobres y víctimas de violencia? No. Porque Génesis cita adrede a los monstruos marinos para mostrar un Dios soberano que en boca del salmista aplasta todo aquello convertible en objeto de temor y opresión. El asunto central no es si el Leviatán existió realmente o no (otro debate fútil y contraproducente) sino que lo temían. En toda La Biblia hablar del tándem creación-liberación es hablar de lo mismo ¡Cuánta riqueza en el relato bíblico de La creación!

Génesis se levanta como una asombrosa performance acerca de Dios y del destino de una humanidad llamada a vivir libre de la opresión politeísta. Es revelación desde un simbolismo pedagógico profundamente trasgresor y contextualizado para sus receptores originales que nos habla de muchas cosas también a nosotros.

Los primeros 3 capítulos de Génesis también tratan de mostrarnos aspectos más amplios como la confianza en Dios, la consciencia, la pérdida de la inocencia, el manejo del conocimiento, la responsabilidad corporativa… Pero asuntos como la teoría de la evolución y otros temas deben debatirse desde el área estrictamente científica, no desde La Biblia como bien decían Galileo y compañía. Para los autores bíblicos lo fundamental del mundo no es cuándo o cómo fue creado en términos naturalistas sino que fue constituido para vivir libres dando la gloria a Dios, no bajo cautividad ni opresión. El relato de La creación trae libertad a los exiliados, a cada uno de nosotros para volver al hogar de la plenitud planificada cuando Dios formó el mundo. Por su Palabra somos libres, ya no más esclavos.

[1] El Avance del Saber, Mª Lusa Balseiro (trad). Madrid: Alianza Editorial 1988, pp. 14 y 15

[2] Origenes First Principles, Butterworth, G. (trad.), Londres: SPCK (1936), libro 4, cap. 3

[3] Ibid, p. 43

[4] Charles Hummel, The Galileo Connection: resolving conflicts between science & the Bible. I.V.P., Downers Grove (Illinois, U.S.A.), 1986, p. 218

[5] ¿Y si Moisés no escribió todo el Pentateuco?

[6] Más en http://www.puertachile.cl/index2.htm  Teología > Biblia > Hans de Wit, He visto la humillación de mi pueblo: 2. La canción de la tierra, 1988

Los padres de Dora La Exploradora ante la justicia por desatención paternal

Dora llevaba años vagando por la selva con un mono y mirando a un punto fijo al que hablaba como si hubiera niños. La Policía detiene de madrugada a los padres de Dora La Exploradora por dejadez de responsabilidades paternas.

Vuelco en la teoría evolutiva: Los homínidos se convirtieron en personas cuando tomaron café

Según un estudio de Nescafé Dolce gusto, fue hace 130.000 años cuando un primate se levantó «sin sentirse persona» -dijo- hasta que se tomó un café. Sentirse persona ya le convierte persona, ha dicho la ministra de asuntos primates.

Igualdad de género (Parte 2): Latinoamérica vs. Islandia

En la parte 1 titulada ¿Entendemos los cristianos qué es Ideología de Género? definimos algunos conceptos para entendernos cuando hablamos de ideología de género (IdG a partir de aquí). Vimos que no existe una sola “ideología” de género fuera de la Iglesia como tampoco dentro de ella. Propusimos cómo abordar esta pluralidad interna y hablamos de la educación pública y el derecho de los padres comprobando que el asunto está lleno de matices que exigen discernimiento y buena información. Terminamos hablando de la libertad de expresión y del poder del amor en Cristo como respuesta. En esta última parte haremos un ejercicio reflexivo para comparar datos de Latinoamérica e Islandia que como iglesia pueden retarnos y proporcionarnos un mejor criterio sobre el asunto.

Comencemos.

América Latina y la Ideología de género

Justo antes del COVID-19 América Latina llamaba la atención del mundo por sus movilizaciones masivas contra la IdG. Paralelamente, en estos mismos países se desplegaba un clamor social pidiendo medidas gubernamentales para la concienciación y modelos educativos más igualitarios desde la niñez. A los cristianos del continente se les ha vinculado más con las protestas contra la IdG que con esas otras movilizaciones a favor de la igualdad, llegando incluso muchos creyentes a oponerse a estas últimas por considerarlas una estrategia oscura de imposición de IdG. Llegados este punto nos preguntamos: ¿Qué dicen los datos?

Un informe de la ONU de 2017 situaba a América Latina y el Caribe como la región del mundo con mayores índices de violencia contra la mujer. Y subiendo… porque según el Instituto nacional de estadística mexicano, 2018 fue el año con más asesinatos de mujeres en los últimos 29 años [1] ¡3.752 homicidios! Que equivalen a 10 mujeres asesinadas por día solo en México. Desgarrador.

Para la ONU los niveles de violencia a los que ha llegado Latinoamérica son inaceptables: “Presenta la tasa mayor de violencia sexual fuera de la pareja del mundo y la segunda tasa mayor de violencia por parte de pareja o expareja’’ [2]. La cosificación de la mujer no solo deja regueros de muerte y violencia sino daños colaterales como el abandono de las responsabilidades paternas. De hecho ¿Cuántas madres con pareja “en paradero desconocido” vemos en nuestras Iglesias? Las familias monoparentales son un drama real contra la familia del que se habla poco en nuestras iglesias. Toca preguntarnos: ¿Contribuirá el espíritu del lema “El niño de azul y la niña de rosa” a la solución de esta tragedia? ¿O acaso ese énfasis en las diferencias y expectativas pueden ser más bien parte del problema? Estos estereotipos afectan también a más del 40% de los homosexuales y el 65% de los transexuales de América Latina que sufren violencia homofóbica en las escuelas según la Unesco [3]. Terrible.

Alejandro Rivas afirma que una educación que enseñe a los ciudadanos desde pequeños a identificar los estereotipos culturales que pesan sobre los sexos es indispensable en la lucha contra la violencia […] Muchos creyentes se levantan, hoy por hoy, contra el enfoque de género, pero ¿qué están haciendo para evitar la violencia basada en los estereotipos que provienen de la cultura?”.

Islandia y la equidad género como defensa de la familia

Una de las intervenciones pioneras de las políticas de igualdad modernas se le atribuye a  la presidenta de Islandia Vigdis Finnbogadottir. En 1995, poco antes a la Conferencia de Pekín, Finnbogadottir defendió que la perspectiva de género debía integrarse en los programas educativos. Tal y como más tarde se definió, la propuesta consistía en eliminar estereotipos de los textos escolares y concienciar a los maestros para que los niños hagan una selección profesional informada y no en base a tradiciones predeterminadas sobre género [4].

Islandia decidió tomarse en serio estas iniciativas y hoy está considerado el mejor país del mundo para ser mujer según el Foro Económico Mundial [5]. Este análisis toma diferentes indicadores como el acceso a la educación, la brecha salarial, la esperanza de vida o la representación de mujeres en las instituciones, entre otros índices.

Entre los logros de Islandia destaca que el 89% de las mujeres llegan a la educación secundaria. Con un sistema único de conciliación laboral, ayudas para guarderías y fomento de la natalidad, el 83% de las mujeres islandesas en edad laboral están trabajando constituyendo el 45% de la fuerza laboral. Aquellas mujeres que no lo necesitan o no quieren trabajar, pues no lo hacen. Pero quienes sí lo desean o sí necesitan trabajar pueden hacerlo con la ayuda estatal sin renunciar a la maternidad en un país que posee una de las tasas de natalidad más altas de Europa con 2,1 niños por mujer [6], muy por encima de los 1,31 de España [7] en la que además contamos con muchas más mujeres desempleadas en edad laboral.

Otras de las claves del éxito islandés residen en el acceso a escuelas infantiles de bajo costo o en los tres meses de permisos de paternidad tanto para mujeres como para hombres (está mal visto que los hombres no tomen dicho permiso). Los últimos informes han demostrado una correlación directa entre el descenso de divorcios y el permiso de paternidad [8].

Islandia es ahora el primer país del mundo en con menor brecha salarial entre hombres y mujeres gracias también a una implementación cultural progresiva de formación en la plena igualdad de oportunidades. La asignatura de paridad es obligatoria en la enseñanza secundaria en un país que registra una media de 1,8 asesinatos anuales (sumando ambos sexos). Aunque se trata de un país pequeñito, llama la atención que en este siglo XXI Islandia haya tenido varios años completos en los que no se ha registrado ningún asesinato. Cero feminicidios; cero muertos. Para una mayoría de islandeses proteger a la familia de sus amenazas reales pasa más por estas propuestas que por fomentar estereotípicos ideológicos tipo Los niños de azul y las niñas de rosa.

El credo mayoritario es la Iglesia Evangélica Luterana de Islandia y cuya cabeza es la pastora Agnes M. Sigurðardóttir. Estas mujeres también han contribuido a esta mentalidad de igualdad y respeto siendo algunas de sus iniciativas más conocidas cuando 64 mujeres de esta denominación denunciaron públicamente la discriminación y violencia dentro de la iglesia[9]. Para ellas, ocultar los abusos eclesiásticos contra la mujer no era el camino y optaron por una transparencia liberadora. Ahora se sienten más libres y seguras.

¿Qué haremos?

No se trata de idealizar ningún modelo (en todos los sitios hay de todo), pero resulta evidente que la mentalidad con la que se hace teología o se implementan iniciativas sociales afecta directamente a la vida cotidiana de millones de personas.

Muchos responsables hispanohablantes deberíamos aplicar primeramente a nuestras congregaciones esa transparencia económica, igualdad y control del poder que exigimos a instituciones y políticos. No podemos exigir al mundo aquello que omitimos nosotros. Jesús afirmó que el mundo debe ser iluminado con nuestras buenas obras para que glorifiquen a nuestro padre que está en Los cielos (Mateo 5, 6). Pero si aquello que proyectamos hace que los otros nos vean más como una amenaza que como una esperanza es posible que algo esté fallando entre nosotros.

Debemos hacernos preguntas honestas y sacudirnos el temor. Fomentar la empatía, informarnos mejor, establecer puentes y “juzgar con juicio justo” (Juan 7, 24). Por supuesto que hay cristianofobia ¡Sin duda! E intentos de adoctrinamiento desde las escuelas ¡Sin duda!… Como también hay abusos y sufrimiento en las iglesias por ideas discriminativas de género ¡Sin duda! Y ante unos y otros nuestra misión es ser parte activa del bien. Si nosotros caminamos bien el mundo percibirá esa luz.

Admitamos que detrás de la gran movilización cristiana actual contra la IdG no todo es un piadoso amor a la verdad acerca de las personas sobre su género. Hoy existen situaciones mucho más graves y denunciadas en La Biblia (como la creciente brecha entre ricos y pobres que sí destroza de verdad a millones de familias) que no les importa tanto a muchos activistas contra la IdG. Admitamos que a menudo se espiritualizan instintos poco santos contra quien siente su sexualidad de un modo diferente al nuestro. Admitamos también que hay hombres cristianos que temen la equidad de género porque su estatus se ve amenazado por mujeres mejor equipadas humana y espiritualmente que ellos.

Nuestra fuente de verdad última no viene de la biología (que como todo lo “natural” está tocado) sino de quien capacita a cada cual de manera particular (Ro. 12, 6). Creo que el Espíritu Santo siempre ha impulsado a la autocrítica de su pueblo desde la humildad. Y creo también que hoy los creyentes tenemos una oportunidad histórica para abanderar la igualdad originaria de hombres y mujeres como imagen de Dios.

El Señor quiera que este cometido no preste tanta resistencia de siglos como tuvo el abolicionismo cuando una mayoría cristiana aseveraba que la esclavitud estaba “muy clara” en La Biblia. Que lo descriptivo y el contexto cultural caído que Dios asume en Las Escrituras por nuestra cabezonería no nos desvíe del poder de un evangelio revelado para avanzar y vivificar los huesos secos.

Si con todo creemos que cualquier impulsor de “La IdG” está gravemente equivocado, nuestro deseo solo puede ser su salvación y restauración, nunca nuestro desprecio. Cuando a Jesús le preguntan “¿Qué he de hacer para ganar la vida eterna?” él responde con la historia de un prójimo herido que es rechazado por un religioso altanero. Y ahí vemos a un hombre roto atendido por ese samaritano que tanto desprecio visceral despertaba entre los oyentes de Jesús (Lucas 10, 25-37). Esta parábola que responde a la pregunta más importante que podamos hacer trata de un mover compasivo sin saber siquiera qué tipo de vida lleva ese prójimo. Por eso cuando Juan y Jacobo piden que baje fuego para consumir a sus aborrecidos samaritanos Jesús les responde: “¡No tenéis ni idea de qué espíritu sois! porque no vine para perder almas, sino a salvarlas” (Lucas 9, 55-56).

[1] https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/aproposito/2019/Violencia2019_Nal.pdf

[2] https://www.nodal.am/2017/11/america-latina-la-region-mas-violenta-las-mujeres-al-menos-12-femicidios-diarios/. Datos tomados de informe de la ONU en 2017,

[3] Elcomercio.pe, El 40% de gays de América Latina sufre homofobia en la escuela, 28-10-2014

[4] Finnbogadottir, Vigdis y Consejo de Europa, Equality and Democracy: Utopia or Challenge? Palacio de Europa, Estrasburgo, 9-11 de febrero de 1995, p. 38

[5] Datos de 2017 tomados del informe de la Brecha Global de Género (Global Gender Gap Report) para medir la igualdad y desigualdad de género. Publicado por el Foro Económico Mundial, y que incluye más de 140 países.

[6] bbc.com, El secreto de Islandia, el mejor país del mundo para ser mujer, 05-11-2013

[7] Elconfidencial.com, España registra la tasa de natalidad más baja en 40 años, 19-06-2018

[8] Arna Olafsson, Herdis Steingrimsdottir, How Does Daddy at Home Affect Marital Stability? The Economic Journal, Volume 130, Issue 629, July 2020, Pages 1471–1500

[9] Euronews.com, Female priests join #MeToo movement in Iceland, 16-01-2018

Si hubo evolución ¿Qué hacemos con Adán?

Vector picture of Human Evolution

Cada vez menos cristianos tienen problemas para decantarse por una lectura no literal  de los dos primeros capítulos de Génesis asumiendo la teoría de la evolución como un hecho.

Sin embargo, existe un mayor conflicto con las palabras de apóstol Pablo acerca del pecado de Adán y sus consecuencias. Aquí surgen preguntas como: ¿Pudiera ser Adán una persona histórica? Y si no lo fue: ¿Qué sentido teológico tendrían las menciones de Pablo a Adán?

Daniel C. Harlow expone 5 formas básicas de considerar a Adán y Eva[1] (Ver imagen). Algunas de las posturas llamadas “concordistas” son asumidas por cristianos conocidos como Timothy Keller que entienden la evolución como un hecho a la par que creen en Adán y Eva como personas reales históricas. A priori, las posturas concordistas tratarían de resolver algunos problemas de encaje entre Biblia y ciencia evolutiva. Pero también crean otros.

Algunos exégetas rechazan las propuestas concordistas (y creacionistas) argumentando que se tratan de proyecciones de necesidades más modernas que, por tanto, se alejan de la intención original del escritor obligando al relato a ser comprendido desde premisas occidentales más actuales para hacerlo concordar con la ciencia actual. Según estos autores, un claro defecto del concordismo es la inestabilidad para la fe que supone el depender de los descubrimientos científicos de cada tiempo para poder reajustar correctamente la historicidad del mensaje bíblico.

Poniéndonos un poco dramáticos, el concordismo y especialmente el creacionismo hacen que los cristianos se acuesten con la inquietud de que a la mañana siguiente un nuevo descubrimiento científico ponga en jaque la “inmutabilidad” de La Biblia tal y como se la enseñaron en la Iglesia.

Usando palabras de Karl Barth, la critica a considerar Adán como una persona concreta se basaría en que “la idea de que la Biblia declara la Palabra de Dios solo cuando habla históricamente es una idea que debe abandonarse […] La presunta equiparación de la Palabra de Dios con un registro “histórico” es un postulado inadmisible que no se origina en la Biblia en absoluto, sino en el infortunado hábito del pensamiento occidental que asume que la realidad de una [narración] se mantiene o cae según sea “historia” o no[2]”.

En el artículo referenciado “¿Pretende Génesis 1 y 2 ser leído literalmente? ya expusimos por qué ni la revelación científica o la plena historicidad parecen ser intenciones del autor bíblico. Más bien trataría de otorgar propósito e identidad a Israel sin pretensiones científicas ni estrictamente historicistas.

Siguiendo esta línea, las explicaciones del presente artículo consideran la verdad de la inspiración de La Biblia y a Adán como posible figura literaria prototípica o representativa de la humanidad, no como una persona necesariamente histórica.

Problemas morales de la evolución… similares a otros ya asumidos

Dicho esto, unos de los problemas comunes del cristiano para aceptar la evolución son cuestiones morales tipo: ¿Cómo un Dios bueno pudo haber dado lugar a la violencia y el enorme tiempo que propone la teoría evolutiva? ¿Por qué y para qué?

Bien. No tenemos todas las respuestas, pero sí sabemos que el resto de preguntas acerca del sufrimiento son igual de complejas haya habido, o no, evolución… ¿Por qué un niño sufre una enfermedad degenerativa? ¿Y qué de tantas culturas sufriendo violencia por milenios y sin saber nada de Jesús? ¿Qué de la angustia de la madre a quien le secuestran un hijo que pasa el resto de su vida sin saber qué pasó?  Los problemas morales de la teoría evolutiva son dramáticos y reales. Pero con la misma honestidad admitamos que el resto de preguntas sobre el sufrimiento son también difíciles y misteriosas. Algunas de las respuestas al problema del sufrimiento pasan por nuestro llamado a adelantar su Reino y por ser parte de la solución. También por la confianza en que un día todo mal terminará y que, a pesar de todo, hoy percibimos la bondad y gracia de Dios. Los cristianos, evolucionistas o no, aceptamos el misterio y decidimos confiar en Dios aunque no tengamos las respuestas en asuntos difíciles.

“Y vio Dios que todo era bueno”

Dentro de estos problemas éticos a muchos no les encaja que el duro proceso evolutivo lleve a decir a Dios “que todo era bueno” (Gn. 1, 31). Sin embargo, aquí el término hebreo no es un “bueno” que implique una total ausencia de sufrimiento o incluso maldad. La mayor prueba de esto es que ya desde el principio existía una maléfica serpiente engañadora. Su presencia poco tenía de “bueno” en un sentido moral. El Dr. Alister McGrath nos comentó que ya San Agustín diría que ese “todo era bueno” se refería más bien a que todo seguía su cauce establecido, no a la ausencia absoluta de problemas morales que a menudo proyectamos a esta expresión. La idea de este “era bueno” sería similar al sentido de aquellos testimonios en los que –por ejemplo- una enfermedad o tragedia cambia nuestra perspectiva de la vida para bien. ¿O acaso dejamos de decir que “Dios es bueno” cuando experimentamos sufrimiento?

Y si de problemas morales hablamos, el literalismo más bien añade los suyos propios. Y no son pocos. Por ejemplo: ¿Qué hay del incesto entre los hijos de Adán y Eva que en Levítico 18 se define como “abominación”? Dios pudo haber planificado la reproducción humana inicial de otro modo ¡Por supuesto! Pero desde las interpretaciones literalistas nos preguntamos “¿Cómo puede ser abominable el diseño original de Dios?” Sin embargo, nos quitamos estos extraños problemas si optamos por una interpretación más simbólica.

Otros argumentos para una interpretación no literalista:

¿Muerte espiritual o física?

Denis O. Lamoureux[3] señala otros aspectos para no ser literalistas. Uno de ellos es que Dios le dijo a la primera pareja que “el día que comieres morirás” (Gn. 2, 17) cuando, sin embargo, ellos no mueren físicamente ese día sino que engendran hijos y viven muchos años más. En este punto Adán y Eva tampoco se preguntan: “¿Y qué es eso de “morir” que parece tan importante?” No. El relato sobreentiende que ellos ya conocían qué es la muerte. El mensaje es que el pecado trae la muerte espiritual, no que la muerte o el mal (que ya estaba allí con la serpiente) suceden “ese día”. De hecho, asumir que los primeros humanos fueron creados inmortales físicamente es una idea preconcebida que imponemos a la narración. Pero La Biblia no dice realmente que Adán y Eva fueran creados inmortales.

Las enseñanzas en La Biblia son a menudo múltiples y profundas, compuestas de varias capas. No olvidemos, como ya explicamos en otro artículo, que Génesis es una respuesta inspirada a las conocidas cosmogonías que dominaban la antigüedad y que pretendían exponer el propósito e identidad de los pueblos.

En el Egipto del que Israel vino, Isis y Osiris surgen del árbol “en el que se encerraba la vida y la muerte«. Un árbol también aparece entre los Asirios y juega un papel esencial en la epopeya acadia de Gilgamesh en la que se busca la inmortalidad, una historia anterior conocida por los hebreos. Los árboles de la vida eran comunes en estas metáforas explicativas.

Pero entonces… ¿La Biblia “copia” relatos antiguos de sus vecinos? ¡No! Pensar esto es un error común que ignora lo más importante y es que la diferencia radica en las escandalosas diferencias (valga la redundancia) con las que Génesis responde a los elementos simbólicos revelando un propósito dignificador y liberador sin igual.

Siguiendo con el asunto del árbol, y tras comer del fruto prohibidoDios dijo: aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre” (Gn. 3, 22).

Hasta ese momento del relato no había aparecido en Génesis este segundo árbol de la inmortalidad en el que –conociendo el contexto- Dios estaría contestando a los mitos idolátricos revelando que la inmortalidad solo le corresponde a Él y que buscarla es una quimera. El texto no solo rechaza que el ser humano tenga inmortalidad sino que incluso da a entender que tampoco la tuvo en algún momento.

Los nombres

Toda traducción nos hace perder enseñanzas interesantes del lenguaje y cultura originales. Más aún desde el hebreo antiguo en el que Adán significa literalmente “humanidad” (y así se traduce en otras partes del Antiguo Testamento), Eva es “vida” y Abel “hebel”, que significa vanidad, neblina, vapor, vaho… Hebel se usa en Eclesiastés para afirmar que la vida es “vanidad de vanidades”. Según el prestigioso profesor de Antiguo Testamento, Matthew Richard, el término para Caín apunta a algún tipo de arma que podría ser “lanza”. Richard observa que mientras en nuestro idioma leemos que “Adán y Eva viven en el Edén hasta que son expulsados fuera, donde Caín mata a Abel”… el lector hebreo original captaría ante todo una lectura en la que “la Humanidad y la Vida que están en el Paraíso hasta que son expulsados fuera, donde la lanza mata al Aliento fugaz[4]”.

Como vemos, en el texto original más bien se invita a una comprensión de enseñanzas representativas acerca de la condición humana, algo muy común en la literatura antigua. Es curioso además que cuando Jesús se refiere al origen de los humanos lo hace como varón y hembra, no como Adán y Eva ¿Quizás para resaltar ese carácter representativo?

Tras algunos ejemplos de deconstrucción de la lectura del creacionismo instantáneo pasemos a los textos de Pablo respecto al pecado de Adán que más problemas teológicos ofrecen a algunos creyentes.

¿Somos condenados por el pecado de un Adán necesariamente histórico?

Enfoques bíblicos coherentes y en diálogo

¿Cómo surgió la doctrina del “pecado original” de Adán imputado a todos nosotros? En primer lugar, debemos saber que no todos los cristianos bíblicos han interpretado del mismo modo las palabras de Pablo sobre Adán. Ni mucho menos. Tras siglos de dogmas, concilios y castigos se han censurado acercamientos al texto muy interesantes. Algunas de las primeras interpretaciones que señalaban una herencia genética del pecado fueron del siglo II, con Ireneo a la cabeza (aunque no solían citar La Biblia y más bien apelaba a la filosofía).​ Sin embargo, “hasta el período de Agustín, el Oriente cristiano no tiene el concepto propio de un pecado original que afecte a toda la humanidad, pero mantiene con vigor que la humanidad está en una situación de separación de Dios[5]”. Efectivamente, sería Agustín de Hipona (354-430) quien desarrollaría lo que pasó a convertirse en dogma influyendo determinantemente en la historia de la Iglesia​ occidental. Lutero, como agustino que era, no revisó este dogma (ni otros muchos asuntos).

Algunos historiadores consultados creen que Agustín fue demasiado lejos con el alcance de su doctrina del pecado original debido a que quiso frenar a toda costa el dualismo de las potentes corrientes gnósticas que por entonces pretendían separar lo espiritual de lo corporal. Un elemento clave en Agustín fue su fuerte lucha personal con el sexo, concluyendo que el pecado original se transmite por concupiscencia en la concepción de hijos durante las relaciones sexuales. Para San Agustín, el sexo incluso dentro del matrimonio era algo malo ¡Qué importante es conocer el origen y los porqués de las doctrinas!

Por otro lado, como Jesús no tuvo pecado al mismo tiempo que porta el ADN “adánico” de María (por usar en términos actuales), la Iglesia Católica trataría de solucionar este problema del pecado transmitido genéticamente con la doctrina de la inmaculada concepción de María, sin pecado concebida. Pero… ¿Cómo lo solucionan los protestantes que también creen en la marca humana del pecado de Adán en un Jesús 100% hombre? ¿Es posible entonces que la doctrina no deba ser vista tan rígidamente? Bueno, esto es ya otra historia que nos llevarían a otras cuestiones.

Sin embargo, en la vertiente oriental del mundo, hay cientos de millones de cristianos que ven el asunto de manera diferente a la dominante en nuestro occidente. “La Iglesia Oriental a diferencia de la Occidental, nunca habla del paso de la culpabilidad de Adán y Eva a su prole, como hizo Agustín. Al contrario, se considera cada individuo responsable sólo por la culpa de sus propios pecados. La pregunta se vuelve, “¿En qué, pues, consiste la herencia de la humanidad de Adán y Eva, si no en la culpa?”  Los Padres Ortodoxos responden unánimes: la muerte (1 Cor.15, 21)[6]”.

Al igual que ocurría en el Antiguo Testamento, muchos judíos actuales (como los ortodoxos y muchos protestantes) tampoco ven ninguna imputación condenatoria del pecado concreto de Adán en nosotros. “Las corrientes renovadoras dentro del judaísmo interpretan la caída como el primer acto de libre albedrío del hombre, y la consideran como parte del plan divino, puesto que la falta representaría la admisión de la responsabilidad. En otras palabras, […] la caída sería una elaborada alegoría del pasaje a la adultez y la autonomía.[7]

A modo de resumen, y como Marcos Abbott señala, “leído sin influencia externa, 1.Génesis no afirma que los primeros humanos fueran creados inmortales, ni que la muerte entrara en el mundo después y a consecuencia de su transgresión. 2. Tampoco retrata a los primeros humanos en un estado de madurez espiritual y perfección moral. 3. En su contexto inmediato, Gn. 3 no presenta la transgresión del hombre y la mujer como un acto que infectara a toda la humanidad posterior[8]”.   

¿Condenados por el pecado de Adán o por el nuestro?

Deberíamos ponernos en alerta que la supuesta imputación universal del pecado de Adán es algo impensable durante todo el Antiguo Testamento, que es precisamente el contexto en el que se encuentra el relato de Adán y Eva. Las interminables enseñanzas y explicaciones del Antiguo Testamento para la limpieza del pecado, el Templo, la ley, los ritos, etc… ignoran completamente cualquier imputación o culpa de Adán. Nada.

La explicación más plausible para este silencio es que Génesis 1 y 2 se escribieron en el contexto del exilio babilonio o posterior. Pero, fuese como fuese, si dicha imputación del pecado de Adán a todos nosotros es realmente el núcleo de todo el problema humano… ¿No resulta llamativo que nunca se diga nada de esto en el Antiguo Testamento? Porque una cosa es una revelación progresiva y otra diferente es que se ignore por completo el supuesto epicentro del problema del pecado humano.

Durante un tiempo, creyentes del Antiguo Testamento creían que el pecado de los padres se heredaba durante varias generaciones. Hasta la cuarta se llega a concretar (Ex. 20, 5; 34, 7). Pero incluso en estos textos tampoco se señala jamás a Adán y Eva como culpables. Sin embargo, Las Escrituras finalmente zanjarían el asunto afirmando en numerosas ocasiones posteriores que cada uno paga por sus propios pecados, no por herencia:

Dios también me dijo: «Los israelitas repiten a todas horas ese refrán que dice: “Los padres la hacen, y los hijos la pagan”. Pero yo me pregunto por qué lo repiten. Porque yo les aseguro que ese refrán no volverá a repetirse en Israel. La vida de todo ser humano me pertenece, tanto la de los padres como la de los hijos. Sólo morirá aquel que peque. […] Ni el hijo tiene que ser castigado por los pecados del padre, ni el padre tiene que ser castigado por los pecados del hijo. Sólo morirá la persona que peque. Quien haga lo bueno recibirá lo que merecen sus buenas acciones; quien haga lo malo recibirá lo que merece su maldad
Ezequiel 18: 2-4; 20 (TLA). Ver también: Isaías 53, 6. Génesis 6, 5-7; 6, 21.

No obstante, el debate seguía abierto durante el siglo I, pues a Jesús le preguntan: “Rabí, para que este hombre haya nacido ciego, ¿quién pecó, él o sus padres?Ni él pecó, ni sus padres — respondió Jesús” (Juan 9, 2-3).

En esta línea, autores del Nuevo Testamento como Santiago se sumarían a Jesús declarando que “cada uno es incitado a pecar por su propia avidez, que lo arrastra y lo seduce. Después la avidez concibe y da a luz al pecado, y el pecado, una vez consumado, origina la muerte” (St. 1, 14-15). Una vez más, Las Escrituras canónicas ponen más que en entredicho la visión de la condenación por el pecado imputado de Adán.

Debemos tener en cuenta que en la literatura extra bíblica más popular durante la época del Nuevo Testamento (s. II a. C-II d. C.) las interpretaciones judías son variopintas. Estas se reflejaban en libros como 2ª de Baruc, 2ª de Esdras, La Vida de Adán y Eva, o las citas de Filón entre otros. En algunas de estas alusiones se considera que el pecado original hizo que la raza humana cayese en la práctica del pecado y que tuviera que sufrir los males derivados del mismo. Estos datos son importantes porque nos ayudan a situar el marco religioso y la pertinencia de las alusiones de Pablo a Adán en su contexto respondiendo a debates de su tiempo.

Los niños fallecidos

Pasando a otro punto de este examen bíblico no podemos olvidarnos de la cuestión de los infantes que mueren:

 “Dejad a los niños venir a mí, y no se los impidáis, porque de los tales es el reino de los cielos” Mateo 19, 14.

Si el pecado original solo es quitado por la fe en Cristo, los niños que mueren estarían condenados. Pero si creemos que los infantes son salvados por cualquier otra acción divina que no sea la fe (a causa de su inocencia u otro elemento de gracia externo a su limitada voluntad) se invalida entonces el poder absoluto de una “marca genética” solo borrable por la fe ¿No es cierto?

La mayoría de los cristianos creen que los niños no son condenados y que también hay un perdón acorde con la conciencia para aquellos adultos que no escucharon de Cristo tal y como Pablo expone en Romanos 2. Algunos suman otras circunstancias como las  incapacidades mentales. Así que para quienes creen esto: ¿No es más coherente admitir un Adán prototípico que hacer de la una imputación heredada un dogma que en realidad no resulta tan “dogmático” cuando rascamos un poco?

Es precisamente refiriéndose al pecado de los niños cuando Agustín formula la popular (aunque no bíblica) expresión: “pecado original”. “¿Redimidos de qué…? Como a esa edad no han cometido ningún [pecado] en el curso de su vida personal, no queda más que el pecado original[9]”. Realmente hay razones bíblicas, de sentido común y de conciencia para no afirmar dogmáticamente que cada uno de nosotros debe ser condenado por el error cometido por otra persona al comienzo de la historia.

Y aunque hemos dado suficientes explicaciones a favor de un Adán prototípico, analicemos igualmente con más detalle los textos más debatidos de Pablo:

Romanos 5, 12. Un texto difícil… pero de esperanza

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un humano (“antropos”, genérico para ser humano), y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron…”  Romanos 5, 12 RV60

En primer lugar, debemos admitir la complejidad de este pasaje (Ro. 5, 12-21) del que el prestigioso erudito conservador William Barclay dice:

No hay pasaje en todo el Nuevo Testamento que haya tenido más influencia en la teología que éste; ni que sea más difícil de entender para la mentalidad moderna. Es difícil, porque Pablo se expresa con dificultad. Notamos, por ejemplo, que la primera frase no termina, sino que se interrumpe a mitad del camino mientras Pablo persigue otra idea por otra vía. Y además, es que Pablo está pensando y expresándose en términos que eran corrientes y claros para los judíos de su tiempo, pero no para nosotros. Si hubiéramos de encerrar el pensamiento de este pasaje en una sola frase escogeríamos la que Pablo pone al principio e interrumpe después: «Por el pecado de Adán toda la raza humana quedó contaminada de pecado y separada de Dios; pero por la justicia de Jesucristo toda la humanidad adquiere la justicia y vuelve a estar en la debida relación con Dios»[10]

Como bien resume Barclay, la preocupación de Pablo en todo su discurso es que veamos el problema de la muerte “espiritual” que desde Adán ha llegado a “todos”. Este “todos”, por cierto, no pudo ser entendido como literalmente absoluto respecto a una muerte física por muchos judíos (quizás Pablo entre ellos) ya que creían que personajes como Enoc o Elías no vieron dicha muerte física (Gé. 5, 18-24; 2 Re. 2, 11; He. 11, 5). En esto también podemos que es la aplicación del literalismo quien nos invita a no ser literalistas y asumir que Pablo está enfocado en la muerte espiritual.  

De hecho, Pablo primero dice que “todos” pecaron (Ro. 3, 23) y después que pecaron “muchos” (Ro. 5, 19). Como Peter Enns señala, la desobediencia de Adán tiene implicaciones universales: Adán trajo la muerte a «todos».  Pero entonces ¿Qué significa para Jesús dar vida a «todos»? Pero si asumimos que Pablo no pretende exponer una salvación universal ¿No sería, entonces, mejor decir que Jesús trajo vida a «todos los que creen «? El apóstol es consciente de que su paralelismo no es del todo preciso, él está escribiendo una carta a unos hermanos y luego se apresura a decir «muchos» (en vs. 15 y 19) en lugar de «todos». Retrocede un poco, como para decir, «Bueno, no “todos” como dije. Esto no es literalmente así. Quiero decir “muchos”. A pesar de la imprecisión de su paralelismo, la teología de Pablo sigue intacta. Desde un discurso flexible y un tanto descuidado se destaca el problema del pecado humano que solo Cristo arregla. Este es el punto. Seguramente, el error de la tradición y de San Agustín fue forzar el paralelismo más de la cuenta por motivos coyunturales ya mencionados.

Afinando un poco más el análisis, el erudito Juan Caballero aporta matices importantes acerca del griego de Romanos 5, 12: “En general, los exégetas modernos han dejado de lado la traducción de έφ’ ω como in quo, y que está en la base de la interpretación que san Agustín dio de este versículo: «en el que (Adán) todos pecaron»[11]. Hoy día, la tendencia general es darle a esta expresión un valor causal, y traducirla como «porque». [..] «por cuanto», «puesto que», «ya que», y que así es como la habían interpretado siempre los griegos. Como consecuencia, Pablo estaría afirolando aquí una causalidad de los pecados personales en la muerte eterna de todos los hombres […] El Apóstol, dice Penna, no está interesado ni en precisar cómo se transmite el pecado de Adán ni en hacer disquisiciones sobre la naturaleza de la libertad humana, sino en afirmar el hecho de que en las acciones pecaminosas de los hombres (el verbo ήμαρτον remite a hechos más que a un estado) de algún modo sale a la luz, como de una corriente subterránea, y pulula de nuevo, el antiguo pecado de Adán[12]”.

Estas aclaraciones son importantes porque San Agustín, el precursor de la doctrina del pecado original, no dominaba el griego.

Todo esto nos lleva a optar por la idea de representatividad como una visión mucho más coherente y bíblica que sería igualmente aplicable a Romanos 5, 18 y a otras alusiones de Pablo a Adán como la siguiente:

1ª Corintios 15, 21-22

Por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados

Aquí la idea central en Pablo vuelve a ser básicamente la anteriormente comentada para el otro texto. Marcos Abbott cita a Gordon Fee para señalar que: “el interés es en última instancia teológico; lo que le interesa aquí a Pablo no es solamente la muerte de los individuos, sino la muerte misma en tanto que enemigo final de Dios y de sus designios soberanos en el universo[13]” ¡Buen resumen y centrado de tema! Luego en Romanos 1,18-3, 20 se muestra que tanto los paganos como los judíos son pecadores que necesitan una salvación que no está disponible solo para los hijos de Abraham sino también para los de Adán ¡Para toda la humanidad! ¿Podemos entender de qué va realmente todo esto?

En los capítulos del 1 al 3 de Romanos el problema universal del pecado se expone, de nuevo, sin ninguna referencia a Adán. No hace falta, pues a donde Pablo quiere llegar no es a revelarnos que somos condenados por la culpa de Adán sino que “todos pecamos…. Esto mismo es lo que Pablo hace en 14 de sus 17 epístolas en las que no dice ni una sola palabra de Adán para abordar el grave problema del pecado humano. Si realmente existiera una imputación directa del pecado de Adán como San Agustín interpretó ¿Iría Pablo a dejar de mencionarlo en sus cartas a sus congregaciones? ¡Seguro que no!

En esta línea, el profesor Dionisio Byler observa cómo en estos debatidos versículos Pablo no achaca  “las culpas a Eva o a la mujer en general, como era más o menos típico en la época de Pablo. Nos indica que Pablo no está aplicando literal o mecánicamente la narración de Gn 3, sino que está pensando en general acerca de realidades humanas[14].

Efectivamente, Eva fue el primer humano en pecar (tal y como se recuerda en 1ª Timoteo 2, 14 con otro propósito). No fue Adán. Así que este “error” respecto a los hechos que fundamentan el dogma “adánico” sería otro motivo para no leer aquí dogmáticamente a Pablo al evidenciarse que él mismo no pretende ser muy literalista y que más bien utiliza el concepto figurativo de Adán=humanidad como cuando en Génesis 5, 2 se dice que ambos, Adán y Eva, son Adán: “Varón y hembra los creó; y los bendijo, y los llamó Adán el día en que fueron creados”. Eva también es Adán bajo uso claramente prototípico de los humanos que no lo inventamos nosotros sino que es claramente expuesto ya en Génesis 5.

Peter Enns señala que en Cristo, toda la creación comienza de nuevo y en lo importante que es este punto para la teología de Pablo. Esta idea no implica que el pecado se hereda sino que tras entrar por Adán se convirtió en un poder universal dominante (en judíos y gentiles). Esto nos lleva a la verdad realmente bíblica de que no pagamos por el error de un personaje histórico sino por los nuestros.

Si Jesús fue un personaje histórico ¿Adán también debió serlo al ser citado?

Pablo conecta con aquello conocido por su auditorio, incluyendo citas a literatura que no se incluye en nuestro canon bíblico occidental del Antiguo Testamento (pseudoepígrafos o deuterocanónicos) para ilustrar y reforzar sus argumentos. En Hechos 14 Pablo cita a filósofos griegos como Pausanias o Filóstrato para sostener la veracidad de su discurso. Pero si mañana se descubre que Filóstrato no existió (Pablo realmente no pudo corroborarlo), la enseñanza del apóstol seguiría intacta independientemente de la historicidad del filósofo citado ¿No es cierto?

Así lo vemos también en otros autores del Nuevo Testamento como Judas cuando cita el libro de Enoc que no está en nuestras Biblias. Dicha mención no convierte en históricos a los personajes del libro de Enoc ni a sus fantásticas narraciones. Y por esto sostener que “ya que Pablo se refiere a Jesús como individuo histórico… Adán también debió serlo para que la verdad se sostenga”…  es un error ya que este silogismo no funciona así en la retórica hebrea. Ni mucho menos. En otras ocasiones Pablo usa elementos creativos como la personificación alegórica. Por ejemplo, cuando del antiguo Israel dice que “bebieron de la roca, que era Cristo” (1 Co. 10, 4) sin que nadie entienda que Cristo era literalmente una roca a pesar de ser citado así junto a la persona de Moisés. El lenguaje alegórico puede ser más pedagógico y creativo que el literal en muchas ocasiones ¡Y de esto también aprendemos!

¿Creía Pablo en Adán como un personaje histórico?

Los autores del Nuevo Testamento se refieren a los personajes veterotestamentarios (y extra bíblicos) tal y como los asumían los oyentes de su tiempo. No podía ser de otro modo si querían hacerse entender. Probablemente pensarían que fueron personajes históricos del mismo modo en el que muchos de sus conciudadanos asumían que el Cosmos tenía tres estratos (Fili. 2, 10-11) o  que la esclavitud era el único sistema social viable sin que se les ocurriese cuestionarlo (Co. 3, 22; Ef. 6, 5-9; 1ª P. 2, 18). Pero su revelación inspirada no radica en las asunciones culturales de su época. Si Pablo creía que Adán fue un personaje histórico real (no sabemos si así lo pensaba) esto no sería una prueba de la historicidad de Adán porque la intención de Pablo no era antropológica o genetista sino proporcionar enseñanzas espirituales desde el lenguaje y cosmovisión de sus oyentes ¡No mezclemos las cosas desde nuestra mentalidad!

Adán y Eva como analogía del ser humano… y del pueblo hebreo

Nuestra sociedad se acerca a La Biblia de forma muy individualista: “A ver qué me dice Dios a mí…”. Sin embargo, Las Escrituras se dirigen a un pueblo (Antiguo Testamento) y a comunidades (Nuevo). Y por esto debemos fijarnos también en la importancia de Adán y Eva como analogía de Israel en el momento de escribirse. Los capítulos 1 y 2 de Génesis surgen durante la gran crisis de identidad bajo la cautividad babilónica o inmediatamente después. Desde sus vivencias como comunidad Israel percibe la expulsión de la primera pareja del Edén como una analogía de su propia historia de fracaso y desobediencia desembocando en la expulsión de la Tierra prometida (su Edén) tras romper su alianza con Dios tal y como Adán y Eva hicieron. Del mismo modo, volver al pacto y salir de aquella Babel de confusión es su nueva esperanza.

Conclusión

Todos los humanos (Adán=Humanidad) pecamos, una realidad revelada en Las Escrituras, comprobable cada día, y que no cambia si hubo (o no) evolución de las especies. Esto no cambia si Adán fue (o no) un recurso literario para representar a la humanidad. Haya evolución (o no) existe un profundo sentido prototípico cuando se incluye a Adán o Eva en las genealogías como el origen de la promesa de la simiente que aplastará a la serpiente.

Es interesante que el término “pecado” no aparezca como tal en La Biblia hasta el capítulo 4 con Caín y Abel. Curiosamente, lejos de apelar a la supuesta culpa heredada de Adán, ese capítulo 4 recoge las primeras palabras concretas sobre el pecado de toda La Biblia de forma muy diferente al dogma impulsado por San Agustín. En esa primera mención el pecado es algo que “está acechando en la puerta” y que “no obstante, tú puedes dominarlo” (4, 7). Esta primera teología del pecado de Génesis 4 armoniza con el resto del Antiguo Testamento en el que el pueblo de Dios nunca se presenta como condenado o muerto por causa del pecado de Adán.

El Israel de la alianza no se presenta como incapaz de agradar a Dios. No. La ley y los profetas asumen claramente la posibilidad de agradar al Señor, de ser justos y rectos. En este caso mediante la obediencia a La Ley. Y esto puede suponer una revelación incompleta, pero no falsa. Creemos, por tanto, que el dogma basado en San Agustín ha malinterpretado a Pablo y que La Biblia resulta mucho más armónica y coherente cuando afirma que cada uno paga por su propio pecado desde Adán.

Dios hizo el misterio como parte de la vida, un motivo de sobrecogimiento, fascinación y adoración. No tenemos todas las respuestas pero sabemos que todos pecamos y necesitamos de su gracia. El asunto de un Adán histórico o prototípico se ha discutido y se seguirá discutiendo mucho. Nuestras explicaciones en este asunto siempre serán incompletas, pero afirmamos que se puede creer en la inspiración bíblica y en la evolución de las especies como un hecho, sin duda.

Esto debería traer paz en lo individual así como reforzar el diálogo, la convivencia en la iglesia y la evangelización. Hay cosas que probablemente nunca sepamos en cuanto a qué sucedió exactamente en el pasado. Tenemos que aprender que la falta de certezas también es motivo para la adoración y la fe. En cualquier caso, el evangelio que transforma al mundo nos revela que «el primer hombre vino del polvo de la tierra; el segundo de El cielo” (1ª Co. 15, 47). Y Pablo se esfuerza para hacernos entender lo esencial de esta verdad. El postrer Adán, Jesús, vino para vencer a la muerte. Y que no solo se trata de quién tiene la razón sino de cómo gestionamos nuestras diferencias como comunidad de fe y amor. De eso también trata la Iglesia y el testimonio del postrer Adán que anunciamos al mundo.

[1] Daniel C. Harlow, Después de Adán : leer el Génesis en la era de la ciencia evolutiva, Revista Alétheia de la Comisión de Teología de la Alianza Evangélica Española, 2012

[2] Karl Barth, Dogmática eclesial, vol. 3, pt. 1:82

[3] Denis O. Lamoureux, ¿Fue Adán una persona real?, 2015 (2010 en inglés), Documento Biologos  publicado por el Centro de Ciencia y fe

[4] Matthew Richard Schilmm, Esta Extraña y sagrada escritura, Juanuno1, 2021, pp. 41-22

[5] Citado por BERNARD SESBOÜÉ y  traducido del francés por José Pedro Tosaus Abadía en: EL PECADO ORIGINAL: ¿UN CÓDIGO DE FALIBILIDAD? , Revista Internacional de Teología Concilum, Editorial Verbo divino, febrero 20024, nº 304, p. 14

[6] https://ocamexico.org/ancestraloriginal

[7] Wikipedia: Pecado original/Enciclopedia sobre judaísmo

[8] Marcos Abbott, Adán en Pablo: Una lectura intertextual, Facultad SEUT, Nº 15, Vol. 1, 2000

[9] Agustín, De poena et remissione peccatorum [Sobre la pena y la remisión de los pecados], I,26; PL 44, 131; Vivès 30, pp. 31-32

[10] William Barclay, Comentario Al Nuevo Testamento, Clie, 2008

[11] Cfr. Lozano, a., Romanos 5, 183-186 y 188-189.

[12] Juan Luis Caballero (U. Navarra), Rm 5, 1 2 y el pecado original en la exégesis católica reciente

Penna, r., Romani, I, 455-456. Cfr. Pitta, A., Romani, 234. Citado por  Juan Luis Caballero, Rm 5, 1 2 y el pecado original en la exégesis católica reciente, SCRIPTATHEOLOGICA/VOL. 46/2014/ 121-140 ISSN 0036-9764. P. 130, 131 y133

[13] Op. Cit.

[14] Dionisio Byler, Hablar sobre Dios desde la Biblia, Biblioteca Menno. 2014

Evolución y diseño inteligente

Evolución y diseño inteligente: Un ejemplo de ancestro común

Uno de los científicos más importante de nuestra era, Francis Collins, se convirtió de adulto al cristianismo escribiendo desde entonces, y hasta hoy, acerca de las relaciones entre ciencia y Dios. Collins ha sido portada de la revista TIME, Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias siendo presentado por el presidente Obama como “uno de los mejores científicos del mundo [1]” para ponerle al cargo de la mayor institución de investigación biomédica.

Como cristiano y científico, Collins afirma que la evolución es un hecho irrefutable y que le preocupa “el problema de la confusión que para muchos supone el término “teoría”. Este término confunde a muchas personas que piensan que quizás la evolución no sea un hecho. Pero se usa teoría en el sentido que usamos “teoría de la ley la gravedad [2]”.

Diseño Inteligente y Creacionismo ¿Es lo mismo?

Sin embargo, muchos cristianos denominados creacionistas, creen que la evolución y la creencia en La Biblia son aspectos incompatibles. Pero ¿Es esto así?

El creacionismo es un movimiento que interpreta literalmente Génesis 1 y 2 y/o que Adán y Eva fueron creados en un instante de forma milagrosa del barro. Por tanto, no fueron el producto de una evolución de las especies desarrollada a lo largo de millones de años. Luego en las últimas décadas ha surgido un movimiento llamado Diseño Inteligente que para algunos no es otra cosa que un Creacionismo 2.0. Pero, ¿En qué se diferencia el Creacionismo del Diseño Inteligente?

El biólogo molecular Pablo de Felipe afirma que, a diferencia del Creacionismo, el Diseño Inteligente “no incluye una visión completa de la historia de universo y de la vida, ni tampoco una interpretación de los textos bíblicos de la creación. De hecho, su interés se suele concentrar en los temas biológicos  […] dejando al margen los textos bíblicos. Esto último no sorprende dado que entre sus proponentes hay representantes de religiones no cristianas, agnósticos e incluso ateos. Y ahí surge el primer problema ¿qué es realmente el DI? Pues depende de a quién preguntes. Diferentes autores tienen enfoques radicalmente distintos. Tal vez lo único en común es lo que rechazan: suelen estar dominados por un antidarwinismo visceral [3]”. Para el Dr. Pablo de Felipe, lo que el cristiano medio tiene en su cabeza al aceptar el Diseño Inteligente es más bien “un batiburrillo de ideas bajo en nombre genérico de Diseño Inteligente” que en los últimos 40 años ha pasado (en líneas generales) de defender una Tierra joven de apenas 6000 años a la idea de una Tierra “vieja” de millones de años.

De Felipe cree que “desgraciadamente, gran parte de la bibliografía del DI, y en especial la que ha llegado a España, confunde sistemáticamente el ‘hecho’ y el ‘mecanismo’ de la evolución. La falta de claridad en determinados aspectos del proceso evolutivo, la existencia de lagunas en nuestro conocimiento de cómo funciona la evolución y cualquier nuevo descubrimiento que todavía no se haya podido encajar en el marco general de los conocimientos biológicos son usados no para mostrar que todavía nos queda mucho por aprender sobre evolución, sino para afirmar gratuitamente que la propia idea de evolución sería un fraude científico. Y ahí es donde, en lugar de informar y debatir ideas, lo que se hace es desinformar y confundir al lector no especializado”.

Las autocorrecciones son parte de la ciencia y han hecho que la medicina, u otras disciplinas, lleguen al estatus actual del que todos nos beneficiamos. Los científicos explican que esas “lagunas” que el evolucionismo aún no ha explicado no tienen el suficiente peso como para poner en entredicho la teoría de la evolución. Ni mucho menos. Las evidencias del proceso evolutivo son abrumadoras y se reafirman a cada descubrimiento incluso dentro de estos mismos reajustes, algo que tratan de explicarnos también multitud de científicos cristianos [4].

Esto nos lleva a otra de las paradojas en la que incurren creacionistas y seguidores del Diseño Inteligente al poner bajo sospecha millones de comprobaciones y conclusiones realizadas por científicos a favor de la evolución mientras que, sin embargo, consideran un “hecho” las autocorrecciones realizadas por estos mismos científicos evolucionistas a quienes señalan como poco dignos de confianza.  Pero entonces… ¿Por qué hemos de considerar “un hecho” las autocorrecciones de los científicos evolucionistas cuando los creacionistas nos dicen que no son fiables? Se trata de doble rasero. Que los creacionistas destaquen como hechos solo aquellas declaraciones o investigaciones que se ajustan a su particular forma de leer La Biblia denota la enorme fuerza de la subjetividad en su sesgo cognitivo. También nos demuestra que quizás estos creacionistas no están realmente tan convencidos de que estos científicos evolucionistas no fiables.

El monopolio de los términos: Los evolucionistas cristianos también son “creacionistas” y creen en un “diseño inteligente” (pero de otro modo)

Creyentes y no creyentes evolucionistas explican cómo las corrientes dominantes del amplio y mal llamado movimiento del “Diseño Inteligente” no pueden considerarse científicas ya que a menudo no se fundamenta en dicho método. El auto nombramiento de esta visión como “Diseño Inteligente” es embaucador para muchos cristianos literalistas ¿Qué creyente de bien no afirma que el Universo es creación del “diseño inteligente” de Dios? ¡Todos los cristianos creemos esto! Los evolucionistas también. Pero otra cosa son los planteamientos no científicos del movimiento de origen estadounidense que confusamente se ha denominado “Creacionismo” o “Diseño Inteligente” tal y como Collins explica en su libro Cómo habla Dios.

Como propuesta para un debate más justo y menos confuso podríamos designar al movimiento Creacionista o Diseño Inteligente como -por ejemplo- “Creación instantánea” dejando el término “Creación evolutiva” para la perspectiva de una creación divina desarrollada mediante evolución.

Lo más paradójico de la postura creacionista es que La Biblia pierde una gran coherencia y credibilidad (justo lo contrario de lo que ellos pretenden) cuando se exige literalidad a Génesis 1 y 2. El relato bíblico nos aporta numerosas evidencias de que el autor no pretende describir acontecimientos literales ni siquiera para su tiempo. El relato de la creación va más allá y ofrece una revelación inspirada y transgresora desde otro tipo de enseñanzas no científicas mucho más liberadoras y pertinentes para su contexto como explicamos en nuestro artículo: ¿Fue Génesis escrito para ser leído literalmente? 

Por otro lado, es cierto que cada vez más creyentes bíblicos no tienen problemas con desvincularse del creacionismo y decantarse por una lectura alegórica de Génesis 1 y 2. Sin embargo, entre estos cristianos se percibe un mayor conflicto y nuevos interrogantes teológicos con las palabras de Pablo acerca del pecado de Adán y sus consecuencias teológicas desde una perspectiva evolutiva. Para quienes creemos en La Biblia como palabra inspirada la respuesta a este asunto paralelo no es tan complicada como en principio parece y la abordamos también en nuestro artículo: Si hubo evolución ¿Qué hacemos con Adán?

La genética del siglo XXI corrobora la evolución

Los avances (especialmente de la genética) de este siglo XXI han confirmado la teoría de la evolución. El hermano Francis Collins, quien también fue director del Proyecto Genoma Humano, expone algunos ejemplos divulgativos del hecho evolutivo desde la genética:

“Centrémonos en tres genes que están en el mismo orden en humanos, vacas, ratones y muchos otros mamíferos. EPHX2, GULO y CLU están en el mismo orden en estas tres especies.  Esta disposición en sí sugiere como mínimo un antecesor común; porque, de no ser así, ¿Qué razón habría para que se agruparan de ese modo? Totalmente diferentes en sus funciones, no parece haber una razón lógica y necesaria para esa proximidad. Pero ahí está.

Si he elegido esta agrupación de genes en concreto ha sido porque nos cuentan una interesante historia. Para la vaca y el ratón, esos tres genes son funcionales. Para el ser humano, el del medio, GULO, está realmente embrollado. De hecho, es lo que calificamos de pseudogen. La mitad aproximadamente de la zona de codificación está borrada. Sencillamente, no está ahí. Y no puede fabricar proteína. Poco es, en realidad, lo que puede hacer, excepto trasladarse de generación en generación pequeño fósil de ADN de algo que en un tiempo estuvo presente y activo.

¿Entraña eso alguna consecuencia? Y tengamos ahí en cuenta que se trata de una disminución de categoría, no un ascenso. Pero eso nos cuenta una historia particularmente interesante. GULO son las siglas correspondientes a gulonolactona de oxidasa. ¿Qué sustancia es esta? Se trata de una enzima que da lugar al último paso en la síntesis del ácido ascórbico, también conocido como Vitamina C. A causa de esa ausencia, los marineros de antaño enfermaban de escorbuto, sin padecerlo en cambio los ratones que viajaban en esos mismos barcos. Parece que es una de esas cosas que no necesitamos obligadamente, salvo en circunstancias excepcionales. Aparentemente se produjo una mutación haya ya mucho tiempo, pero sin que detrás de ello hubiera un factor evolutivo que forzara su desaparición. Los seres humanos somos deficitarios a la hora de producir Vitamina C, mientras que la mayoría de los animales no lo son. Y es interesante constatar que los chimpancés tienen el mismo problema.

Intentad vosotros ahora imaginar cómo pudo ocurrir eso en ausencia de un antepasado común. Si nuestra argumentación va a ir en la línea de que cada especie es el resultado de una instancia particular de creación, tendríamos entonces que Dios puso intencionadamente un gen defectuoso en el punto exacto en el que nuestros antepasados comunes habrían predicho que estaría, muy probablemente para poner a prueba nuestra fe. Algo que tendría que haber hecho tanto para el ser humano como para los chimpancés. Pero eso suena a un Dios que no es el que yo conozco, un Dios que ha actuado con el engaño, no con la verdad [5]

Darwin no pudo imaginar la basta evidencia de la que disponemos para pensar que la evolución es la explicación más plausible a día de hoy. No obstante, no todo es como Darwin pensaba y la ciencia debe seguir avanzando. Mañana las cosas pueden ser distintas.

En cualquier caso, los defensores de una creación instantánea son también mis hermanos. La convivencia, tolerancia y alegría de la comunidad en Cristo deber ser siempre un rasgo distintivo de la iglesia dentro también de este tipo de desacuerdos y legítimas convicciones desde uno y otro lado. Creer en inspiración de La Biblia y abrirse a la posibilidad de que Dios pudiera usar la evolución para traernos hasta aquí es una convicción compatible y armónica. A nuestro juicio, más que cualquier otra.

Para más explicaciones de cristianos evolucionistas creyentes en La Biblia ver:

https://www.cienciayfe.es/news/es/inicio/pi/14/mi/111/ni/5463

https://www.cienciayfe.es/es/documentos_biologos 

[1] The New York Times, 9  julio 2009

[2] Francis Collins, Como habla Dios, Temas de hoy, 2007

[3] https://www.protestantedigital.com/tubo-de-ensayo/41451/y-que-es-el-diseno-inteligente

[4] https://www.cienciayfe.es/es/curso_fundamentos_evolucion

[5] Francis Collins, Fe, ciencia y ateísmo. Básicos Andamio, 2015, pp. 36 y 37

“Llegué a poner “jajaja” por Whatsaap sin reírme de verdad”

“He llegado a poner emoijis que no sabía lo que significaban, como el de la chica con brazos cruzados y cara de susto”

Ana Rodriguez -nombre ficticio- reconoce que no siempre fue honesta con su marido por Whatsapp. “A veces le ponía “jajaja” cuando no me hacía tanta gracia lo que decía”, nos dice Ana en una entrevista en exclusiva para CDM.

Como Ana, miles de personas aseguran no ser 100% honestas con lo que expresan a través de las redes sociales. “Llegué a poner “Me gusta” a fotos del Facebook que no me decían ni fu ni fa. También lo hice con frases de Paulo Coelho que ponían mis amigos pero que en el fondo me parecían chorradas como camiones que estoy seguro que ni siquiera ellos entendían. Pero que quedaba intelectual y les hice “click”  para no quedar mal con ellos”, confiesa.

Llegué a poner “Me gusta” a fotos del Facebook que no me decían nada”

Esta usuaria tuvo que ingresar en la clínica especializada en enfermedades derivadas del uso de redes sociales DESFASE (DESintoxicación de FAlacias Siempre Expuestas). Pero Ana ya está rehabilitada de tanta tontería. “Aprovecho la entrevista para pedir perdón a mi marido. Admito [sollozos] que llegué a ponerle emoijis que ni sentía ni me gustaban”. Lo malo es que al ser una entrevista anónima, el marido de Ana nunca sabrá lo que pasó. Al menos la chica se siente liberada al haberlo confesado ¿Quizás eres tú el marido de Ana?

Un usuario de Facebook contrasta la veracidad de noticia que compartió

Minneapolis.

Se sospecha que el usuario no existe y que pudiera ser un fake

El suceso se ha producido en una biblioteca pública de Minneapolis (Minnesota), donde varios testigos aseguran que un usuario que interactuaba por Facebook dedicó cerca de dos horas a investigar la veracidad de una llamativa noticia antes de compartirla en su perfil. Según Andrew Spenser -nombre ficticio-, el usuario llamó personalmente a los autores citados como fuente de la noticia para ver si la información difundida era cierta. El protagonista de la noticia. –que no ha querido identificarse por temor a a que sus contactos de Facebook le expulsen como amigo- asegura que “no me gusta compartir noticias si no estoy seguro de su veracidad, incluso aunque me guste lo que pone. Y menos aún si mencionan a terceras personas que pueden verse afectadas. Se trata de una cuestión de valores”.

¿MONTAJE?

Sin embargo, expertos en redes sociales sospechan que se trate de un montaje. Fabricio Crespo, experto en fraudes online, observa similitudes con un fake difundido en 2008 en el que se decía que un adolescente onubense acudía directamente al Archivo de Indias para cotejar datos acerca del descubrimiento de América. Según aquel bulo, aquel supuesto joven acudía al centro de documentación de forma rutinaria antes de opinar en Twitter sobre cualquier nueva información relacionada con la conquista de América. Sin embargo, posteriormente se demostró que aquel adolescente nunca existió, ya que el Archivo de Indias de Sevilla nunca ha registrado visitas adolescentes desde 1992, año en el que un grupo de entró por error al Archivo buscando unos recreativos aledaños.

Denuncian serie de TV porque personaje cristiano no es friki

NOTICIAS. COSAS DEL MUNDO. Televisión.

Tras su polémico y decepcionante estreno en televisión, la nueva serie Crónicas Satíricas suspende cautelarmente su emisión. El motivo no es otro que la aparición de un personaje cristiano que no es un friki ni mal tío. “Al principio pensábamos que este personaje no tardaría mucho en ser descubierto con dinero blanqueado. O quizás mostrando alguna tara mental o almacenando cadáveres en la nevera. Pero pasaron dos capítulos y su comportamiento seguía siendo muy normal. Incluso era buena gente”, afirma indignado Matías Bueno, uno de los espectadores que ha demandado a AVERNO, la productora de Tresalcuarto encargada de la serie. “El colmo fue cuando la gente de la iglesia a la que acudía el personaje manifestaba cierto grado de coherencia con su fe y un entendimiento del mundo real. Y para colmo ayudaban desinteresadamente a los vecinos del barrio. Nos quedamos helados. No podemos tolerar que emitan cualquier cosa por TV. Esta vergonzante propaganda del cristianismo es algo impropio de un país laico y abierto del siglo XXI como el nuestro.

“No podemos permitir imposiciones de otro tiempo”, asegura el Defensor del espectador

Raúl Panocha, defensor del espectador, admite que la serie hiere la sensibilidad de muchos ciudadanos. «Nos escriben madres que cambian abruptamente de canal. A las 12 de la noche aún hay niños viendo la tele que pueden pensar que el cristianismo es bueno. Una sociedad moderna no puede permitir estos estereotipos”, concluye Panocha.

Uno de los guionistas de la serie reconoce que “probablemente nos pasamos de trasgresores al hacerle citar La Biblia desde su contexto y como un mensaje único y liberador para su tiempo. Pedimos disculpas si alguien se ha sentido ofendido. La próxima vez no faltará la burla. Lo siento mucho. Nos hemos equivocado y no volverá a ocurrir”. Finalmente, tras este aluvión de críticas la productora ha rectificado. Para los próximos capítulos de Crónicas Satíricas se reconvertirá a este polémico personaje cristiano en un exhibicionista y ludópata fanático de las peleas de gallos y de Britney Spears que afirmará haber venido de Venus en un barco.

“Dios no existe.  Y la gente debe saber que esto es así porque los científicos no tenemos opiniones de nada. Todo lo que decimos -del tema que sea- está demostrado en tubos de ensayo con experimentos irrefutables, como cuando alguien dijo que los extraterrestres son unos sinvergüenzas. ¿Y en qué estudio nos basado aquella vez para decir que los aliens son muy malos? En la observación: ¿Alguien ha observado a  E.T.? ¿Verdad que no hemos visto extraterrestres buenos? Pues eso. Sólo decimos verdades. Por esta razón, si quieres saber –por ejemplo- a qué partido político votar pregúntaselo a tu científico más cercano. Él nunca te dará su opinión ni te dirá nada fruto de sus traumas o experiencia personal. Todo lo que diga irá a misa. A una misa materialista y comprobable, se entiende. Y yo ahora digo que Dios no existe ¿Alguién lo ha visto? Pues eso.”

“El cura me dio un guantazo y vi las estrellas, pero no a Dios”

Respecto a los colegas científicos que han cuestionado estos  hallazgos basándose en la contradicción que supondría obtener conclusiones de algo que no es medible, el físico Estifen Hawkins no ha dudado en responderles: “Que sí, que sí. A mí un día un cura me dio un bofetón sin venir a cuento y aquello refutó cualquier argumento a favor de un Dios bueno y creador. Como dijo un primo de Galileo “vi las estrellas, pero no a Dios”. Y para colmo al cura le olía el aliento a ginebra una barbaridad elevada a N ¿Alguien quiere más pruebas?”

El famoso físico británico asegura que aquel sacerdote le golpeó sin razón alguna y que su gesto demostraría que detrás de un supuesto representante de Dios en La Tierra sólo habría azar y violencia. La tesis de Hawkins se han visto reforzada en los últimos días después de que algunos testigos aseguren haber visto al clérigo golpeando una máquina tragaperras en un bar gastádose un dineral en el juego. Se trataría, por tanto, de otra evidencia empírica y objetiva del dominio del azar y la violencia por encima de la fe.

Vuelve a encontrarse el Arca de Noé

NOTICIAS. COSAS DEL MUNDO. Ararat.

Aratat es el lugar donde La Biblia afirma que se posó el barco que sobrevivió al diluvio, un monte que acaba de registrar el arca de Noé descubierta número 497. Esta vez no fueron expediciones chinas ni estadounidenses sino un solitario vecino de la malagueña localidad de Alfarnatejo quien ha dado con el nuevo hallazgo arqueológico ¿Cómo llegó hasta el arca?  “Preguntando”, responde Angulo Benito, un octogenario arqueólogo aficionado que ya saltó a la fama en 1993 cuando publicó en su facebook fotos submarinas del Mar Rojo con las supuestas ruedas y carros egipcios que persiguieron a Moisés. “Aquello de las ruedas intactas bajo el mar empezó a difundirse como la espuma”, afirma Angulo sin aclarar el lugar exacto donde realizó las fotografías y sin explicar cómo es posible que las ruedas que fotografío se conserven tan bien bajo el agua (algunas incluso parecían llevar códigos de barras) tras miles de años trascurridos.

«¿Cómo encontré el arca?… Preguntando», afirma Angulo Benito, descubridor 497 del arca

En cuanto al descubrimiento de esta nueva arca, Angulo se lamenta de que “hay tantos barcos descubiertos en la montaña que cuesta saber cuál de todos puede ser el de La Biblia. Por las medidas, el mío sería perfectamente el auténtico. Pero hay otros siete exactamente iguales en 7 kilómetros a la redonda. Con tanto barco, a veces creo estar en Marbella” reconoce el Indiana Jones de Sierra Nevada, mote que le pusieron en su pueblo como homenaje a la película En busca del arca perdida. En cuanto al barco encontrado, Angulo reconoce que “todavía no me explico cómo un material tan degradable como la madera se ha mantenido intacto miles y miles de años ¡Es para no creérselo!”

Durante un momento de la entrevista Angulo admite algunas dudas sobre la autenticidad de su hallazgo. Mira el barco y dice: “ahora que me fijo bien… lo mismo este barco “no-é” el verdadero”, dice medio en broma medio en serio con su característico gracejo andaluz. Fuese como fuese, Angulo ya forma parte del elenco de descubridores de arcas de Noé aireados por multitud de creyentes en las redes sociales desde que existe Internet, o incluso antes.