sábado, julio 20, 2024
Inicio Blog Página 3

¿Científico vs. creyente? y Fe atea

UNA RESPUESTA AL NUEVO ATEÍSMO

¿Científico vs. creyente? y Fe atea

Este artículo es la parte 3 de 3 respuestas al nuevo ateísmo, especialmente al documental The Four Horsemen [i] (Los cuatro jinetes), un diálogo entre Richard Dawkins, Daniel Dennett, Cristopher Hitchens y Sam Harris. Estos 4 jinetes del ateísmo son los autores antirreligiosos más populares del siglo XXI. El término «nuevo» destaca una mayor beligerancia contra las religiones respecto a ateos anteriores.

Parte I: ¿Ateísmo brillante o fundamentalista? Parte II: El supuesto peligro de la religión moderada y el mal cometido por no religiosos.

¿Contradicción entre científico y creyente?

Durante la conversación entre los cuatro antirreligiosos más populares del siglo XXI hay un momento en el que Sam Harris arenga a los otros ateos para que muestren a los religiosos la contradicción que existe entre la fe religiosa y el universo que observamos. Pero lo que Harris está aquí pidiendo que nos muestren… es algo  contrario a los hechos. Al menos desde el cristianismo.

La evidencia de que la fe cristiana y la ciencia son más que compatibles la tenemos personificada en científicos abiertamente cristianos como Francis Bacon, Kepler, Robert Boyle, Michael Faraday o Maxwell. O en los autores de tratados de teología como Isaac Newton o Leibnitz. O en Georges Lemaître, el clérigo padre de la teoría del Big Bang que muchos ateos rechazaron de inicio precisamente por sus prejuicios antirreligiosos hacia una hipótesis que “sonaba a la creación del libro del Génesis [1]” (una especie de anti-Galileos del siglo XX pero auto revestidos de Galileo). O en el padre de los inventores, Nikola Tesla, quien dijo hacer ciencia “inspirado por el cristianismo [2]” y que desarrollaría la corriente alterna o la tecnología inalámbrica que hoy permite a los ateos criticar desde Internet la supuesta ignorancia científica de los cristianos.

Los nuevos ateos desconocen la influencia de La Biblia en el desarrollo de la ciencia moderna. Ignoran el papel crucial de Las Sagradas Escrituras en la desmitificación de la naturaleza[3] o su llamamiento para “examinadlo todo” (Génesis 1, 28). Para hacer ciencia. La idea cristiana de un Dios racional que deriva en una naturaleza ordenada y cognoscible no era algo asumido por entonces. Cuando la imprenta y La Reforma hicieron de La Biblia un libro de dominio público, muchos creyentes fueron impulsados a ser pioneros de la Revolución Científica. Anhelaban examinar la maravillosa creación de Dios.

Los típicos casos de supuesta incompatibilidad entre ciencia y cristianismo nunca fueron tales. Bruno, Servet, Vanini o “la representación mediática del caso Galileo como una cuestión de la ciencia contra la religión es una construcción social de finales del siglo XIX. Galileo fue víctima de una lucha de poder dentro del Vaticano, que se enfrentaba al ascenso del protestantismo. Una facción papal apoyó firmemente a Galileo; a otra no le gustaba. Al final, una de esas facciones se impuso [4]”. Era una cuestión de amenaza del poder e intolerancia de la época. El propio Galileo fue un cristiano que hizo importantes aportes teológicos, por lo que resulta absurdo colocarle como antagonista del cristianismo. Algo que a Galileo le gustaba señalar era que los astros dicen cómo va el cielo y Las Sagradas Escrituras dicen cómo ir al Cielo.

Volviendo al documental, cabe destacar lo que Dawkins dice de los científicos cristianos: “Todos conocemos personas que son capaces de realizar la proeza de dividir su cerebro y creer una cosa el domingo y luego otra totalmente contradictoria e incompatible el resto de la semana [5]”. Resulta chocante que un científico niegue aquello que él mismo admite como un hecho: La existencia de grandes científicos que son religiosos. Lo que por un lado afirma que es un hecho luego lo niega en su teoría antirreligiosa de incompatibilidad entre ciencia y fe. Dawkins insiste en que debemos basarnos en los hechos. Pero aquí los niega porque no le gusta el resultado. Así que Dawkins (con el beneplácito de los otros ateos durante la charla) define como “incompatible y contradictorio” ser científico y creyente a pesar de haber comprobado con su observación que tal incompatibilidad sólo habita en sus prejuicios. No parece propio de científicos ¿Verdad? Es por esto que podemos entender a Peter Higgs, el descubridor del bosón, cuando considera que “ciencia y religión son compatibles […] y que no todos los creyentes son fundamentalistas”, unos hechos que según un reputado ateo como Higgs convierten a Dawkins en “fundamentalista en el extremo opuesto [6]«.

Fe, fe ciega y el dogma del reduccionismo naturalista

Este nuevo ateísmo afirma contundentemente que no existe un Dios más allá de la materia. Si Dios existe –dicen- debería ser demostrado científicamente. Y como esto no ocurre –concluyen- Dios no existe.

Pero este reduccionismo naturalista es un dogma de fe. Y contradictorio. Dawkins admite que un ateo “es alguien que cree que no hay nada más allá del mundo natural y físico [7]”. Así que la premisa no es tan solo una creencia sino una contradicción porque no puede ser establecida por el método científico, una paradoja admitida por reputados pensadores ateos como Jacques Monod [8]. Tengamos también en cuenta que la ciencia asume la provisionalidad y la incertidumbre en sus procedimientos. Y, desde luego, afirmar que Dios no existe es un hecho es usar el nombre de la ciencia en vano porque no es una declaración científica. Así que quizás debamos buscar a Dios de otro modo más allá del método científico.

De hecho no usamos fórmulas para considerar a Beethoven o Miguel Ángel grandes artistas, y casi todos afirmamos que lo son. No hay ecuaciones para demostrar que mi madre me ama, aunque sea una de las cosas de las que tenga más certeza en la vida. Los nuevos ateos generalmente también creen en los Derechos Humanos cuando afirman que «todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad». Pero ¿Pueden demostrarlo? La respuesta es que no. Pero lo creen como verdad.

Los psicólogos han constado que los argumentos freudianos que algunos utilizan para explicar la religión como algo ilusorio también pueden ser usados para explicar el ateísmo [9]. Pero la fe cristiana es una respuesta a las evidencias, no a la ausencia de ellas. No es la fe ciega que los cuatro jinetes dibujan. Y ellos tienen también mucha fe como hemos visto. Solo cambia el objeto de la fe, un aspecto que parece inherente a la condición humana.

Sí debemos aplaudir a Dawkins por admitir aspectos que le hacen bacilar de su ateísmo. Reconoce que “las constantes vitales del Universo [también llamado «ajuste fino»] son demasiado buenas como para ser ciertas. Me parece que eso necesita algún tipo de explicación [10]”. Es una declaración incómoda para un documental a favor del ateísmo, por lo que de inmediato Dawkins rompe el fugaz hielo del momento y se pregunta: “Pero entonces ¿Quién creó a Dios?”. Y ahí zanja el asunto.

¿Quién creó a Dios?

Pero preguntarse: «¿En qué momento el Dios que ha existido siempre no existía y fue creado?» no tiene sentido lógico. Para Dawkins el punto de partida es su conclusión: Dios no existe. Y si suponemos como Dawkins que nuestro creador ha sido la materia, podemos devolverle la pregunta: ¿Quién o qué creó esa materia?

El influyente ateo Thomas Nagel critica, con razón, que haya ateos que traten de “explicar la existencia de Dios como una concatenación aleatoria de átomos. […] Eso no es lo que nadie entiende por Dios [11]”.

«Si demuestras la existencia de Dios creeré en Él«… ¿De veras?

El Dios cristiano no es medible por su propia definición de Dios. Y esto nos lleva a un punto importante del debate entre (algunos) ateos y creyentes: Estamos convencidos de que aunque pudiera demostrarse científicamente la existencia de Dios (como piden estos ateos), ninguno de ellos creería en él. Y decimos esto por lo que ellos mismos dicen, pues nunca identificarían un hipotético resultado tangible como la demostración del Dios todopoderoso, omnisciente, omnipresente y creador del Universo. Y en un sentido tendrían razón. Pues aunque a menudo digan lo contrario, dudo que ni siquiera estos ateos esperen que Dios pueda ser contenido en una probeta o fórmula. Sus contradicciones al referirse al tema de este modo así como sus fuertes emociones antirreligiosas convierten su tesis en un mero planteamiento circular.

En el libro El relojero ciego Dawkins dice que si una estatua le saludase con la mano sin mediar truco alguno (algo imposible), sólo diría “¡qué casualidad!” y lo consideraría como un repentino choque sincronizado de partículas subatómicas. Pero nunca un milagro. O si Dios se le apareciese hablándole -dice- pensaría que es una alucinación.

Así que, pase lo que pase, no creerán. Y menos aún satisfaciendo su demanda de un experimento que demuestre a Dios, porque dirían: “¿Cómo va a ser Dios una cosa medible? ¡Esto no puede ser Dios!». De hecho es lo que Dawkins ha manifestado en otras de sus chocante contradicciones: En la revista TIME, el biólogo admite que racionalmente no se puede descartar a Dios y que “si hay un Dios, será mucho más grande e incomprensible [12]” de lo que nadie “haya propuesto y podamos contemplar jamás” ¡Aleluya! Aquí Dawkins se convierte en un tipo de salmista que tumba de un plumazo su propio dogma de reducción naturalista ¡Dawkins se ha dado una bofetada a sí mismo! Como cristiano digo que Dawkins tiene aquí razón: Si Dios existe nunca será el de la crítica del nuevo ateísmo sino alguien más grande e incomprensible. Éste sí se parece algo más al Dios cristiano. Así que Dawkins se rebate a sí mismo -y lo hace muy bien- en TIME.

No quisiera abandonar el asombro de Dawkins ante el ajuste fino del universo (también llamado constantes vitales o universo sincronizado). Se trata de un hecho sumamente extraordinario [13]. O mejor dicho: una combinación cercana a lo imposible de millones de hechos extraordinarios a cada cual más cuasi-imposible. Anthony Flew, uno de los ateos más influyentes de finales del siglo XX, aceptó finalmente la existencia de Dios estupefacto ante el ajuste fino del universo que pide a gritos una inteligencia detrás.

El curioso caso de Hitchens y Francis Collins

En el documental sucede algo sumamente significativo. Hitchens parodia a los cristianos por su absurda forma de usar el cerebro. Nada nuevo. Se burla de Francis Collins por su conversión al cristianismo (min. 8). Curiosamente, cuatro años después de la grabación de este coloquio, Hitchens pedirá que su cáncer terminal sea tratado… ¡Por Francis Collins! [14] Existen miles de extraordinarios oncólogos y especialistas ateos en el mundo y Hitchens decide confiar su vida a un cerebro absurdo e impredecible sometido al delirio religioso (según dice Hitchens). Pero entonces, ¿Qué pasa sí durante el tratamiento Collins recibe una visión divina (alucinación para ellos) de ese Dios tiránico que le llama a hacer daño a Hitchens por ser un ateo malvado? ¿Y si la religión moderada le hubiera llevado al Dr. Collins a alguna locura contra su paciente? ¿No hubiera sido mejor pedir ayuda a cualquier ateo bien preparado? Nuestra conclusión es que Hitchens, a la hora de la verdad, sabía que la fe cristiana genuina funciona de forma muy diferente, menos dañina, de lo que él y sus colegas del nuevo ateísmo afirman una y otra vez.

Terminamos con el testimonio del Dr. Collins: “Con la mente libre de todas distracciones de lo que es realmente cierto e importante, sentí que había llegado a un punto en el que ya no había razones para oponerme. Mi anhelo era, sin duda, entregarme a esto. Ese día me hice cristiano. Hace ya treinta y un años. Me sentí asustado; temía convertirme en un ser sombrío, sin sentido del humor, y que me viera impulsado a marcharme a África o algo así. Pero no ocurrió nada de eso, sino que experimenté una gran sensación de paz y alegría por haber cruzado por fin ese puente. A diferencia de lo que había esperado, la fe no era algo en lo que sumergirse a ciegas, sino que iba de la mano con la razón [15]

Por Delirante.org

[i] The Four Horsemen, Coloquio organizado por RDFRS, grabado por Josh Timonen. 30/04/2007.Con subtítulos en español en: https://www.youtube.com/watch?v=tS_MT79m4Vw

[1] El País, Un cura dio la “más bella explicación de la Creación”, según Einstein, 30 octubre 2015

[2] El problema de aumentar la energía humana, en The Century Magazine, 1900

[3] Delirante.org, ¿Ciencia vs. fe y Biblia?

[4] El Pais, Alister McGrath, “El nuevo ateísmo está cayendo en desgracia”, 18/03/2016

[5] The Four Horsemen (Los cuatro jinetes). 1:04´:45”

[6] El Mundo. 27/12/2012. Actualizado 03/01/2013.

[7] El espejismo de Dios. Espasa Calpe, 2007, p. 23

[8] Jacques Monod. Chance and Necessity: An Essay on the Natural Philosophy of Modern Biology, Vintage Books, New York 1972, pp 160-180 [trad. Esp. Del orig. Francés: Azar y necesidad, Tusquets, Barcelona, 1989]

[9] Delirante.org, ¿Es Dios una proyección psicológica?

[10] The Four Horsemen (Los cuatro jinetes). 51´15”

[11] Thomas Nagel, The Fear of Religion, p. 26

[12] Time, 13/11/2006

[13] Revista RYPC, ¿Qué es el ajuste fino del Universo? 01-2011

[14] Daily Mail, Atheist Christopher Hitchens turns to evangelical Christian doctor in his fight against cancer, 26-03-2016

[15] Foro Veritas, Instituto de Tecnología de California, 2009. Adaptado del español: Fe, ciencia y ateísmo, Andamio, 2015, pp. 33-34

El supuesto peligro de la religión moderada… y el mal cometido por ateos

UNA RESPUESTA AL NUEVO ATEÍSMO

¿Puede hacer daño la religión moderada? ¿Y el ateísmo… puede hacerlo?

Este artículo es la parte 2 de 3 respuestas al nuevo ateísmo, especialmente al documental The Four Horsemen [i] (Los cuatro jinetes), un diálogo entre Richard Dawkins, Daniel Dennett, Cristopher Hitchens y Sam Harris. Estos 4 jinetes del ateísmo son los autores antirreligiosos más populares del siglo XXI. El término «nuevo» destaca una mayor beligerancia contra las religiones respecto a ateos anteriores.

Parte I: ¿Ateísmo brillante o fundamentalista? Parte III: Científico vs. creyente y Fe atea.

¿Propicia la religión moderada el terrorismo fundamentalista?

Estos cuatro jinetes del nuevo ateísmo tienen razón en muchas de sus críticas a las religiones. Pero decir que la religión moderada debe ser combatida porque propicia el terrorismo religioso o el fundamentalismo opresivo es una lógica errada y peligrosa que además se vuelve en contra de su propio ateísmo.

En el artículo anterior ya vimos cómo estos populares referentes del ateísmo no conocen nada bien las bases del cristianismo que tanto critican. Así que, como punto de partida, estos autores no son los más indicados para definir qué es eso del cristianismo moderado.

En segundo lugar, ¿De qué religión moderada hablamos? “De todas”, suelen decir los nuevos ateos. Pero como cristianos afirmamos que nuestra religión es la persona de Jesucristo, quien revolucionó su tiempo con la no-violencia. Así que afirmar que las enseñanzas de Jesús pueden propiciar matanzas es un disparate por mucho que se haya usado el nombre de Cristo para el mal a lo largo de la historia. El mismo Richard Dawkins llegó a reconocer que “no hay cristianos, hasta donde yo sé, volando edificios. No estoy al tanto de ningún cristiano bomba suicida. No conozco ninguna denominación cristiana que crea que el castigo por apostasía es la muerte [1]”. Como vemos, que alguien tan radicalmente anti-religioso como Dawkins afirma no conocer a nadie con este perfil entre los 2000 millones de personas se auto denominan cristianas es algo que dice bastante.

Hasta tal punto es evidente que Jesús prohíbe la violencia que Hitchens critica al cristianismo por su excesiva anti-violencia. Hitchens desea que “[los yihadistas] sean extirpados. Reconocer la necesidad de destruir al enemigo para sobrevivir. No me interesa lo que piensan. Sólo me interesa mejorar los métodos para destruirlos [2]”. Resulta paradójico que Hitchens pida desesperadamente la aniquilación total de los bárbaros actuales y que en otras ocasiones arremeta contra el Antiguo Testamento por una acción similar de los hebreos contra lo que sería «el ISIS» del año 3.400 a. C., los sanguinarios canaanitas [3]. Aparte de la contradicción: ¿Es serio criticar una acción militar de hace varios milenios desde valores actuales occidentales? ¿Y en qué quedamos? ¿Usamos la violencia contra el terror o no la usamos? No todo es blanco y negro, y menos aún cuando el mal humano se abalanza contra los nuestros en la vida real.

La propuesta atea de realizar una especie de guerra preventiva contra la religión moderada es cruel por muchas razones. Una de ellas es que bajo esta idea podríamos condenar a cualquier persona, pensamiento o amplios colectivos desde el mismo momento en el que otros malinterpreten o tergiversen sus palabras al relacionarlos con un mal. Conceptos como libertad o justicia, por ejemplo, son continuamente usados como bandera para matar u oprimir. Así que según esta premisa del nuevo ateísmo cualquier ideología moderada debería erradicarse ya que no existe ningún aspecto noble que jamás se haya pervertido. Nada sobreviviría.

La idea de combatir la religión moderada por su supuesto peligro potencial sería además un obvio boomerang contra el ateísmo mismo. Basta observar las últimas masacres cometidas por ateos contra creyentes desde el odio a las religiones [4]. Y esto no ocurre en la Edad Media sino en nuestro Occidente del siglo XXI ¿Y hasta qué punto el virulento discurso antirreligioso ha podido influir en estos asesinos llenos de odio hacia lo religioso? Apelando a la premisa de los cuatro jinetes: ¿Pediremos que se combata el ateísmo moderado? ¿O al menos el ateísmo agresivo? ¿Están dispuestos los nuevos ateos a ser coherentes y tomar de su propia medicina? Me temo que no.

El abuso de ejemplos negativos extraídos del inabarcable mundo religioso por parte de los nuevos ateos no sólo constituye una dialéctica falaz sino que alimenta la fobia social hacia quienes no piensan como ellos. Fomenta el rechazo hacia los religiosos ignorando que las generalizaciones negativas son el germen del odio y las guerras.

Y ya puesto a combatir ideologías moderadas, también podríamos arremeter contra el mismo Dawkins como científico, pues sin la ciencia moderada nunca habrían existido las bombas nucleares o el cambio climático. Por ejemplo.

El biofísico y teólogo en Oxford, Alister McGrath, afirma que “una de las ironías más grandes del Siglo XX es que muchos de los actos de homicidio, intolerancia y represión fueron cometidos por quienes pensaron que la religión era homicida, intolerante y represiva procurando erradicarla de la faz de La Tierra como un acto humanitario”.

Por desgracia, la perversa tesis impulsada por estos cuatro jinetes nos ayuda a entender en parte que los cristianos sean hoy el colectivo más perseguido del planeta [5]. (NOTA: Sería genial que tantos críticos actuales con La Inquisición o aberraciones medievales mostraran un interés similar en denunciar la masacre actual de cristianos, sobre todo porque con los perseguidos de hoy sí se puede hacer algo).

El mal cometido por ateos ¿Y ese no cuenta?

Conozco a ateos que son mejores personas que yo. Pero hay 3 hechos objetivos: 1) Existen ateos que matan por odio religioso. 2) El cristianismo de Jesús prohíbe matar y 3) El ateísmo carece de freno moral por sí mismo. Es decir: Que un universo sin propósito no nos puede decir qué está bien o mal. Son hechos objetivos.

Mientras que cualquier patología de cualquier persona religiosa les vale a los cuatro jinetes para criticar a las religiones, su premisa cambia radicalmente cuando se examina el ateísmo: Cuando es un ateo o agnóstico quien mata o abusa -dicen estos ateos- la cosmovisión atea del asesino no tendrá nada que ver con su crimen… Así que ¡Vaya! ¡Jaque Mate a los cristianos! ¡El ateísmo nunca hará malas personas y el cristianismo sí! así que se acabó el debate (modo irónico). Pero es evidente que está lógica tiene trampa ya que cualquier cosmovisión que tengamos sobre la vida afecta a nuestros actos y, por tanto, a quienes nos rodean. A algunos les afectará de forma más obvia y a otros menos, pero afectará. Ya sea que creamos que debemos amar a nuestros enemigos o -como dice Dawkins- que somos producto de un universo en el que “no hay propósito, no hay mal ni hay bien; nada, excepto una indiferencia ciega y sin misericordia [7]”. Así que debemos admitir que existe cierta coherencia en que haya ateos que se pregunten: ¿Por qué debería ayudar a los desfavorecidos si no me apetece? ¿Quién me obliga a no aprovecharme de los demás si hacerlo me beneficia y me hace feliz?

La ausencia de freno moral la vemos todos los días en estafadores, violadores, políticos corruptos, ladrones, asesinos… etc… que no creen en ningún Dios al que deban dar cuentas. Que hay hipócritas religiosos está claro. Pero más claro aún, como dice el Nobel Czeslaw Milosz, que «hoy el verdadero opio del pueblo es creer que no existe nada tras la muerte. Vivir con el consuelo de que todo nuestro mal, nuestra codicia no serán nunca juzgados [6]«. La cosmovisión atea no ofrece una base moral que impida abusar de otros. Y ojo. Ya dijimos que esto no significa que los ateos no puedan ser buena gente. Pero la buena ética del ateo vendrá por otras vías (como el trasfondo cristiano occidental o su educación, por ejemplo), y no del ateísmo como tal. El ateísmo no dice nada acerca de por qué debemos ser pragmáticos o por qué nos viene bien tener leyes para no matar, etc. El ateísmo es ajeno a cualquier justificación última para una bondad o moralidad social de mínimos obligatoria. Ser ateo y asesino no es incoherente. El ateísmo niega a Dios y ya está. No te obliga a ser malo… ni bueno. Sin embargo, Jesús sí establece una base moral para el bien y el mal. Él, fundador del cristianismo, nos dice que no hagamos mal sino el bien a todos. El amor es para Cristo una obligación moral.

“Librepensadores” que rehúyen de un análisis lógico y equilibrado

Imaginen que yo dijese que estoy dispuesto a analizar racionalmente el ateísmo sin tener en cuenta nada bueno que éste produzca. Cualquiera me diría que soy un fanático o algo peor ¿Verdad? Pues es exactamente lo que Daniel Dennett dice de las religiones [8]. Reconoce aspectos buenos de las creencias pero no está dispuesto a incluirlos en su análisis. Y los otros tres jinetes parecen conformes. Pero, ¿No es paradójico que esta oda al subjetivismo venga de quienes nos animan a ser críticos con todo?… con todo…  con todo lo que ellos eligen criticar, claro. Pero ¿Se imaginan que yo pidiera la eliminación de toda ciencia señalando solo sus errores y horrores?… Y desde luego no faltarían casos concretos bestiales: Nagasaki, Hiroshima, Chernóbil, farmacéuticas abusivas, cambio climático, y un largo etc. Pero la mayoría de nosotros concluiríamos que no sería justo eliminar la ciencia porque también existe una ciencia muy bien aplicada. Y ni siquiera estos ejemplos son correctos para ilustrar nuestro debate porque las críticas al cristianismo de los cuatro jinetes rara vez representan al cristianismo de Jesús. No serían errores del cristianismo sino del anti-cristianismo que tanto se denuncia en La Biblia. Sin embargo, los desastres nombrados sin son aplicaciones de la ciencia.

Resumiendo: Los sorprendentes y falaces principios de los cuatro jinetes para su supuesto análisis crítico de la religión y el ateísmo son los siguientes:

1) Nada malo que hagan los ateos es válido para criticar el ateísmo. Estar convencido de que no existe un propósito para la existencia ni una moral objetiva de obligado cumplimiento no afectará en absoluto al mal que uno haga.

2) Sí valdrá como argumento racional cualquier disparate de cualquiera que se considere cristiano (hay 2000 millones en el mundo) para condenar el cristianismo de Cristo como un todo. No importa si el ejemplo que ellos critican representa exactamente lo contrario de lo que Jesús hizo y enseñó.

3) Los nuevos ateos no incluirán en este análisis preocupado por la verdad y los hechos nada bueno ni nada que refleje el cristianismo enseñado realmente por Jesús.

A usted, lector, ¿Le convence esta lógica argumentativa del autodenominado ateísmo brillante? ¿Les parece racional y ávida de objetividad? Juzguen ustedes.

Tampoco es casualidad que estos cuatro jinetes provengan de países de origen cultural cristiano. La alfabetización, la libertad de expresión y el pensamiento crítico individual fueron de la mano del acceso libre y sin intermediarios a La Biblia ¿O acaso Jesús no puso en cuestión su mundo? ¿No hacía preguntas en público para que todos pensaran por sí mismos? ¿No cuestionó con preguntas a los abusadores y jerarcas religiosos? ¿No cuestionó también a los antirreligiosos?

Concluimos citando un análisis publicado por la Universidad de Oxford acerca de 100 estudios sistemáticos que examinaron la relación entre religión y bienestar que mostraron lo siguiente [9]:

  • 79 reflejaron al menos una correlación positiva entre implicación religiosa y bienestar
  • 13 no encontraron una relación clara entre religión y bienestar
  • 7 encontraron relaciones mixtas o complejas entre religión y bienestar
  • 1 encontró una relación negativa entre religión y bienestar

Vemos que la visión radicalmente dañina de la religión del nuevo ateísmo aparece solo en el 1% de los resultados experimentales mientras que el 79% otorgan inequívocamente una correlación beneficiosa entre fe y bienestar. Estamos seguros que esa correlación negativa del 1% no coincide con una visión correcta del Jesús de los evangelios sino con una distorsión del mismo o con otras religiones. Quienes aquí escribimos damos fe de los beneficios del evangelio en nuestra vida y en quienes nos rodean. Personas que reciben bien incluso siendo nuestros enemigos y sin que sepan que lo hacemos por causa de nuestra fe. Por amor a Dios y al prójimo. Como Cristo nos enseñó.

Por Delirante.org

Más respuestas a Los cuatro jinetes en: Parte I: ¿Ateísmo brillante o fundamentalista?  Parte II: Científico vs. creyente y Fe atea.

[1] The Four Horsemen, Coloquio organizado por RDFRS, grabado por Josh Timonen. 30/04/2007.Con subtítulos en español en: https://www.youtube.com/watch?v=tS_MT79m4Vw

[1] The Times, Scandal and schism leave Christians praying for a ‘new Reformation. Entrevista a Dawkins, por Ruth Gledhill. 02/10/2010

[2] The Four Horsemen (Los cuatro jinetes). 1 h. 10´01”

[3] Delirante.org, Guerra y violencia en el Antiguo Testamento.

[4] EFE 06/11/2017. Ateo confeso mata a 26 personas en una iglesia de Sutherland Springs. La Voz de Galicia 11/02/2015. Un ateo fanático mata a tres estudiantes musulmanes; El Pais 18/06/2015. Un hombre mata a nueve personas en una iglesia en Charleston; El Pais 04/10/2016. El asesino de cinco niñas en Pensilvania: «Estoy lleno de odio contra Dios. El Mundo 02/10/2015. El autor de la matanza de Oregón sólo mató a quien confesaba ser cristiano

[5] Europa Press, 215 millones de cristianos en el mundo sufren persecución alta, muy alta o extrema, 11/01/2017

[6] Czeslaw Milosz, The Discreet Charm of Nihilism, _New York Review of Books, 19 Noviembre, 1998

[7] Richard Dawkins, River out of Eden: A Darwinian View of Life , London: Phoenix, 1995,  p.133

[8] The Four Horsemen (Los cuatro jinetes). 1. 44:00”

[9] Koenig, H.G., and Cohen, H.J. The Link between Religion and Health: Psychoneuroimmunology and the Faith Factor, Oxford: Oxford University Press (2001), p. 101. Para otros trabajos sobre este punto, véase Miller, W. R., and Thoreson, C.E. ‘Spirituality, Religion and Health: An Emerging Research Field’, American Psychologist (2003) 58, 24-35; Galanter, M. Spirituality and the Healthy Mind: Science, Therapy, and the Need for Personal  Meaning, Oxford: Oxford University Press (2005). Tomado en español de Alister McGrath  ¿Ha matado la ciencia a Dios?, Documento Faraday nº 9, Cienciayfe.es. Publicado originalmente por Faraday Institute for Science and Religion (Instituto Faraday para la Ciencia y la Religión), 2007, trad, 2011>

Nuevo ateísmo: ¿Brillante o fundamentalista?

UNA RESPUESTA AL NUEVO ATEÍSMO

¿Ateísmo brillante o fundamentalista?

Este artículo es la parte 1 de 3 respuestas al nuevo ateísmo, especialmente al documental The Four Horsemen [i] (Los cuatro jinetes), un diálogo entre Richard Dawkins, Daniel Dennett, Cristopher Hitchens y Sam Harris. Estos 4 jinetes del ateísmo son los autores antirreligiosos más populares del siglo XXI. El término «nuevo» destaca una mayor beligerancia contra las religiones respecto a ateos anteriores.

Parte II: El supuesto peligro de la religión moderada y el mal cometido por no religiosos. Parte III: Científico vs. creyente y Fe atea.

Creemos en Jesús, no en lo que los cuatro jinetes dicen que creemos

Las generalizaciones nunca son justas. Y menos cuando como cristiano me apuntan criticando creencias distintas a las mías o como si todas las religiones fueran lo mismo ¿Qué sentido hay en que me acusen con aquello que también critico? Si existen 10.000 religiones, los cristianos somos ateos de 9.999 de ellas, sobre todo de la cristiana cuando no refleja al Jesús de los evangelios. Son principios de sentido común que no suelen asumir los cuatro jinetes del ateísmo. Esto explica, por ejemplo, por qué otros ateos los tildan de fundamentalistas (siempre usaremos el término “fundamentalista” en su acepción negativa).

Jinetes fundamentalistas… según otros ateos

Numerosos intelectuales ateos de gran influencia han criticado este popular ateísmo autodenominado brillante. El darwinista Michael Ruse nota que “ninguno [de estos ateos] ha estudiado la fe cristiana seriamente para poder opinar sobre sus ideas. Resulta burdo y llanamente inmoral aseverar que el cristianismo es tan sólo una fuerza del mal [1]”. Del libro de Dawkins, El Espejismo de Dios, Ruse dice que le “hace sentir vergüenza de ser ateo [2]”. El filósofo Thomas Nagel califica los argumentos de Dawkins como “especialmente débiles [3]. Peter Higgs, Nobel de física 2013 y descubridor del famoso bosón que lleva su nombre, califica a Dawkins como “fundamentalista en el extremo opuesto” [4]«.

El creyente común pone el grito en el cielo ante los abusos en el nombre de Dios. Pero ni nosotros ni los cuatro jinetes hemos inventado nada nuevo. Amos, Miqueas, Jeremías, Ezequiel, Isaías… fueron profetas de La Biblia que arriesgaron sus vidas denunciando el abuso religioso milenios antes. También fueron religiosos fundamentalistas del Dios bíblico (los fariseos) quienes llevaron a Jesús a la cruz. Son ejemplos del abuso en el nombre de Dios como acto blasfemo anti-cristiano [5]. Así que la denuncia de la opresión religiosa no es un argumento contra el cristianismo sino cristianismo en estado puro, algo sencillo de entender para quien quiera entenderlo.

Al comienzo del coloquio Hitchens parece admitir que es injusto mencionar a frikis o asesinos como ejemplos del cristianismo objetivo. Quiere entenderlo… ¡Pero de inmediato cita a un clérigo que atribuye a los homosexuales el castigo de un terremoto! El ejemplo que pone Hitchens es un esperpento que no representa al cristianismo. Jesús enseñó que las cosas no suceden así y que este tipo de males no deben relacionarse con supuestos pecados tal y como algunos hacían por entonces (Juan 9, 1-3). Cristo desafió el mundo antiguo rompiendo con esta cosmovisión y adelantándose a Hitchens en su denuncia, quien de nuevo hace decir al cristianismo justo lo contrario de lo que realmente dice.

La estrategia dialéctica de los cuatro jinetes es tan simple como antigua y falaz: Mostrar lo patológico como normal, como si el esperpento fuese el cristianismo de Jesús en el que creemos.

Hacen y critican teología sin saber teología

La falta de nociones teológicas es una característica clave del nuevo ateísmo. Terry Eagleton, conocido crítico literario y catedrático de teoría cultural, dice: “Imagine a alguien pontificando sobre biología sin haber leído nada más que “El libro de los pájaros británicos”, y tendrá una idea aproximada de lo que se siente leer lo que escribe Richard Dawkins sobre teología[6]”. Los cuatro jinetes desprecian la teología a la par que sientan cátedra con interpretaciones sensacionalistas que no tienen en cuenta el contexto histórico–cultural y que cualquier exégeta descartaría al instante.

Un ejemplo de esta actitud es cuando Dawkins dice que “Ama a tu prójimo no significa lo que ahora pensamos que significa. Solo significa “Ama a otro judío [7]”. El Dr. John Lennox observa cómo Dawkins ”se basa en Levítico 19, 18 “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Pero Dawkins ni siquiera se molestó en leer el resto de Levítico 19 […] Amar al prójimo no significaba limitarse a su propio grupo: “Cuando un extranjero resida con vosotros […] lo amarás como a ti mismo, porque extranjero fuisteis vosotros en Egipto (Lv 19: 33-34) [8]”. Como vemos, Dawkins no solo mutila un pasaje para hacerle decir lo contrario sino que omite que cuando Jesús dijo “Ama a tu prójimo como a ti mismo” le preguntan: “¿Quién es mi prójimo?” él responde con la parábola del buen samaritano (Lc. 10:25-37), el pueblo rival y odiado por los judíos, rompiendo así toda frontera étnica. Luego Pablo enseñó que “en Cristo ya no hay judío ni griego” (Ga. 3, 28) y Pedro tuvo un sueño que acabaría con cualquier atisbo de localismo étnico en el cristianismo (Hech. 10:1-48).

Así que sin ni siquiera entrar en ninguna teología profunda vemos que la aversión religiosa de Dawkins le impide ver aquello que es nítido y evidente ¿Nos fiaremos entonces de él en otros asuntos teológicos más complejos? No parece que Dawkins sea la fuente más rigurosa para analizar La Biblia.

El teólogo John Haught afirma que la comprensión de la fe de estos ateos “permanece sistemáticamente en el mismo plano indocto que la religiosidad irreflexiva, supersticiosa y “literalista” de aquellos a quienes critican [9]”. Francis Collins, uno de los grandes científicos del siglo XXI convertido al cristianismo, observó en estos ateos “el viejo truco del arte del debate y la retórica; se tergiversa lo que diga el contrario para seguidamente demoler sistemáticamente sus “argumentos” [10]”. No cabe duda de que si los cuatro jinetes fueran más rigurosos con aquello que critican, perderían interés para el gran público sin formación teológica al que se dirigen.

Alister McGrath, triple doctorado por la Universidad de Oxford, observa que Dawkins “parece pensar que una ignorancia de las ideas cristianas es una señal de virtud intelectual. […] Para mí la virtud intelectual está en estudiar, entender y apreciar una visión del mundo, aun cuando crea que está equivocada. Yo era ateo cuando era joven, y rechacé el cristianismo por razones muy similares a las de Dawkins. Ahora veo que simplemente no entendía el cristianismo. Pero nunca ridiculizaría el ateísmo [11]”.

Un ejemplo recurrente del simplismo de los cuatro jinetes consiste en exponer la creación del Universo de Génesis 1 como si su lectura literal fuera la interpretación obligatoria. Pero nunca los veremos analizando el relato desde su contexto histórico-cultural [12], que es lo que debe hacerse y lo que dicta el sentido común… si es que nos interesa ser justos y conocer la verdad, claro.

Durante el documental los cuatro jinetes generalizan acusando a los jerarcas religiosos de timadores y corruptos, lo cual es un juicio contrario a los hechos. En mi relación con jerarcas cristianos durante años he visto fundamentalmente a personas que aman a los demás sacrificando su prestigio y dinero. Hay timadores, sí, pero pocos. Y en todo caso serían actitudes anti-cristianas por definición. El cuadro pintado por los cuatro jinetes existe y es denunciable, pero no es el general ni -por supuesto- el que define qué es el cristianismo.

Resumen: Los ejemplos negativos ofrecidos por los nuevos ateos evidencian que todo puede ser objeto de distorsión e instrumentalización para el abuso. Y sobre todo se parte de aquello que es bueno para abusar. Y esto le ocurre al cristianismo. Pero los cuatro jinetes desconocen realmente el cristianismo y no desean su análisis justo y ponderado (¡Así lo admite Daniel Dennett en el documental! 1 h. 44´). El propósito de los cuatro jinetes es atacarlo sin importar cuan sesgados o irracionales sean los métodos. Y esto es algo que parece entusiasmar a muchas personas que se auto consideran libres pensadores. Nada nuevo en la era de la posverdad.

Por Delirante.org

[i] The Four Horsemen, Coloquio organizado por RDFRS, grabado por Josh Timonen. 30/04/2007.Con subtítulos en español en: https://www.youtube.com/watch?v=tS_MT79m4Vw

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Michael_Ruse

[2] De la portada de Alister McGrath y Joanna McGrath. The Dawkins Delusion?, Dwners Grove, OL: InterVarsity Press, 2007

[3] Thomas Nagel, crítica de El Espejismo de Dios, The Fear of Religion, The New Republic (23 de octubre de 2006); p. 29.

[4] El Mundo. 27/12/2012. Peter Higgs: ‘No soy creyente, pero la ciencia y la religión pueden ser compatibles”. Actualizado 03/01/2013

[5] Delirante.org, El Cristianismo ¿imposición y barbarie?

[6] Terry Eagleton, London Review of Books Vol. 28, No. 20, 19 /10/2006, p. 32

[7] Richard Dawkins, El espejismo de Dios, Espasa, 2007, p. 272

[8] John Lennox ,Disparando contra Dios, Andamio, 2016, p. 182

[9] John F. Haught, Dios y el nuevo ateísmo: Una respuesta crítica a Dawkins, Harris y Hitchens, Sal Terrae, 2012, pp. 14-15

[10] Francis Collins, Fe, ciencia y ateísmo, Andamio, 2015, p. 39

[11] El Pais, Alister McGrath, “El nuevo ateísmo está cayendo en desgracia”, 18/03/2016

[12] Una sencilla interpretación contextualizada de Génesis 1 puede leerse en http://delirante.org/?p=181

>

Guerra y violencia en el Antiguo Testamento

Violencia en el Antiguo Testamento

Analizar críticamente un texto escrito hace miles de años es complicado y arriesgado. Un error común es aplicarle un juicio moral desde nuestro Occidente del siglo XXI. Así que un análisis ponderado debe esforzarse por conocer aquel contexto ideológico y cultural, la intención del autor y qué debieron entender sus coetáneos. Eso para empezar, dejando aparte cuestiones lingüísticas o de traducción.

No son instrucciones para los cristianos

El Antiguo Testamento narra la evolución de la relación de un pueblo con su Dios en una antigüedad muy, muy lejana. Es la historia de una nación teocrática que hoy no existe como tal. En contraposición, el Nuevo Testamento presenta la llegada un Reino espiritual y universal muy diferente. Es una luz progresiva que ha llegado a una comunidad sin teocracia terrenal ni ejército, sino siguiendo a un Jesús sin violencia ¡Y perdonando a los enemigos!

Cuando unos discípulos sugieren a Jesús poder realizar un envío sobrenatural de fuego para castigar a quienes los rechazaban, él los reprende diciendo: «¡No sabéis lo que estáis diciendo! Yo he venido para salvar almas, no para perderlas» (Lucas 9, 54-56). El mensaje de Cristo era sorprendentemente pacifista en unos tiempos donde la guerra y la violencia no eran tan cuestionadas. El cristianismo era mucho más retador de lo que imaginamos. (Ver más en: Cristianismo: ¿Imposición y Barbarie?). Lo paradójico de estos relatos bélicos del Antiguo Testamento es que hoy nos ofenden porque nuestra mentalidad occidental ha sido muy moldeada por el pacifismo cristiano que aboga por el poder del amor como respuesta entre seres humanos que son imagen y semejanza de Dios.

No obstante, el Antiguo Testamento no puede verse como algo antiguo que no nos dice nada sino como un rico compendio del que aprendemos muchas cosas. Aprendemos de los errores y los aciertos de aquel pueblo en su relación con Dios. Aprendemos de las consecuencias del mal y otras muchas cosas. Partimos de comprender que aquel Israel del Antiguo Testamento tuvo que sobrevivir en una cultura de guerras en la que no había aliados ni Naciones Unidas mediando en conflictos. Todo era diferente y resulta injusto aplicar a la antigüedad un juicio moral occidentalizado post-cristiano como si aquello ocurriese hoy.

La Biblia denuncia el abuso en nombre de Dios

Muchos críticos anti-religiosos tergiversan el sentido de la típica afirmación cristiana: “La Biblia es La Palabra de Dios” aplicándole un sentido fundamentalista y literalista. Pero La Biblia no se escribió para usarse toda ella como un copia y pega para los cristianos actuales. Quien sepa algo de teología sabrá que esa visión extrema propia de religiosos y ateos fundamentalistas (en el sentido de falta de ponderación) no es la forma en la que nos cristianos clásicos suelen acercarse a La Biblia.

No es raro, por ejemplo, escuchar hoy críticas a La Biblia por acontecimientos ¡Que el Dios de La Biblia condenaba! Esos críticos no entienden (o no quieren entenderlo) que La Biblia contiene textos descriptivos que no son prescriptivos. Los cristianos no tenemos tanto problema con las barbaridades que La Biblia muestra porque son un reflejo del mundo real sin más ¿O acaso un relato ideal estilo Disney hubiera reforzado la credibilidad de La Biblia? Más bien no.

Que La Biblia sea un libro inspirado implica que a los creyentes nos inspiran sus relatos. Que aprendemos. Y en La Biblia vemos a un Dios paciente con torpes humanos dándonos una luz cada vez más progresiva que culmina en Jesucristo. Esto no implica que debamos aplicar hoy cada frase de La Biblia sin tener en cuenta el contexto ni por qué se dijo tal o cuál cosa. La Biblia es una historia de relaciones redactada por personas inmersas en una cultura y mentalidad con problemas y situaciones muy concretas.

El erudito Cristopher J.H. Wright comenta que “hay algunos casos en el Antiguo Testamento en que la gente pensó que Dios quería algo y más tarde encontraron que estaban equivocados […] hay ejemplos en los que Dios rechaza la violencia excesiva, aun cuando el que la cometía pensaba que estaba actuando por mandato de Dios. Jehú, por ejemplo, fue ungido por Elías con la comisión de destruir la casa del apóstata Acab y Jezabel (2 Reyes 9:6-10). Convirtió el asunto en un baño de sangre y exterminó a todos los sacerdotes de Baal. Más tarde, Oseas condenó aquellas acciones (Oseas 1:4) [1]”.

Como vemos, nadie está libre de abusar del nombre de Dios tal y como queda registrado en La Biblia para nuestra advertencia. De nuevo, es mirando a Jesucristo que sabemos cuál es la verdad de su amor y perdón para poner en práctica hoy.

Culturas muy alejadas al Occidente del siglo XXI

Un ejemplo común para condenar hoy la supuesta crueldad del Dios de La Biblia es el famoso «ojo por ojo» tan popular en la antigüedad de Oriente próximo. Pero fijémonos en las diferencias entre La Biblia y sus culturas vecinas (las diferencias positivas respecto a su contexto son fundamentales para valorar La Biblia como inspirada). La pena de muerte en el Antiguo Testamento tenía un fin disuasorio. Pretendía evitar la violencia, el engaño o la traición en una cultura sin carta de Derechos Humanos. Su pretensión disuasoria fue tan grande que hay estudios que aseguran que durante siglos Israel apenas debió recurrir a la pena de muerte.

Una vez un ateo me dijo: “No creo en el Dios de La Ley del Talión” (refiriéndose al  “ojo por ojo” del Antiguo Testamento). Pero su conclusión no venía de un estudio exhaustivo de esta ley sino de acercamientos superficiales y prejuiciosos, pues el ojo por ojo de los hebreos pretendía equidad y no venganza. Además (otra confusión muy extendida), los judíos nunca aplicaron literalmente la Ley del Talión porque no la entendieron así, razón por la que no había tullidos en Israel. (Puedes leer aquí en qué consistía La Ley del Talión judía). Es solo un ejemplo que evidencia cómo todos tiramos de tópicos que se retroalimentan como supuestas verdades incontestables entre quienes comparten dichos prejuicios.  

Así que antes de exclamar: “¡Qué barbaridad lo que dice en La Biblia!”, debemos atender al contexto. Y quizás comenzar por preguntarnos “¿Qué otra Ley de aquel tiempo hubiera preferido yo? ¿Qué hubiera creído yo -como persona bondadosa, inteligente y amorosa- hace 3000 años?”. ¿Y si los receptores de La Biblia eran menos bárbaros que sus naciones vecinas tal y como las evidencias demuestran?

El exterminio de Canaán

Pasemos a un punto más complejo: ¿Qué pasa con las narraciones más violentas del Antiguo Testamento? ¿Qué hay del Dios que ordena guerra y exterminio? Son preguntas difíciles que podemos complementarlas con otras preguntas también difíciles: ¿Cómo podría un Dios justo no hacer nada contra seres extremadamente perversos (como algunos de los vecinos del Antiguo Israel) y seguir siendo justo y amoroso? ¿Hubiera sido la indiferencia de Dios moralmente más aceptable que acabar con estos pueblos sanguinarios? No es un asunto fácil.

Creemos que es justo que la crueldad sea juzgada

Entender el proceso de revelación como un avance progresivo tiene en cuenta que el antiguo Israel tenía normas para la guerra que enfatizaban la importancia de la justicia, la diplomacia y la proporcionalidad (Deuteronomio 20). El Israel de La Biblia no era un ¡Vivan las matanzas! que algunos pintan volcando su énfasis literalista en algunos textos y olvidando muchos otros. La Guerra para Israel era el último recurso y el llamamiento a la aniquilación total era una opción extrema reservada para la crueldad total de otros pueblos y que fue aplicada muy pocas veces a lo largo de cientos de años (como para las ciudades de Jericó y Hai en Josué 6-8). A aquellos enemigos se les daba un largo tiempo para arrepentirse y así evitar la guerra. Y los que se arrepienten no mueren y reciben misericordia (Rahab o Saúl y los amalecitas; 1 Samuel 15).

Sin olvidar que los humanos proyectaron a menudo sus propios deseos y contextos culturales imperfectos en boca de Yavé, el Dios de La Biblia no se presenta como un ser bobalicón de barba blanca al que todo le da igual. No es impasible ante quienes se recrean en la violencia, el abuso del débil, la violación de familiares o sacrificando niños a sus dioses (que era lo que sucedía en Canaán según Levítico 18). Pero tampoco es un Dios imprevisible al que nadie ve venir. Hay un énfasis en un Dios que avisa y llama previamente al arrepentimiento y al cambio para la justicia. Y a menudo tras siglos de paciencia esperando el arrepentimiento de los malhechores. Estoy seguro de que muchos que hoy critican las matanzas de La Biblia se hubieran quejado de un Dios tardo para aniquilar a los malos si les hubiera tocado vivir en tiempos del Antiguo Testamento. Hagas lo que hagas lo fácil es ser crítico con aquellos relatos.

Tan cierto como que yo vivo —dice El Señor—, que no me alegro con la muerte del malvado, sino con que se convierta de su mala conducta y que viva” (Ezequiel 33, 11).

¿Cómo era Canaán?

La crítica a la supuesta violencia del Dios del Antiguo Testamento suele centrarse en la conquista de Canaán por parte de Israel. Pero ¿Cómo era Canaán? Han pasado milenios y no sabemos demasiado de aquello, pero lo poco que sabemos pone los pelos de punta:  Violaciones y mutilaciones de niños eran algo normal, por ejemplo.

Sobre Canaán se dijo que “La sangre era tanta que le llegaba hasta las rodillas; no,  hasta el cuello. Bajo sus pies había cabezas humanas; sobre ella manos humanas volaban como langostas. Su placer por las carnicerías es bien conocido: su hígado se llenaba de risa, su corazón rebosaba de gozo [2]”. Moloc era una deidad cananea del inframundo con cabeza de toro y cuerpo humano con entrañas de fuego y en cuyos brazos estrechados se depositaba un niño para ser quemado vivo [3]. Clitarco de Alejandría informaba cómo “conforme las llamas que quemaban al niño rodeaban su cuerpo, las extremidades de encogían y su boca parecía formar una mueca como si se estuviera riendo, hasta que se encogía los suficiente para caer dentro de la marmita [4]

A la luz de este tipo de maldades, Miroslav Volf admite como “antes pensaba que la ira no era digna de Dios. ¿No es Dios amor? […] Mi resistencia a la idea de la ira de Dios se vino abajo en la guerra de la antigua Yugoslavia, la región de donde yo vengo. Según las estimaciones, 200.000 personas fueron asesinadas y 3 millones de desplazados. Aldeas y ciudades destruidas, mi pueblo bombardeado día y noche; algunas personas fueron maltratadas más de lo que se pueda imaginar, y yo no podía imaginarme que Dios no estuviera enfadado [5]

Los cristianos somos pacifistas. Pero nuestra cultura aborda el problema de la violencia de forma muy contradictoria: Se pone el grito en el cielo contra todo tipo de violencia, pero pedimos que el cruel abusador reciba castigo y sufrimiento por su mal. Las personas normalmente son contrarias a todo tipo de violencia hasta que el horror nos golpea de forma cruel e intencionada. Uno de los ateos que más libros contra la religión ha vendido en este siglo XXI, Cristopher Hitchen. comenta: “Es una cuestión de supervivencia. Quiero que [los yihadistas] sean extirpados. Es reconocer la necesidad de destruir al enemigo para sobrevivir. No me interesa lo que piensan. Sólo me interesa mejorar los métodos para destruirlos [6]”.

El doble juicio moral actual

¿Cómo debemos reaccionar cuando terceras personas están siendo violadas o exterminadas? ¿Basta con postear en Facebook un «¡Stop violencia!» mientras el agresor mutila? Aunque quizás no compartamos su visión violenta contra los yihadistas, el ateo Hitchens acierta al denunciar la demagogia actual de arremeter contra el cristianismo no violento: “Muchos ateos no quieren valorar la extirpación de los yihadistas. Prefieren atacar a Billy Graham (un conocido predicador cristiano) porque saben que no hay peligro [7]”.

Existen suposiciones específicas de cada cultura. Y una vez que sales de esa cultura dicha suposición ya no existe. Una cosa es opinar en Tweeter y otra que unos locos armados entre en tu casa para violar a los tuyos y luego llevárselos (situación extrema pero frecuente en la antigüedad y en zonas de guerras actuales) ¿Quizás en ese momento dejaríamos de ser tan pacifistas? Y aquí surge la pregunta: ¿Rechazamos el cristianismo por tener un libro que recoge la violencia contra la repugnante Canaán mientras pedimos acabar por la fuerza con esa guerrilla que entra en poblados africanos para mutilar las manos de los niños? Si hoy esto no es un asunto tan fácil, menos aún lo es juzgar los relatos bíblicos del Oriente próximo de hace 3000 años.

Extirpar un cáncer como mal menor

Dejando de lado las hipérboles bélicas propias de la época recogidas en La Biblia y sin entrar a valorar un posible abuso o exageración del nombre de Dios, lo que se hizo en Canaán fue considerado como la extirpación de un cáncer. Una intervención quirúrgica es algo violento, pero es mejor que dejar que se expanda y que arrase los órganos sanos. Si alguien de otro planeta aterrizara en la puerta de un quirófano (sin saber qué es eso) y únicamente observara el afilado bisturí desgarrando un cuerpo humano vivo, probablemente volvería a su planeta y contaría que los cirujanos terráqueos son sádicos y crueles. Del mismo modo, el debate sobre exterminio de Canaán o el ataque aliado contra los Nazis tuvo algo de esa violencia que evitó un mal mayor ¿Dónde estaríamos ahora si a todos estos pueblos crueles nunca se le hubiera parado los pies por la fuerza? Difícil saberlo, pero a buen seguro que se habrían dado muchos horrores que finalmente no se han producido.

¿Genocidio? ¿Xenofobia?

En el libro bíblico de Josué se dice que “Hirió, pues, Josué toda la región…sin dejar nada; todo lo que tenía vida lo mató, como Jehová Dios de Israel se lo había mandado” (10, 40). Sin embargo, esto es una forma de hablar. El mismo relato dice que no solo sí quedaron seres vivos sino que advierte a los israelitas de que «si os unís a las naciones que aún quedan entre vosotros, mezclándoos y formando matrimonios con ellas, tened por cierto que el  Señor vuestro Dios no expulsará de entre vosotros a esas naciones” (Josué 23:12-13). Obviamente, a los israelitas no les estaban prohibiendo casarse con mujeres extranjeras inexistentes. Estaban vivas porque no hubo un exterminio de aquellas naciones.

El concepto “todo lo que está vivo será destruido” no es literal sino una expresión bélica retórica de la época para constatar que el asunto iba en serio. Al considerarse una guerra justa se magnificaban las hazañas. Es algo similar al lenguaje deportivo actual lleno de figuras retóricas del tipo: “el equipo de fútbol X aplastó al rival Y” o “Fulanito aniquiló a su adversario en 15 minutos de buen juego”. En el lenguaje militar toda está retórica es amplificada y así se entendía en el antiguo Oriente próximo. El concepto de genocidio es un uso moderno anacrónico que no podemos aplicar a aquellos relatos. Por entonces se veía una mera lucha por la subsistencia. O comías o te comían.

El popular ateo Richard Dawkins califica injustamente estos actos como xenofobia. Como es habitual en las críticas bíblicas de Dawkins, él ignora tanto los patrones del mundo antiguo como la exégesis bíblicas. Desconoce que La Biblia está llena de historias de extranjeros que desearon ser parte de Israel y que fueron acogidos. Ruth, Rahab… son ejemplos de ello. La acogida del extranjero era obligatoria en La Ley de Moisés, unas instrucciones a favor de lo que hoy llamaríamos refugiados. El punto de la prohibición era no mezclarse con la cultura de valores sangrientos de los dioses paganos. Por no hablar de las historias bíblicas de pueblos extranjeros como la asiria Nínive que van por su cuenta y que sin embargo reciben el favor de Dios.

No es correcto tampoco hablar de guerras de religión porque los antiguos hebreos -a diferencia de otros pueblos- combatían por su supervivencia, no por su religión. No había una pretensión, como en otras religiones, de extenderse universalmente aniquilando dioses ajenos por la fuerza. Dios se presentaba como quien peleaba por su pueblo, no al revés. No obstante, ya sabemos que «la religión» siempre ha sido una escusa para dar rienda suelta a los instintos humanos más bajos. Pero el problema no es de religión o ausencia de ella sino de la maldad y codicia de los seres humanos. Los horrores del siglo XX han sido los que más muertos se han llevado de toda la historia de la humanidad y se han producido sin religión.

 

Niños fallecidos

En cuanto a la espantosa muerte de niños en Canaán durante la guerra -algo normal en la antigüedad- es sin duda un hecho atroz. Pero ¿Cómo pudo ocurrir esto con Dios detrás? No tenemos una respuesta clara. Ya hemos dicho que el relato usa hipérboles militares típicas y que es posible que los niños no fuesen realmente aniquilados. Pero también debemos entender que en aquel contexto no existía la libertad individual que hoy tenemos en Occidente. Es decir: Un niño nacido en Canaán no sería de mayor lo que él quiera ser (abogado, deportista, director de una ONG…), tal y como hoy decimos. En aquel tiempo, todos los niños de Canaán se convertirán en adultos que arrasarán culturas, hombres, mujeres y que sacrificarán a niños propios y ajenos. Eso llevaba ocurriendo por décadas, y los niños reproducían y hasta superaban la crueldad sus padres. Así que supongo que si fuésemos vecinos de la antigua Canaán la decisión no sería tan fácil como decir: «¡No hagamos nada! ¡Qué horror sería eliminarlos!«. Sin embargo, no estamos argumentando que ante un caso extremo actual deberíamos plantearnos la posibilidad de una guerra total. No. Gracias a Dios, hoy existen otros marcos legales y formas más civilizadas de afrontar los conflictos que deben agotarse por la vía diplomática. Simplemente estamos tratando de comprender el porqué de uno de los pasajes más difíciles de una Biblia que sobre todo está inundada de pasajes que nos hablan de la misericordia, el amor, la paz, etc. Incluyendo numerosos textos del Antiguo Testamento que insisten en buscar la paz con las naciones vecinas o leyes que obligaban a acoger a refugiados y extranjeros.

Finalmente (nos salimos un poco del tema), cuando un niño muere, ateos y creyentes compartimos el dolor y la impotencia más profunda. Pero desde la esperanza cristiana, los niños no estarán separados eternamente de Dios. Ni siquiera los de Canaán. El cristianismo tiene una respuesta esperanzadora que creemos verdadera en cuanto a la fe en una vida plena más allá de esta vida. El ateísmo, sin embargo, no ofrece ninguna esperanza.

Una revelación progresiva

Pero no nos quedemos en la vieja historia de Canaán. Aquellas guerras ocurren en un marco muy limitado del tiempo. Después de Josué, casi al comienzo de la historia de Israel, las batallas ejercidas por El pueblo de Dios son siempre defensivas. Detalle importante. Israel avanza en una actitud menos beligerante a pesar de seguir recibiendo ataques e invasiones. Jerusalén fue destruida y los judíos fueron deportados setenta años en Babilonia. Así que lo que vemos a partir de estos controvertidos relatos de Canaán es un avance progresivo: La Biblia nos muestra que Israel dejó esto atrás y que no volvió a reproducir este tipo de invasiones.

El teólogo Juan Stam afirma que «la revelación divina es un largo proceso pedagógico. Dios ni revela todo de una vez, ni corrige todo de un solo golpe. En ese proceso, la inspiración del Espíritu Santo no anula lo humano de los autores, no los hace omniscientes ni les coloca encima de sus propias culturas. Dios, en su paciencia pedagógica, «pasaba por alto» muchos pecados y muchos errores durante muchos siglos (Romanos 3:25) para después revelar con más plenitud su verdad y su voluntad […] Existe un problema hermenéutico en la diferencia radical entre la mentalidad antigua y la nuestra. […] Queremos saber si la guerra es siempre prohibida bíblicamente, o bajo cuáles circunstancias se permite. Interpretamos el texto en categorías modernas de pacifismo o de guerra justa. Pero los lectores originales no se hubieran preguntado si el texto confirmaba uno tras otro de tantos principios generales, sino que lo hubieran leído como la historia de su propio pasado en que reconocen que Yahvéh (con o sin violencia) ha salvado a su pueblo. Las preguntas que presuponemos nosotros acentúan las aparentes contradicciones éticas […] y en comparación con otras sociedades, se notan los esfuerzos del pueblo hebreo de humanizar la guerra […] Las Escrituras, incluso todos estos pasajes sobre la violencia, utilizan una variedad de géneros literarios, no sólo el género histórico […] Es muy importante tomar esto en consideración cuando estos relatos ponen a Dios a hablar y a mandar acciones violentas. Obviamente esto es una expresión simbólica por la convicción de que determinada conducta era la voluntad de Dios […] Estos relatos deben entenderse como «historia» (como ellos la entendían) con un sentido teológico. Expresaban (entre muchos aspectos) el grave peligro que representaban los pueblos cananeos, y la robusta convicción de la soberanía de Dios en la vida de su pueblo [8]«.

Se fue forjando una mentalidad cada vez menos bélica hasta llegar a Jesús como ideal. Nuestro pacifismo actual está muy vinculado a esta herencia cristiana. La revelación en La Biblia es cronológicamente progresiva en medio de una cultura humana caída (defectuosa) que es «soportada» por Dios y tenida en cuenta en el proceso gradual de relación entre Dios y los humanos culminando en Cristo. Para el cristiano, hoy la guerra debe ser a toda costa evitable.

Jesús, refiriéndose a ordenanzas del Antiguo Testamento afirma varias veces “oísteis que fue dicho, pero yo os digo”, siendo algunas de estas apelaciones para corregirlo y señalar a la verdadera luz que estos relatos apuntaban de forma velada.  El apóstol Pablo calificó aquellas indicaciones como “sombras de aquello que había de venir” (Co. 2, 9-17), una ausencia de luz que también destacaría el autor del libro de Hebreos cuando afirmó que “La ley de Moisés era sólo una sombra de aquello bueno que vendría, pero no era la realidad auténtica de las cosas” (Hb 10, 1) ¡Wow! ¿Hemos leído bien?: Aquella ley antigua no era la realidad auténtica ni verdadera luz. Y Dios es justo lo contrario a esto. Él es verdadera luz y la imagen real del Dios invisible (Co. 1, 5).

Por todo esto los cristianos no deberíamos sentirnos incómodos con algunos relatos del Antiguo Testamento. No estamos llamados a justificarlos en cada detalle porque aunque Dios no cambia, sí lo han hecho los humanos y su visión de Dios hasta que ha llegado Jesús. Para los cristianos “toda la Escritura (del Antiguo Testamento) es inspirada, porque nos es útil para corregir y para educar para que el creyente esté capacitado para hacer toda clase de bien” (2ª Timoteo 3, 16-17 TLA). Y de eso trata este artículo. De aprender, corregir y abundar en buenas acciones a la luz de Jesús. Y por eso creemos en la inspiración de aquellos escritos.

Finalmente será Dios quien pida cuentas a los Israelitas y canaanitas ¿Hicieron lo correcto para evitar males mayores? ¿Abusaron del nombre de Dios al ejercer la guerra? Lo cierto es que ese no es ya nuestro problema. Todos tendremos que dar cuentas a un Dios de amor y paz según las circunstancias, entendimiento y revelación que cada uno tengamos.

Las historias más escabrosas de la Biblia exponen con naturalidad la naturaleza humana caída, nuestra maldad y contracciones. Somos el barro con el que Dios hará su obra por pura gracia. Como se lee a la entrada de las Naciones Unidas en Nueva York:

Dios juzgará a las naciones y pueblos lejanos, y ellos convertirán sus espadas en arados. Nunca más nación alguna volverá a pelear contra otra, ni se entrenará para la guerra” (Isaías 2, 4). Amén.

Delirante.org

[1] Cristopher J. H. Wright. El Dios que no entiendo, Vida, p. 90, 2010, prólogo de John Stott

[2] William Albright, Archaeology and the Religion of Israel (Johns Hopkins, 1968), p. 77

[3] Shelby Brown, Late Carthaginian Child Sacrifice and Sacrificial Monuments in Their Mediterranean Context (Sheffield, England: Sheffield Academic, 1991), p. 14

[4] Kleitarchos, Scholia on Plato’s Republic 337A as quoted in Day, p. 87

[5] Volf, Miroslav, Free of Charge: Giving and Forgiving in a Culture Stripped of Grace (Zondervan, 2006), pp. 138-38

[6] Documental The Four Horsemen (Los cuatro jinetes). Organizado por RDFRS,  grabado por Josh Timonen. 30/04/2007. Un diálogo entre los cuatros ateos más influentes del siglo XXI: Richard Dawkins, Daniel Dennett, Cristopher Hitchens y Sam Harris. https://www.youtube.com/watch?v=tS_MT79m4Vw 1 h. 10´01”

[7] The Four Horsemen (Los cuatro jinetes). 1 h. 10´18

[8] http://protestantedigital.com/magacin/41784/Como_interpretar_la_violencia_en_el_AT>

¿Qué era el «Ojo por ojo» del Antiguo Testamento?

El desconocimiento del Ojo por ojo de La Biblia

Muchas veces se olvida que el amor al prójimo (y esto incluyó en los tiempos de Moisés a cualquier israelita, también a los “enemigos”) ya se especificó en Levítico 19:18. Este versículo además prohíbe explícitamente la venganza y el rencor: “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.”

Abordamos un tema donde se aplica el principio de la legitimidad del uso de la violencia precisamente para proteger los mandamientos de Dios.

El significado de la «Lex Talionis»

A continuación me voy a referir a la ley del “ojo por ojo” en su expresión comúnmente aceptada como la “lex talionis” o la ley del talión. El término “talión” viene de la palabra latina “talis” o “tale” que significa “idéntica” o “semejante”.

Este principio básico de la jurisprudencia en el AT (Antiguo Testamento) se expresa, por ejemplo, en Éxodo 21:22-25: “Si algunos riñeren, e hirieren a mujer embarazada, y ésta abortare, pero sin haber muerte, serán penados conforme a lo que les impusiere el marido de la mujer y juzgaren los jueces. Mas si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.”

Obviamente se trata aquí de un principio de proporcionalidad y no de identidad. No hay ningún indicio en la Escritura de que este principio se hubiera aplicado de otra manera que de forma proporcional. Es un dato que frecuentemente no se toma en consideración. A diferencia de la sharia islámica, la ley del AT nunca ha aplicado este principio en el sentido de la mutilación física. Es decir, que si se causa un daño, la multa y restitución tiene que estar en una proporción adecuada con el daño que se ha hecho. Sin embargo, si el resultado de la infracción es la muerte, entonces el malhechor tiene que morir. […]

La lex talionis se menciona dos veces más en la Ley. La segunda vez aparece en Levítico 24:19-20: “El que causare lesión en su prójimo, según hizo, así le sea hecho: rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente; según la lesión que haya hecho a otro, tal se hará a él.” Aquí queda de nuevo claro que este principio de jurisprudencia se aplica de forma general a todo el mundo en Israel.

La tercera vez que aparece la lex talionis en la Biblia es en Deuteronomio 19:19-21. Allí se añade el elemento de disuasión. Dice el texto:

“… Entonces haréis a él como él pensó hacer a su hermano; y quitarás el mal de en medio de ti. Y los que quedaren oirán y temerán y no volverán a  hacer más una maldad semejante en medio de ti. … Vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.”

Este principio legal no es un principio inhumano. De hecho es una protección contra la venganza personal que el israelita tenía prohibido tajantemente. Nadie podía tomar la ley en sus manos y llevar acabo su justicia particular. Este simple principio pone de manifiesto cual es el sentido de la lex talionis: se trata de una ley judicial general que arregla la convivencia entre todos los que viven dentro de los límites de Israel.

La pena infligida no sirve para satisfacer el deseo de venganza de la persona ofendida, sino que cumple las exigencias de la justicia Dios. La venganza es un privilegio único de Dios, porque su propio carácter exige que Él no pueda tolerar la injusticia. Cualquier ofensa contra una persona se dirige en última instancia contra Dios. “Mía es la venganza y la retribución” (Deuteronomio 32:35).

Por lo tanto, el castigo tiene que guardar una relación y proporción con el delito. Ni más ni menos. De esta manera, la justicia divina, aplicada en la sociedad israelita, busca establecer el principio de la Ley divina a través de la autoridad legítima ante un tribunal de apelación. Vemos precisamente en nuestros días las consecuencias lamentables cuando esta relación no se guarda.

El AT enseña que presentarse delante de un tribunal en Israel era como presentarse delante de Dios mismo: “…entonces los dos litigantes se presentarán delante de Jehová, y delante de los sacerdotes y de los jueces que hubiere en aquellos días.” (Deuteronomio 19:17). Dios delega su autoridad en una institución que se compone de personas de carne y hueso. Por eso no nos extraña que el hebreo llame a los jueces – entre otros nombres que se usan- elohim. El ejemplo es el salmo 82 que habla precisamente de los juicios injustos llevados a cabo por jueces que no dictan justicia. En el versículo 6 leemos: “Yo dije: vosotros sois dioses (elohim). Y todos vosotros hijos del Altísimo.” Es curioso que Jesucristo se refiere a este pasaje explícitamente en Juan 10:34. La autoridad divina se transfiere a una institución que representa a Dios mismo. La Ley representa la mismísima naturaleza de Dios; y mantener la dignidad de la ley es un deber en honor a Dios.

En este contexto también cabe constatar que ni el principio de la lex talionis ni el resto del AT conocen un sistema penitenciario con el fin de “reformar” al malhechor. Es por esa razón que la Ley de Moisés no prevé la existencia de cárceles. La justicia divina se aplica según la norma de que el hombre recogerá lo que siembra.

Este principio bíblico establece que todo el mundo es igual delante de la Ley de Dios, que a su vez refleja el carácter divino. Los jueces, actuando en lugar de Dios, tienen que buscar la aplicación de una justicia que se ajusta lo más posible a lo que Dios establece en su Ley. La Biblia reconoce este derecho incluso a estados que no se basan sobre la Ley de Moisés, siempre que sus principios de justicia se ajusten a los principios bíblicos: infundir el temor al que hace el mal y alabar al que hace el bien: “Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo” (Romanos 13:3).

Al mismo tiempo, la lex talionis nos recuerda que la absoluta y definitiva justicia de Dios no se puede evitar. La justicia humana, también la justicia divina delegada en las personas, no es absoluta y justa en sus últimas consecuencias. Pero aun así sirve como recordatorio de la justicia final que Dios establecerá.

La aplicación del Ojo por ojo

El principio de la proporcionalidad que se expresa en la lex talionis se lleva a cabo por un sistema que podríamos llamar “juzgados de apelación”, como vimos arriba. En Éxodo 18 leemos como Moisés intenta aplicar la justicia divina personalmente. Es una tarea que va mucho más allá de sus fuerzas y a raíz de una visita de su suegro Jetro se establece en Israel un sistema de juzgados de apelación.

“Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez. Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño.” (Éxodo 18:21.22).

No cabe duda de que el establecimiento de este sistema de jueces –en consonancia con la lex talionis– es uno de los factores más importantes de lo que llamamos “seguridad judicial”.

Dios ha delegado de una forma limitada y bien definida la autoridad de infligir castigos concretos que guardan una relación con la gravedad del crimen.

En la aplicación de la Ley de la proporcionalidad rigen tres principios:

1) El primer principio es que el castigo guarda una proporcionalidad al crimen cometido. ¿Por qué no se aplicó nunca la amputación literal de una mano o la destrucción de un ojo en Israel? Porque se entendió perfectamente que este principio no se entiende de forma literal, sino que se trata del principio de la proporcionalidad.

En el contexto de Éxodo 21:22-25 nos damos cuenta de que en el caso de herir una mujer y causarla un parto prematuro, el causante tiene que pagar una restitución del daño causado. Según la Ley de Moisés, la víctima tenía derecho a una restitución doble (Éxodo 22:4.7) cuádruple o quíntupla (Éxodo 22:1). La autoridad legítima que ejercen los jueces en Israel sobre la base de la Ley de Moisés nunca tenía la intención de condenar a una persona a la improductividad económica por mutilación o encarcelación.

2) El segundo principio establece que el castigo tiene que beneficiar a la víctima. En nuestro sistema judicial actual raras veces se tiene en cuenta el beneficio de la víctima. Es interesante que en el pasaje donde la lex talionis se menciona por primera vez, es la víctima quien decide la cantidad de la indemnización. La multa siempre se paga a la persona que fue dañada, nunca al estado.

Se ha dicho con todo derecho que hay tres principios en la justicia que garantizan una sociedad libre: leyes generales y justas, la seguridad de la aplicación de estas leyes y la igualdad de todos delante de la ley. La lex talionis garantiza de una forma simple y coherente estos tres principios. Todo el mundo puede evaluar de antemano las consecuencias de sus acciones. Esto ayuda a desarrollar una conciencia de la responsabilidad personal. Hay que contar el coste (Lucas 14:28-30).

En este contexto es interesante que la lex talionis no se aplique solamente a personas privadas, sino a pueblos enteros. Las maldiciones de Deuteronomio 28:15-68 aplican castigos determinados para pecados determinados a nivel de una sociedad en general.

3) Y finalmente, hay un tercer principio que está incluido en la lex taliones: un diente o un ojo tiene el mismo valor para una persona rica como para una persona pobre. No hay descuentos para ricos o para pobres.

El principio que está detrás de la lex talionis es fundamental para la Ley del AT: se trata de restauración, indemnización y arrepentimiento; y no en primer lugar de castigo. Los casos donde la restauración no es posible son los casos donde se solía aplicar la pena de muerte. Ésta era también la razón por la cual no había cárceles en Israel; porque la gente en la cárcel no puede ni restaurar el daño causado ni indemnizar a la víctima por su fechoría.

Este  artículo es parte un trabajo más amplio del teólogo José Hutter. Aquí reproducimos exclusivamente la parte que explica en qué consistía la Ley del Talión en el Israel del Antiguo Testamento. Usado con permiso del autor.>

Videos ganadores «contra la corrupción»

«¿Es la alta corrupción un reflejo de la sociedad?» Proyección de cortos y entrega de premios de nuestro Certamen Delirante

El sábado 12 de noviembre en Madrid Delirante hizo entrega de premios de su concurso de cortos realizados con móvil. Uno de los componentes del jurado del certamen, Curro Royo (guionista de cine y tv),  destacó el mérito de los participantes por enfrentarse al difícil el reto de transmitir conciencia social en pocos segundos contando únicamente con un teléfono móvil.

«Si no cambia la mentalidad del ciudadano de a pie, todo seguirá igual»

El evento fue abierto por Gabriel Fernández, Consejero de Cultura del CEM (Consejo Evangélico de Madrid). Posteriormente fue Luis Marián, coordinador de certamen, quien reflexionó sobre el tema elegido: Nuestra corrupción cotidiana, la de cada uno. Habló de la necesidad de un cambio de mentalidad “desde abajo” para aspirar a una sociedad más justa y menos corrupta «¿Hasta qué punto la corrupción de las altas esferas es solo un reflejo de la sociedad?» Se destacó el derroche ingente de recursos públicos por causa de la picaresca ciudadana y de la falta de ética en el uso y acceso personal a los servicios públicos. «Lo público es como si no fuera de nadie y está bien visto sacar tajada si no te pillan aunque no nos corresponda. Nos solemos auto engañar para no admitir que estamos perjudicando a terceros». Se aportaron datos y se motivó a un cambio general de actitud desde el gesto más pequeño. Se destacó la mentalidad de los países protestantes (los menos corruptos del mundo según Transparencia Internacional) y la influencia que La Biblia ha tenido en aquellas sociedades en cuanto a una ética individual y colectiva como freno a la corrupción desbocada. La necesidad de mecanismos de control mútuo y rendición de cuentas de las altas esferas es una prioridad de la que habla de La Biblia así como a la concienciación de una responsabilidad individual «aunque nadie nos mire».

La artista Ana Rodrigo, miembro del jurado del Certamen junto a Curro Royo y Álvaro “Willie” López (profesor de video), tomó la palabra como portavoz de la campaña #CortoConella de la AEE (Alianza Evangélica Española). «Siempre que hablamos del problema de la corrupción damos por hecho que es la de los demás», dijo. Ana mencionó el código de buenas prácticas con propuestas concretas de compromisos personales que podemos tomar para cortar con la corrupción. Dicha iniciativa está detallada en cortoconella.net.

Los cortos ganadores

Quien quieres ser de Juan Marcos Fernández (Madrid) fue el ganador, recibiendo su cheque de 500 € (en formato de tarjeta black) y un pack de regalos que incluía un jamón-cojín que recuerda al típico regalo para los sobornos. Los segundos premios de 150 € cada uno y packs de regalos fueron para el corto titulado Cualquiera de Emanuel Lomeña (Salamanca) y Pedro, obra de Jonatán Soriano (Barcelona). Los premiados recibieron sus obsequios durante la gala, momento en el que Starky, uno de los tiburones de Delirante.org, abordó por sorpresa a los ganadores haciéndoles comentarios impertinentes sobre sus cortos proyectados durante el evento.

Los Cortos, uno por uno:

 

Quienes somos

0

¿Qué es Delirante?

Delirante trata de preguntas acerca del cristianismo y La Biblia como su fundamento buscando el rigor desde la honestidad intelectual.

¿Cómo?

Llevamos online desde 2004 realizando entrevistas, artículos, conferencias en Universidades, en salas y locales. Desde antes también salimos a la calle organizando multitud de certámenes, conciertos… Siempre gratis, poniendo dinero de nuestro bolsillo con gusto, por amor a Dios y la gente. Puedes conocernos un poco más viendo imágenes de algunas cosas que hicimos. El voluntariado y la acción social en Madrid ha sido otro de nuestros baluartes. Delirante.org se actualiza actualmente con artículos de Luis Marián, cofundador del movimiento.

¡Contáctanos!

    >

    El Cristianismo ¿imposición y barbarie?

    OBJECIÓN: Las religiones matan ¡El cristianismo es muy malo! De pequeño los curas me pegaban. Mira la inquisición, las cruzadas, la imposición de la fe… ¿Cómo puedes pensar que seguir al Dios cristiano es bueno? ¡Usemos la razón!

    RESPUESTA: Es obvio que se ha hecho y se sigue haciendo mucho daño en el nombre del Dios cristiano. Es espantoso y necesitamos reflexionar.

    A nadie se le ocurriría plantear que la medicina es mala y que debe eliminarse por culpa del tráfico de órganos, los errores médicos o el abuso de empresas farmacéuticas. Tampoco nos planteamos eliminar la ciencia por brutales aberraciones contra la humanidad como Hiroshima, Nagasaki, Chernobyl o el cambio climático.

    Si eres pacifista y matan en tu nombre ¿Te conviertes en asesino?

    Todo esto demuestra que el ser humano es experto en utilizar lo mejor y más positivo para convertirlo en abuso y manipulación para servirse de ello. Pero ¿Habría que eliminar La libertad porque se ha matado a millones en su nombre? ¿Habría que denunciarte si matan en tu nombre aunque tú enseñes devolver bien por mal? Sería injusto ¿Verdad? Pues esto es lo que ocurre cuando se ataca el cristianismo señalando barbaridades que nada tienen que ver con el Cristo de los evangelios al que seguimos. Debería ser obvio que hacer mal en nombre de algo o alguien no hace necesariamente malo ese algo. El Cristianismo es Cristo (como su propia raíz etimológica indica) y no lo es blasfemar su nombre con atrocidades.

    Otra de las falacias que se esconden tras la expresión “las religiones matan” es que depende de qué religión hablemos. Porque no todas son iguales. No todas enseñan lo mismo, por lo que generalizar es injusto e irracional.

    Jesús fue asesinado en nombre del Dios de La Biblia

    El rechazo contra el abuso en nombre de Dios no es un invento de antirreligiosos. Ya era la gran denuncia de La Biblia. Isaías, Amós o Jeremías se jugaron el cuello denunciando los abusos de los supuestos representantes de Dios. La Biblia no esconde esta realidad y recoge numerosas barbaridades cometidas en nombre de la divinidad. Jesús mismo fue crucificado por la «iglesia oficial» de su tiempo: los escribas y fariseos, la jerarquía establecida del Pueblo de Dios. Sin embargo, Jesús señaló su hipocresía. Él fue duro con los religiosos. Denunció públicamente su abuso, la opresión al débil en el nombre de Dios… y le mataron. Asesinado en el nombre del Dios de Jesús.

    Los cristianos auténticos no matan. Pero hoy sí son matados

    Durante los tres primeros siglos de nuestra el Imperio romano y gran parte de la sociedad civil perseguía, denunciaba, torturaba y mataba cristianos ¿De qué lado hubieras estado tú en el siglo II?  Es fácil e ingenuo criticar barbaridades de otros tiempos asumiendo que hubiéramos sido parte de los buenos. La sangre de los cristianos empaparon los primeros siglos de Occidente. Y hoy siguen masivamente masacrados por todo el mundo. Más que antes incluso. Pero ¿Denuncian los críticos de la religión la atrocidad actual contra los cristianos del mismo modo en el que denuncian las atrocidades de religiosos de hace siglos? No veo que la mayoría lo haga, lo cuál evidencia no existe una preocupación real por la dignidad y libertad de las personas sino por debatir «en contra de».

    El odio provocó que seguir a Cristo no trajese «paz, sino espada» sobre sus discípulos (Mateo 10, 34). En Mateo, capítulo 10, Jesús anuncia que vendrá espada y persecución contra sus seguidores. Se vaticina que incluso los familiares pondrían a los creyentes. Y así ocurrió.

    El cristianismo es No-Violencia

    Calificar el cristianismo de repudiable porque muchos poderosos se han servido de él para abusar no tiene sentido porque eso no es cristianismo. Jesús nunca obligó a nadie a seguirle contra su voluntad ni buscó el poder político. Si el cristianismo es un escándalo lo fue por su no-violencia: «Amad a vuestros enemigos y portaos bien con los que os odian. Bendecid a los que os maldicen […] Portaos con los demás como queréis que los demás se porten con vosotros. Porque si solamente amáis a los que os aman, ¿cuál es vuestro mérito?” (Lucas 6, 27-32). En un encuentro directo de Jesús con el poder político -con Pilatos- su respuesta es clara: «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, entonces mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado» (Juan 18, 36). Cuando unos discípulos sugieren fuego sobre sus enemigos, Jesús les reprende: «¡No sabéis lo que estáis diciendo! Yo he venido para salvar almas, no para perderlas» (Lucas 9, 54-56). O como cuando le dice a Pedro «Guarda tu espada, porque al que mata con espada, con espada lo matarán» (Mateo 26, 52). El pacifismo en medio de una dictadura militar era transgresor y más que claro en un Jesús que nunca tendría ya nada que ver con la guerra o la violencia. Sí con la paz.

    Es frustrante tener que dar explicaciones todo el tiempo de las repugnantes acciones de Torquemada, o de lo que digan otras religiones o instituciones que no reflejan a Jesús. Preguntadles a ellos. El abuso o la imposición es anti-cristianismo, se haga en el nombre de Cristo, La Libertad o Rita.

    Incluso aunque hoy muchos cometieran la blasfemia de matar en el nombre de Jesús, esto es algo no ocurre.  Incluso el ateo más popular, Richard Dawkins, reconoce que: “No hay cristianos, hasta donde yo sé, volando edificios. No estoy al tanto de ningún cristiano bomba suicida. No conozco ninguna denominación cristiana que crea que el castigo por apostasía es la muerte [1]”. ¡Y esto es increíble cuando más de 1000 millones de personas se auto consideran cristianos! La fe cristiana es un freno para la violencia.

    Valores sociales occidentales inspirados por el cristianismo de Jesús

    Pero, ¿Una sociedad sin Dios sería un mundo mejor? ¡Pues depende de qué Dios! Si deseamos un análisis ponderado del legado del cristianismo en nuestra cultura debemos mirar la influencia del cristianismo de los evangelios, no el de las acciones anti-cristianas. Muchos desconocen que detrás de los logros de Occidente más valorados estuvieron cristianos sinceros movidos por su fe: Medicina, educación, ciencia (en gran parte la revolución científica -por ejemplo- consideró la naturaleza como una creación ordenada bajo las leyes del Creador), la abolición de la esclavitud, la alfabetización, la justicia hacia los desfavorecidos, la transparencia frente a la corrupción, la igualdad entre hombre y mujer (Sí, Jesús fue un revolucionario pro-mujer en su tiempo), etc. Los Derechos Humanos tienen un germen cristiano, un hecho que en ocasiones supone un problema para las culturas «no cristianas» que ven estos derechos como una imposición de valores occidentales.

    Muchos anticristianos desconocen que hay un daño que no se produce contra ellos porque a su alrededor hay personas que siguen a Jesús que son guiados por la bondad y no por la agresión. Esto no se puede medir porque se trata de un mal o venganza no producidos. Cierto. Pero es el fruto real de la fe cristiana de otros a tu alrededor. Multitudes reciben favores de vecinos, compañeros u ONG porque hay personas movidas al amor tras haber creído en Jesús. Ocurre aunque no se cuente.

    «El seguimiento de Jesús implica obligatoriamente NO MATAR, perdonar y amar al otro. El ateísmo no implica esta obligación»

    Ateísmo y barbarie

    Para Nietzsche la muerte de Dios provocaba el rechazo de los valores absolutos y la creencia en una  ley moral objetiva y universal de obligado cumplimiento. Se atrevió a vaticinar que la muerte de Dios llenaría de sangre la historia del siglo XX. Y lo cierto es que nunca hubo tantos asesinados en Occidente como en dicho siglo. Movimientos políticos hostiles hacia el cristianismo como los de Camboya o la URSS tampoco fueron un paraíso. En el Occidente de hoy, personas sin vinculación con iglesias ni creencias están a diario matando, robando, etc.

    La atea Karen Armstrong, premio Princesa de Asturias de las Ciencias Sociales 2017 por su estudio de las religiones afirma: «Hemos convertido la religión en el chivo expiatorio […] Culpamos a la religión de la violencia, cuando en realidad la violencia está en la naturaleza humana. Las guerras son un invento de la civilización y están presentes en todo tipo de sociedades, mucho antes de la llegada del monoteísmo«.

    Las palabras de Dostoiesvski Si Dios no existe, todo está permitido” es un lema real para muchos. Según el premio Nobel Czeslaw Milosz: «Hoy el verdadero opio del pueblo es creer que no existe nada tras la muerte. Vivir con el consuelo de que todo nuestro mal, nuestra codicia no serán nunca juzgados«.

    Por supuesto que uno puede ser ateo y buena gente. Muchos ateos son mejores personas que yo y que otros cristianos. Pero el seguimiento de Jesús implica obligatoriamente no matar, perdonar y amar al otro. El ateísmo no. Y por esto muchos que no creen en un Dios al que rendir cuentas carecen de freno moral para tantas cosas. Yendo un paso más: ¿Y cómo juzgamos las últimas masacres cometidas por ateos en EE.UU. contra creyentes por su odio a las religiones [2]?

    ¿Y nuestro mal?

    Todos criticamos el mal de otros pero pedimos compasión para el mal que nosotros cometemos. Por no hablar del que no vemos o no queremos reconocer en nosotros. Twitter o la calle demuestran que el odio lo alcanza todo sin dioses por medio. No somos tan buenos e inocentes como creemos. Los cristianos tampoco. Por eso no nos predicamos a nosotros sino a Cristo resucitado. La Biblia recoge hechos repugnantes. Es realista en su exposición de que el problema del ser humano no es de religión o ausencia de ella sino de su maldad interior. La gran noticia es que Dios se ha acercado a perdonar nuestras injusticias, egoísmos y contradicciones. Un pago necesario por nuestro mal realizado por Jesús en la cruz por nosotros, por aquel de quien Pilatos dijo «Ninguna culpa hallo en este hombre ¿Qué mal ha hecho?» (Lucas 23, 22).

    Por Delirante.org

    [1] The Gospel Herald. 01/12/2016

    [2]  La Voz de Galicia 11/02/2015. Un ateo fanático mata a tres estudiantes musulmanes. El Pais 18/06/2015. Un hombre mata a nueve personas en una iglesia en Charleston. El Pais. 04/10/2016. El asesino de cinco niñas en Pensilvania: Estoy lleno de odio contra Dios”. El Mundo 02/10/2015.El autor de la matanza de Oregon sólo mató a quien confesaba ser cristiano”.>

    ¿Pretende Génesis 1 y 2 ser leído literalmente?

    ¿Pretende Génesis 1 y 2 ser leído literalmente?

    La falaz dicotomía entre ciencia y fe ha sido en parte promovida por influyentes religiosos a lo largo de la historia, por cristianos que han visto en las Sagradas Escritura un tratado de geología, antropología o astronomía.

    Galileo, Bacon creían en La Biblia… y en la ciencia

    Esta concepción de La Biblia como un libro que se acopla a las teorías científicas del momento (concordismo) fue criticada, entre otros, por Galileo Galilei como una práctica que socava la credibilidad de La Biblia. Galileo no tenía ningún problema con su fe, ni con La Biblia, pero sí con sectores de una Iglesia Católica inmersa en titánicas luchas de poder. Galileo diría que La Biblia nos enseña cómo ir al Cielo, no cómo va el cielo.

    El pionero del método científico moderno, Francis Bacon, también dijo que “dar a la fe lo que le corresponde a la fe y distinguir claramente entre el libro de la Palabra de Dios y el libro de sus obras es premisa fundamental […] La teología revela la voluntad de Dios: la ciencia su poder [1]”. Antes de Bacon y Galileo, el influyente Orígenes, ya en el siglo tercero, dijo sobre Génesis: “¿Qué persona inteligente, me pregunto, consideraría razonable que el primero, segundo y tercer días, en los que se dice que hubo tanto una mañana como una tarde, existieran sin sol, ni luna ni estrellas, y que en el primer día no hubiera ni cielo siquiera? No creo que nadie dude de que éstas eran expresiones figuradas [2]”.

    San Agustín (quien escribió mucho sobre Génesis) daba por hecho que no había que leer Génesis literalmente ni en clave de ciencia. Para él, Dios está fuera de las limitaciones del espacio tiempo (2 Pedro 3,8) y daba argumentos como que la palabra hebrea para “día” (yôm) posee un significado más amplio y simbólico en otras partes de La Biblia. Resulta interesante comprobar cómo ya en una era en la que no se hablaba de eras de millones de años, y menos aún de la evolución de las especies, teólogos determinantes que amaban Las Escrituras como Justino Mártir o Ireneo de Lyon tampoco consideraban literalmente todos los elementos de estos capítulos.

    Génesis no pretendía mostrar La creación de forma literal para su tiempo

    ¿Y a quién se le ocurrió que si un texto no lo interpretamos siempre literalmente entonces es falso o lo menospreciamos? Así no funciona la comunicación humana. Menos aún el simbolismo hebreo bíblico. Las parábolas de Jesús, por ejemplo, transmiten un mensaje poderoso sirviéndose de historias ficticias, no históricas. Y no pasa nada (malo).

    Ninguno de nosotros habla y entiende las narraciones siempre de forma literal ¿O alguien piensa que el Sol «sale» desde algún sitio concreto cuando leemos: “¿Sale el sol, y se pone, y se apresura a volver al lugar de donde se levanta” (Eclesiastés 1, 5)? ¿No sería absurdo señalar a Eclesiastés como una mentira científica? O como cuando Dios dice: “¿Has estado en los depósitos donde guardo la nieve y el granizo?” (Job 38, 22).

    Génesis no pretende revelarnos un catálogo de eras geológicas o taxonomía. Debería ser obvio, pues las necesidades de sus receptores iban por derroteros muy diferentes. En La Biblia Dios se presenta como el origen y sustentador de todo lo creado. Él hizo lo más alto y lo más bajo que existe, ya sean las columnas bajo la tierra (Sal.  75,3), compuertas en el cielo (Gn. 8, 2) o cualquier cosa que por entonces se pensase que configuraba el Universo… o lo que se piense ahora. El punto era comunicarse tal y como hablaba la gente para mostrar pedagógicamente que Dios es el creador y no una parte de la creación divinizada a la que rendir tributos, culto o trabajos. Como veremos más adelante, ¡Génesis libera a sus receptores de yugos que dominaban el mundo! Pero antes hablemos un poco más de por qué los relatos de La creación no deberíamos interpretarlos desde el literalismo que, especialmente desde finales del siglo XIX, fue potenciado por iglesias y misiones estadounidenses hasta hoy.

    Deconstruyendo el literalismo

    En Génesis hay dos relatos de la creación. Y sus autores sabían que el segundo relato no es totalmente compatible con el primero en términos científicos ¡No eran tan ingenuos como creemos! El problema con la expectativa literalista lo tenemos nosotros como herederos de la revolución científica y de una modernidad que en determinadas corrientes impregnó al cristianismo exigiendo datos verificables a la narración para cuantificar y clasificar su verdad.

    Sin embargo, la cultura bíblica era más simbólica y carecía de algunas de nuestras exigencias. No tenían problemas cuando leían un primer relato que habla de seis días mientras que en Génesis 2,4 (el segundo relato) Dios crea los Cielos y La Tierra en tan solo un sólo día. Pero… ¿Son seis o solo un día? La respuesta es que los escritores bíblicos son creativos y no pretenden concordar datos cuantitativos acorde a nuestras exigencias. No se pretende mostrar un orden cronológico sino primeramente un espacio y posteriormente su llenado trayendo orden al desorden. Primero la casa y luego los muebles.

    Algunos ejemplos más:

    Sin alargar este apartado, otros elementos literarios que confirman la deconstrucción literalista lo vemos en el día primero, cuando Dios «separó Dios la luz de las tinieblas» y lo comparamos con el día cuarto en el que “puso las lumbreras para separar la luz de las tinieblas”… ¿Pero no había separado ya la luz de las tinieblas en el día uno? Sí. La ilustración es de nuevo retórica, poética y recalca que es Dios quien separa la luz de la oscuridad, una alegoría aplicable a nuestra cotidianidad cuando caminamos en la luz de Dios… ¿Y también duró 24 horas el séptimo día en el que Dios «descansó«? (Gn. 2, 2) ¿Dejó Dios de atender su creación durante aquel día? Parece más bien una ilustración para el cumplimiento del Shabat, el día de descanso para Israel. Igual podríamos citar el capítulo uno donde la vegetación aparece tres días antes que los humanos mientras que en el capítulo dos Adán parece ser creado antes que cualquier planta.

    Fijémonos también en la serpiente. Para Matthew Richard “el Dios de la Biblia ciertamente tiene el poder de hacer una serpiente parlante. Sin embargo, lo notable de Génesis 3 es que nunca se molesta en decir algo como: “Originalmente, Dios les había dado a las serpientes la capacidad de hablar” o “en aquellos días, las serpientes podían hablar”. Al final de este capítulo, cuando Dios maldice a la serpiente para que se arrastre sobre su vientre, nunca agrega: “Y además, te quitaré tu caja vocal. Aparte del siseo, a partir de ahora estarás muda[3]” ¿Deberíamos preguntarnos entonces por qué las serpientes ya no hablan?… Las serpientes eran animales recurrentes en la antigüedad para representar el mal, una imagen cultural muy pedagógica para ilustrar la tentación, el pecado, etc. Debemos entender que el simbolismo no minusvalora el poder del pecado ni cuestiona la existencia del mal (basta mirar Apocalipsis) o del diablo como ser espiritual. La alegoría más bien ilustra muy pedagógicamente cómo funcionan cada uno de estos elementos.

    Luego está Caín cuando tiene miedo de que en otras naciones le tomen como extranjero cuando supuestamente todos los humanos existentes serían familiares directos suyos (Génesis 4,13-14). O Eva pariendo a “naciones enteras”…  ¿Y qué de aquellas espadas giratorias de fuego que impiden entrar en el Edén (Gn. 3, 24)? ¿Alguien se topó con ellas o trató de enfrentarlas alguna vez? La ilustración que aboga por una historia sin vuelta atrás parece más coherente que pretender defender el acceso a un lugar geográfico que nunca nadie se ha encontrado y que, por tanto, no parecía necesario proteger con imponentes armas sobrenaturales tangibles.

    Otras evidencias determinantes para asumir un relato contextualizado culturalmente y no histórico-científico en Génesis 1 y 2 (que no desarrollaremos aquí por espacio) son las repeticiones de palabras claves que aparecen 7 veces o en múltiplos de 7, número de la perfección para los hebreos. Lo mismo sucede con las recurrentes formas poéticas y estrofas que no son propias de la narración histórica.

    Podríamos seguir pero lo dejamos aquí. Definitivamente, las evidencias para una pretensión simbólica de los capítulos de Génesis 1 y 2 son abrumadoras sin ni siquiera apelar a la ciencia moderna. Basta con reflexionar La Biblia desde su narrativa y contexto.

    ¿Qué pretende entonces Génesis?

    El trasgresor propósito del relato de La creación

    Cada relato de La Biblia fue escrito en un contexto étnico, cultural, histórico, lingüístico y literario concreto. Por tanto, debemos realizarle las preguntas correctas: ¿A qué audiencia se dirige? ¿Qué tipo de lenguaje utiliza? ¿Qué tipo de literatura es? ¿Qué propósito tiene? ¿Qué más pasaba fuera de la Biblia?

    Aquel pequeño grupo humano hebreo que vivió rodeado y dominado por superpotencias como Egipto o Babilonia necesitaba una respuesta respecto a las inquietantes cosmogonías de sus poderosos vecinos y dominadores. El erudito en antigüedad J.H. Walton señala cómo “la creación cósmica en el mundo antiguo se veía principalmente como un proceso mediante el cual quedaban establecidas las funciones, los roles, el orden, la jurisdicción, la organización y la estabilidad [4]”.

    Los poderosos babilonios fueron determinantes para la mayor crisis de identidad de Israel durante su cautiverio, tiempo en el que probablemente se terminaría de editar Génesis[5] y sus dos relatos de la creación. Durante los 70 años de cautiverio hebreo, los babilonios leían el Enuma Elis cada fiesta de año nuevo, un relato que narra la lucha entre Tiamat y Marduk en la que los despojos corporales de Tiamat eran usados por Marduk para crear ese Universo lleno de dioses a quienes los humanos debían servir. El propósito de la vida lo marcaban estos relatos de la creación. Y la mitología babilonia, como casi todas en la antigüedad, reservaba a los gobernantes la capacidad de ser mediadores con estos dioses o incluso encarnarlos con el fin de que todos obedecieran sin discusión al rey, emperador o faraón.

    Y ante todo esto… ¿Qué tenía que decir el Dios de la Biblia a su pueblo?

    Contra la opresión y por la dignidad humana bajo un solo Dios

    La respuesta de Génesis no tuvo parangón en la historia. Sus revolucionarias claves fueron tan profundas que es imposible captarlas todas desde nuestro Occidente del siglo XXI. Deberíamos haber vivido allí para fascinarnos y descubrir que La Biblia comienza con un mensaje único, provocador y liberador sin igual.

    Pongamos un ejemplo de esta revolución asomándonos a un versículo a priori poco relevante: Génesis 1, 16: “Y creó Dios la lámpara mayor del día, y la lámpara de la noche. Y creó también las estrellas”

    Hoy este versículo nos parece escrito para niños de 3 años. Pero fue un escándalo a todas luces (nunca mejor dicho) en su tiempo. Los imponentes dioses lunares babilonios que regían el destino de la humanidad quedaban reducidos a la categoría de… ¡Cosas! ¡¿Pero cómo puede ser esto?! –dirían-. La Luna ya no era el temible dios babilonio llamado Sin sino una lámpara creada por el único Dios verdadero Yavé ¿¡Un sólo Dios!? ¿Y que además no forma parte del panteón divino de la naturaleza? ¿Un Dios que no puede ser representado en lo que vemos? ¡Wow!

    Pero sigamos…  ¿Y qué del todopoderoso Egipto? Ra, el Faraón hijo del gran Dios Sol… ¿Hijo de quién?, o mejor dicho: ¿Hijo de qué? En Génesis Ra ya no puede ser visto como el representante de ninguna divinidad solar a quien someterse sin rechistar. Se les acabó el chollo a los gobernantes explotadores. El Sol es sólo algo material, una lámpara mayor creada por Yavé al servicio de las personas, no al revés.

    Por supuesto que el hebreo bíblico también poseía sus términos propios para dirigirse a la Luna y el Sol, pero aquí se evitan para cosificarlos al máximo, para eliminar cualquier duda sobre su falta de personalidad y divinidad dándoles así la puntilla como meros elementos al servicio de la tierra y sus habitantes.

    La cosmovisión del mundo cambió para siempre con Génesis 1 y 2. Todo es creado por la Palabra de Dios y nada se resiste a sus órdenes. La creación no es fruto del caos o de las luchas de dioses sino «buena», con propósito. La fertilidad ya no se consigue mediante sacrificios sino que se presenta como un don de un Dios único y preexistente.

    Nuestro “infantil” verso de Génesis 1, 16 continúa diciendo “…y creó también las estrellas” casi como un “¡Ah! se me olvidaba… las estrellas también son meras cosas creadas”. El zodiaco actual tiene su base en aquella Babilonia que le atribuía poderes de orientación y destino. Pero en Génesis los astrólogos son desprovistos de sus funciones despóticas.

    Hombre y mujer se igualan entre sí como la obra maestra de la creación. Esto también fue una revolución bíblica. Todos somos imagen de Dios, no sólo los reyes ¡Incluso la mujer es imagen de Dios! Génesis es el relato anti-mito, anti-idolatría, anti-miedo, anti-opresión, pro-mujer, pro-personas. Toda la creación procede de Dios para el disfrute y la responsable gestión del ser humano. Hombre y mujer son ahora Adán (literalmente humanidad, Gn. 5, 2). El ser humano no es un resquicio de batallas divinas sino la imagen y semejanza de un único Dios (1, 26) que nos capacita para conocer leyes naturales expuestas racionalmente por un Dios racional. La idea de un universo ordenado y estructurado es revelada como un acto libre de un Dios que invita a la experimentación de la naturaleza sin temor. Génesis proporciona identidad y las bases de la dignidad humana además de fundamentos para hacer buena ciencia.

    Creación = Liberación, también en el resto de La Biblia

    Fuera del Génesis, los textos acerca de La creación en el resto del Antiguo Testamento también se asocian con la liberación de las naciones opresoras (Isaías 40, 21-13 42, 5-7; 51.,9-11; Salmos 72, 12-14; 19-20; 89, 8-11, 14; 105, 5-9[6]). Prácticamente sin excepción.

    Profetas y salmistas vinculan la justicia con el propósito de la creación. Para nosotros, aparentemente son temas que nada tienen que ver entre sí. Sin embargo, el Antiguo Testamento los relaciona repetidamente poniendo la creación al servicio de la liberación y en contra de la opresión de los explotados. Esto nos proporciona una clave esencial para entender las alusiones bíblicas a la creación. Las divinidades atemorizantes encarnadas en mamíferos, aves o monstruos marinos como el Leviatán son nombrados para reafirmar el dominio de Dios sobre ellos: “creó Dios los monstruos marinos…”  (Gn. 1, 21)… ¿Y por qué La Biblia menciona concretamente a los monstruos y no a los cetáceos, algas o insectos (por ejemplo)?

    Para comprender mejor este punto, leamos algo más sobre estos monstruos en La Biblia:

    “Tú dividiste el mar con poder, rompiste la cabeza de los monstruos marinos; destrozaste las cabezas de Leviatán […] Tuyo es el día, tuya la noche;
    tú creaste la luna y el sol, fijaste los límites de la tierra, verano e invierno tú formaste […] ¡No arrojes a las fieras la vida de tu tórtola, no olvides jamás la vida de tus humildes! Dirige tu mirada a la alianza, pues hasta los últimos rincones del país están repletos de violencia. Que el oprimido no regrese avergonzado, que el humilde y el pobre alaben tu nombre. Oh Dios, ponte en acción, defiende tu causa”
    (Salmo 74, 13-22 LP)

    ¿No es extraño vincular “rompiste la cabeza de Leviatán» con el rescate de pobres y víctimas de violencia? No. Porque Génesis cita adrede a los monstruos marinos para mostrar un Dios soberano que en boca del salmista aplasta todo aquello convertible en objeto de temor y opresión. El asunto central no es si el Leviatán existió realmente o no (otro debate fútil y contraproducente) sino que lo temían. En toda La Biblia hablar del tándem creación-liberación es hablar de lo mismo ¡Cuánta riqueza en el relato bíblico de La creación!

    Génesis se levanta como una asombrosa performance acerca de Dios y del destino de una humanidad llamada a vivir libre de la opresión politeísta. Es revelación desde un simbolismo pedagógico profundamente trasgresor y contextualizado para sus receptores originales que nos habla de muchas cosas también a nosotros.

    Los primeros 3 capítulos de Génesis también tratan de mostrarnos aspectos más amplios como la confianza en Dios, la consciencia, la pérdida de la inocencia, el manejo del conocimiento, la responsabilidad corporativa… Pero asuntos como la teoría de la evolución y otros temas deben debatirse desde el área estrictamente científica, no desde La Biblia como bien decían Galileo y compañía. Para los autores bíblicos lo fundamental del mundo no es cuándo o cómo fue creado en términos naturalistas sino que fue constituido para vivir libres dando la gloria a Dios, no bajo cautividad ni opresión. El relato de La creación trae libertad a los exiliados, a cada uno de nosotros para volver al hogar de la plenitud planificada cuando Dios formó el mundo. Por su Palabra somos libres, ya no más esclavos.

    [1] El Avance del Saber, Mª Lusa Balseiro (trad). Madrid: Alianza Editorial 1988, pp. 14 y 15

    [2] Origenes First Principles, Butterworth, G. (trad.), Londres: SPCK (1936), libro 4, cap. 3

    [3] Ibid, p. 43

    [4] Charles Hummel, The Galileo Connection: resolving conflicts between science & the Bible. I.V.P., Downers Grove (Illinois, U.S.A.), 1986, p. 218

    [5] ¿Y si Moisés no escribió todo el Pentateuco?

    [6] Más en http://www.puertachile.cl/index2.htm  Teología > Biblia > Hans de Wit, He visto la humillación de mi pueblo: 2. La canción de la tierra, 1988

    Entrevistamos a una stripper

    “Percibo la aflicción de quienes huyen hacia el sexo”

    Están en las ferias eróticas. Pagan para tener encuentros con prostitutas. Salen en televisión. Han hecho su propia película… Y predican el evangelio. JC’s Girls (Las chicas de Jesucristo) es una agrupación que se dedica a la ayuda integral y evangelización de mujeres que trabajan en la industria del sexo, una labor que realizan principalmente ex prostitutas y ex strippers, aún jóvenes en su mayoría. La popular revista San Diego Magazine hizo que Theresa Scher y su labor fuesen famosos en California tras el reportaje titulado Salvados por la stripper, expresión que lo dice todo.

    Theresa Scher, ahora de 31 años, fue bailarina de streptease y no había sido educada en un ambiente religioso. A los 21 años tuvo un hijo fruto de un embarazo no deseado. Se casó, y gracias a los 30.000 dólares que cada mes ingresaba pudo pagar el colegio privado de su hijo, apoyar a su familia y vivir una vida de desenfreno de alto nivel. Sin embargo, tiempo más tarde se divorció, y a pesar de lo que tenía que mostrar en su trabajo, el mundo en el que se movía le provocaba cada vez más aversión hacia los hombres.

    Fue tan sólo  hace 3 años cuando vio un reportaje de la CNN a la atractiva Lori Albee, fundadora de las JC´s Girls, contando por qué dejó la industria del sexo y por qué ahora animaba a otras chicas a hacer lo mismo y a seguir al Jesús de la Biblia. De repente todo empezó a tener un sentido para Theresa.

    Delirante charló con Theresa, líder de las peculiares JC’s Girls en San Diego, un movimiento que alcanza ya a unas 150 chicas. Y aunque dicen que ella era la típica chica afable y buena estudiante de California, su infancia estuvo marcada por la ruptura matrimonial de sus padres, el alcohol, las drogas y la culminación de su primera juventud con aquel embarazado no deseado. Ahora, aquel hijo de ya 10 años, Dios y su pasión por ayudar a otras mujeres fundamentan ahora una vida llena de retos y esperanza.

    DELIRANTE: Theresa ¿Qué te hizo cambiar de vida?

    THERESA: Fue el darme cuenta de que necesitaba a Jesús para llenar el vacío en mi vida, un vacío que estaba llenando con muchas cosas, todas ellas irrelevantes.

    D: Y a día de hoy, ¿Te hace sentir mal que te recuerden tu pasado como stripper?

    T: En absoluto. El mundo ensalza esta industria a través de la música, películas, vídeos. Precisamente gracias a mi pasado “caliente” llamo la atención de la gente pudiendo compartir el evangelio de Jesucristo a través de lo que fueron mis experiencias personales en este negocio.

    D: ¿Qué le dirías a la gente que busca sexo y se encuentra con una historia como la tuya?

    T: Todos buscamos algo, ya sea sexo, dinero, drogas, amor, paz, o un largo etcétera. La realidad, tal y como yo la veo, es que en el fondo todos estamos buscando a Cristo. Los hombres que se me acercaban en busca de sexo también estaban heridos, perdidos y con necesidad de algo más. Al final de mi carrera como bailarina, empecé a dedicar de nuevo mi vida a Cristo y compartía mi nuevo compromiso con mis clientes. Todos estaban muy familiarizados con Él, e incluso algunos rompían a llorar, llegando a entender que Jesús era lo que faltaba en sus vidas.

     D: Vas y hablar de tu testimonio a otras strippers y de lo que Jesús significa para ti ¿Qué es lo que más te llama la atención cuando vuelves a esos lugares?

    T: Lo que más me toca es el quebranto enmascarado tras las luces, el humo, el alcohol, el maquillaje y la sensualidad. Percibo la aflicción, no sólo en los ojos de las chicas, sino también en los chicos que huyen hacia el sexo. Eso me acerca hacia ellos, pues yo era igual, hasta que descubrí la verdad de que Dios tenía una vida mejor esperándome.

    D: Esperamos un día verte en Madrid compartiendo tu experiencia con mujeres y hombres. Gracias por atender a los lectores de Delirante.org y gracias por tu valentía.  

    T: Dios te bendiga Luis, y gracias por dejarme compartir mi vida con vosotros. Deseo que Dios esté contigo en todos tus esfuerzos.  

    Los comienzos de las Chicas de Jesucristo

    Heather Veitch es una de las chicas JC que llamó la atención de mujeres del mercado del sexo taly como le ocurrió a Theresa Scher. El testimonio de Heather fue elegido para lanzar la película documental The pussycat preacher, cuya traducción sería algo así como La gatita predicadora. Hace algunos años Heather trabajaba como stripper, mientras que su amiga Lobert solía hacer de mujer consorte de hombres que la contrataban como dama de compañía durante sus estadías en las Vegas. Veitch no ha perdido su atractivo físico: Es alta, curvilínea, rubia y de ojos azules, sirviéndose de sus cualidades para evocar fantasías como stripper por todo Estados Unidos. Además de una voz ingenua, a los 32 años Heather tiene una biografía intensa: un matrimonio roto por violencia, un hijo a los 18 años, un lustro como stripper, cuatro apariciones en películas porno de serie B y una segunda hija con su actual esposo, desahuciado por cáncer cerebral.

    Pero ahora todo es diferente. La misión de Heather se da una vez al mes, cuando con algunas voluntarias parte hacia los clubes nocturnos. «Entramos y, al azar, compramos una sesión privada de baile con una de las chicas. Son sólo tres minutos, los pagamos y cuando la tenemos en frente, les sugerimos que no lo hagan más, que le traemos fe«. Como Heather ya es famosa por apariciones en la prensa, varias chicas la reconocen y se le acercan a pedirle consejos, a contarle problemas. A estas chicas les invita sin presión a que puedan ir a la iglesia para que prueben a ver como se sienten en ese ambiente. Antes de concluir el hay unos minutos que se aprovechan para orar por ellas y por sus problemas y se les ofrece una serie de recursos y materiales que les pueden ayudar para lograr que salgan de la industria del sexo.

    VEITCH DESNUDA SU ALMA

    Heather empezó a bailar en bikini en 1995, cuando a los 21 años se encontró sola, sin dinero y con un hijo. En ese entonces ganaba entre 200 y 700 dólares por noche. Ahorró hasta poder pagar una operación de busto de 5.000 dólares que le trajo sus primeras ofertas para actuar en películas pornográficas de bajo presupuesto. Grabó cuatro, le pagaron menos de lo que le había costado la cirugía y volvió a las tablas de los cabaret.

    En este regreso al baile, por sacarse la parte de arriba del bikini llegó a ganar 2.000 dólares la noche. Pero ante el dinero fácil, el alcohol y la soledad decidió retirarse. Fue entonces cuando llegó a la Iglesia, se casó con su estilista, Jon Veich, estudió maquillaje y peluquería, tuvo otra hija, y borró de un plumazo su pasado, hasta que poco después se enteró de que una de sus mejores amigas stripper había muerto sola por alcoholismo y droga.

    «Nunca hablé nada de mi pasado con nadie, pero este episodio rompió de verdad mi corazón y supe que tenía que regresar y hablar con las chicas de que existe otro camino, y que Dios se ocupa de nosotras también«, cuenta Heather, quien busca que no se sientan solas.

    Esta nueva María Magdalena de Las Vegas dice que casi no ha recibido ningún trato hostil por parte de las personas que ella trata de alcanzar en las Vegas, ni siquiera por parte de quienes no están en lo absoluto interesados en su mensaje; pero que en las iglesias el trato no ha sido del todo igual, ya que según ella, ha encontrado que algunas iglesias no están interesadas en que personas de la vida nocturna sean invitadas a sus congregaciones. A fin de cuentas, lo mismo le pasaba a Jesús cuando se relacionaba con naturalidad con prostitutas o marginados sociales como los leprosos, pues no es lo mismo ser religioso que vivir liberado por el evangelio de Jesucristo que quita ataduras y adiciones.

    El reto de reconciliarnos con aquel a quien desnudaron, no en una barra de cabaret, sino en la cruz del Calvario, es el reto que plantean estas chicas. Ese Jesús que dijo: “yo he venido para hacer todas las cosas nuevas” . Quien se crea mejor que estas chicas que tire la primera piedra. La culpabilidad del pasado o la imperfección del presente no pueden ser un lastre para nacer a otro tipo de vida inundada por la esperanza.  Aún así, ¿No es un streaptse del alma mucho más difícil que uno del cuerpo? ¿Qué tipo de desnudez puede realmente liberarnos?

    Entrevista y reportaje realizados por Delirante.org